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Los gestos de Beiras


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Alfredo Berini

Licenciado en Periodismo, máster en Investigación Aplicada a la Comunicación y Técnico Superior en Producción. He producido cientos de directos para Telemadrid y Castilla-La Mancha televisión, una película y presentado informativos para Radio Voz Ferrol. Actualmente ejerzo la investigación y preparo mi tesis doctoral.


Escrito el 27 de abril de 2013 a las 9:26 | Clasificado en Galicia

Xosé Manuel Beiras no es un político al uso. A lo largo de décadas, el líder de Alternativa Galega, antes del Bloque Nacionalista, ha sido protagonista de diferentes acciones atípicas que le han generado igual número de críticas que de alabanzas.

Muñeco de Beiras con un Zapato. (Facebook)
Muñeco de Beiras con un Zapato. (Facebook)

Beiras nació en la capital de Galicia, en Santiago de Compostela, en el lejano año de 1936. No eran tiempos sencillos, ni lo fueron posteriormente. Seguramente, el actual líder de Alternativa Galega de Esquerda sea uno de los pocos políticos activos que ha vivido las etapas más importantes de nuestra historia reciente, aquellas que se suelen mentar cada vez que se alarga una discusión sobre nuestro pasado y los problemas del presente.

Su imagen y sus maneras, de sobra conocidas dentro de las fronteras gallegas, se habían olvidado fuera de ellas hasta esta semana. El pasado miércoles, todas las televisiones nacionales decidieron concederle unos segundos que lo han vuelto a catapultar, por unos instantes, a la agenda mediática. La elección de estos contenidos informativos no fue aleatoria: el líder opositor había generado uno de los encontronazos más fuertes que se recuerdan en el Parlamento Gallego. La secuencia de los hechos, de sobra conocida, acabó con Beiras golpeando el escaño del presidente de la Xunta mientras le solicitaba “decencia” y menospreciaba sus funciones. Núñez Feijóo se mantuvo inmóvil y tan solo repitió, hasta dos veces, un “por favor” que buscaba calmar los ánimos.

Esta acción se puede entender mejor si se encuadra dentro de la tensión constante que se está viviendo en O Pazo do Hórreo, y que se ha multiplicado tras la publicación de las fotografías que vinculan al presidente autonómico con Marcial Dorado. Las expulsiones de diputados del hemiciclo, así como las interrupciones desde la zona del público, están siendo una constante desde el comienzo de esta legislatura.

Si se vuelve sobre el actor principal, no cabe duda de que las formas mostradas en esta ocasión se contraponen con la normativa que rige el funcionamiento de esta institución. Xosé Manuel Beiras, Catedrático de Economía en la Universidad de Santiago, siempre ha llamado la atención por su manera de decir y contar las cosas. Ya lo hacía en el BNG, agrupación que lideró durante una larga etapa, con enfrentamientos constantes con Manuel Fraga Iribarne, otro de los políticos que han dejado multitud de imágenes para la hemeroteca.

Lo ocurrido esta semana nos traslada mentalmente al 10 de marzo de 1993. En aquella ocasión se estaba debatiendo la legislación del Parlamento regional, y nuestro protagonista acabó golpeando su propio escaño con un zapato. La acción, muestra de rebeldía ante lo que se iba a acordar, le ocasionó fuertes críticas y algún que otro grosero apelativo. Al igual que en esta semana, la imagen dio la vuelta a la Península Ibérica. También fueron sonados sus enfrentamientos con el popular Conde Roa, con el que casi llega a las manos, o su sanción de 30 días sin derechos parlamentarios, que recurrió y acabó jugando a su favor.

Hace cerca de año y medio, la extravagante figura de Beiras parecía que iba llegando a su caducidad, abandonado por el BNG por convertirse en su más crítico seguidor. Daba la sensación de que su palabra ya no tenía la garra de antes, que le comenzaban a flaquear las fuerzas, pero nada más lejos de la realidad. Tras su abandono de las filas nacionalistas y tentado por recorrer nuevos caminos, la unión con Esquerda Unida ha generado una nueva opción política que ha calado en los jóvenes y en todos los que están desencantados con las agrupaciones convencionales.

AGE se autodenominó, durante la campaña electoral, como la “Syriza Gallega”. Posteriormente, y de nuevo con el calzado en alto, fundaron el que irónicamente llamaron “Ejército Zapatista Gallego”. Volvía a cuajar el discurso del dandi de la barba blanca y el pelo perfectamente despeinado, y con ello surgían inmediatamente temores en otros partidos. Xosé Manuel Beiras vivía una segunda juventud.

Y, como si de un adolescente se tratara, algunas de las palabras y metáforas utilizadas en sus comparecencias no eran las habituales para la formal clase política. Parece que esos sentires, precisos y directos a la mandíbula de sus contendientes, calaron en parte del electorado, que no dudó en apoyarlo en las urnas y lo legitimó para volver a ser un referente parlamentario.

Muy pocos de los que le conocen, ya sean rivales o compañeros, se sorprenden con las actitudes que puede tener dentro de la institución. Lo acontecido esta semana quizá propasó la línea de la cortesía, pero no parece que sea la última de las acciones que improvise el santiagués mientras le queden fuerzas. Para algunos, representa el latir de una sociedad cansada y que necesita gestos y cambios profundos en sus dirigentes; para otros supone un error que llama a la violencia cuando menos conviene.

Beiras es consciente de que despierta amores y odios, pero no parece importarle: defiende una nueva forma de regir los asuntos públicos y no se va a detener en esa aspiración por la que lucha día a día. Acertado o no, el tiempo dirá si los efectos de sus acciones quedan en el simple anecdotario o entran en la historia de Galicia.

Los votantes dicen...
  1. […] no se ha caracterizado por la cordialidad y la concordia. Los enfrentamientos, entre los que destaca el protagonizado por Xose Manuel Beiras y Núñez Feijóo a raíz de las fotografías de este último con el narcotraficante Marcial Dorado, han sido […]

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