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Galicia mira a Cuba


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Alfredo Berini

Licenciado en Periodismo, máster en Investigación Aplicada a la Comunicación y Técnico Superior en Producción. He producido cientos de directos para Telemadrid y Castilla-La Mancha televisión, una película y presentado informativos para Radio Voz Ferrol. Actualmente ejerzo la investigación y preparo mi tesis doctoral.


Escrito el 1 de junio de 2013 a las 8:52 | Clasificado en Galicia

Núñez Feijóo ha anunciado una visita a Cuba en próximas fechas. Los encuentros entre presidentes de la Xunta de Galicia y el Gobierno de los Castro han sido una constante que escribirá un nuevo episodio.

Manuel Fraga conversa con Fidel Castro en Cuba en 1991. (cubanet.org)
Manuel Fraga conversa con Fidel Castro en Cuba en 1991. (cubanet.org)

Galicia y Cuba siempre han tenido una conexión especial. Entre 1860 y 1936 fuertes flujos de población decidieron hacer la maleta y viajar hacia esta isla caribeña en busca de un futuro mejor. Años más tarde, conforme fue mejorando la situación económica en España, algunos decidieron retornar, pero siempre se ha mantenido un vínculo especial entre los dos territorios.

Separados por miles de kilómetros, el desarrollo y la situación política de ambas zonas ha recorrido trayectorias opuestas que no han impedido que se mantenga esta curiosa relación de cortesía. Una buena demostración de ello han sido los diferentes viajes que los sucesivos presidentes de la Xunta han realizado desde la instauración de la democracia en nuestro país a la principal isla de las Antillas Mayores.

El acercamiento más sonado, no carente de polémica, se realizó en el año 1991. Manuel Fraga decidió, previa consulta al entonces presidente del Gobierno, acudir a Cuba con la idea de establecer contactos comerciales que pudiesen repercutir en la red empresarial nacional. Su visita a la república también pretendía cerrar heridas abiertas en desencuentros anteriores, como el que había tenido lugar un año antes en la embajada española con los disidentes como telón de fondo.


El recibimiento en el aeropuerto, con Fidel Castro esperando junto al avión del fundador del Partido Popular, fue el prólogo de lo que sería un viaje histórico en el que se encontraban dos antagonistas políticos. Las imágenes de aquel viaje, plagado de actos en los que siempre estaba presente el Comandante, recalcan el respeto que se profesaban ambos protagonistas. El pasado de ambos se anteponía a sus corrientes ideológicas, ya que Fidel, de origen gallego, y Fraga, hijo de padres emigrantes a Cuba, compartían sensaciones comunes sobre su niñez y sus ancestros.

Entre la degustación de la queimada, los cientos de empanadas que se ofrecían en cada acto y la constante música de las gaitas, se forjó una alianza para pocos comprensible, pero que desembocó en dos acciones para el recuerdo. La primera sería la visita del máximo mandatario de la isla a la embajada española, que limaría asperezas pasadas. La segunda vendría un año después, cuando Castro decide devolver la visita y reencontrarse con sus raíces en tierras gallegas, concretamente en el pequeño pueblo de Láncara, en Lugo. Esta experiencia ha sido rescatada, en forma de documental, mostrando las vivencias de muchos de los que pudieron compartir estos momentos.

Debe señalarse que pasarían muchos años hasta que otro máximo dirigente de la Xunta volviese a pisar el suelo de La Habana. Con la llegada al poder del socialista Emilio Pérez Touriño se retomó esta posibilidad, que acabó por cuajar en diciembre del año 2007. En tal ocasión, la comitiva gallega viajó previamente a México, para luego entrevistarse con altos funcionarios del Gobierno cubano. Fidel Castro, que fue el que envió la invitación, no llegó a estar presente en ninguno de los actos. Como pasó con la visita de su antecesor en el cargo, la posible transición del país caribeño hacia la democracia centró parte del discurso español, así como el desarrollo de proyectos empresariales gallegos en esas tierras.

El último que ha decidido viajar a las Américas, tratando de impulsar el asentamiento y generación de un mayor tejido industrial, es Alberto Núñez Feijóo. El anuncio de su visita a la isla trae al recuerdo todas las imágenes de antaño. Mucho ha cambiado el panorama de dirigentes de ambos países, y seguramente, Fidel Castro no atenderá en persona al líder de los populares, que tendrá que conformarse con otros miembros del partido comunista, pero ello no restará importancia al encuentro. Tras su reciente visita a México, donde fue recibido por el presidente Peña Nieto, Feijóo tendrá la posibilidad de defender los intereses de los cerca de 40.000 gallegos residentes en el archipiélago y abrir nuevas oportunidades de negocio.

Una vez más, Galicia pone su mirada en la última colonia española y trata de buscar vías de cooperación que satisfagan a ambas partes. De nuevo, un presidente acude a buscar fortuna y establecer un posicionamiento estratégico que interese a las dos economías. En esta ocasión, bajo la sombra de una crisis financiera internacional, en la que abrirse puertas está cada vez más complicado. Cuba, destino de emigrantes en el pasado y tierra de oportunidades en el futuro vuelve a recibir a Galicia. Está por ver si se vuelve a brindar con queimada, aunque sea a un nivel menos mediático y con diferentes protagonistas.

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