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Promesas, año dos


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Alfredo Berini

Licenciado en Periodismo, máster en Investigación Aplicada a la Comunicación y Técnico Superior en Producción. He producido cientos de directos para Telemadrid y Castilla-La Mancha televisión, una película y presentado informativos para Radio Voz Ferrol. Actualmente ejerzo la investigación y preparo mi tesis doctoral.


Escrito el 2 de noviembre de 2013 a las 9:22 | Clasificado en Galicia

Alberto Núñez Feijóo celebra esta semana su quinto aniversario al frente de la Xunta de Galicia. En esta segunda legislatura, de la que ya se ha agotado el primer cuarto, el líder popular tendrá que demostrar su determinación ante diferentes retos a los que todavía no ha encontrado la solución requerida.

Alberto Núñez Feijóo, presidente de Galicia
Alberto Núñez Feijóo, presidente de Galicia

Hace apenas un año, durante los debates electorales previos al 21 de octubre, los gallegos pudieron percibir a través de su canal autonómico las principales líneas de trabajo que pretendían implementar sus candidatos. La apuesta económica  de control de déficit, centrada en comparar estadísticas de lo realizado hasta el momento con lo hecho en otras Comunidades  Autónomas, se convirtió en uno de los puntos fuertes del Partido Popular para reeditar Gobierno.

Un año después esto parece no ser suficiente para la ciudadanía según el último barómetro publicado por Sondaxe, que muestra ciertos cambios en la intención de voto que denotan la necesidad de mejorar la situación en temas tan importantes como el empleo, o el futuro de los sectores estratégicos de la región.

De nuevo esta semana Núñez Feijóo se volvía a sentar bajo los focos de un plató de la Televisión de Galicia para conceder una entrevista. En esta ocasión los adversarios que compartían mesa eran directores de medios de comunicación, en vez de rivales políticos, que  igualmente, trataron de buscar respuesta a las necesidades y preocupaciones de la ciudadanía. Ante todas las preguntas realizadas en 55 minutos –cerca de una veintena-, el actual Presidente de la Xunta de Galicia volvió a demostrar que se encuentra cómodo aguantando todo tipo de envites, seguro de su discurso y de su capacidad de gestionar los tiempos de una crisis que lo está desgastando menos que al resto de sus homólogos en otros cargos regionales.

¿Qué ha cambiado en el último año en Galicia? Si nos centramos únicamente en el discurso de esta última comparecencia en los medios, da la sensación de que se ha conseguido cierta estabilidad presupuestaria que comienza a dar sus frutos en otros ámbitos de la economía como el empleo.

Para Núñez Feijóo es importante que se haya estabilizado, hasta cierto punto,  la destrucción de trabajos, aunque según sus estimaciones no comenzará a notarse un incremento en la contratación hasta el 2015. Este problema nacional, que mantiene en vilo a miles de familias, seguirá probablemente incrementando la lista de indecisos en las futuras encuestas de intención de voto.

Por  lo demás,  muchas cosas siguen igual que cuando comenzó, o antes de que empezase, la segunda legislatura.

Las dudas sobre el futuro de los sectores estratégicos se han incrementado y  parece que las promesas ya no satisfacen las inquietudes sociales. El futuro de los astilleros, tanto públicos como privados, y los famosos contratos con PEMEX que no acaban de fructificar y desbloquearse, son un ejemplo claro de esto. Las intenciones del Gobierno pasan por apostar por estos pilares, pero se mantienen las dudas sobre cómo lo harán y si se está cerca  o lejos de empezar a cortar la chapa del primer Flotel, anunciado ya durante la campaña.

Núñez Feijóo asegura que trabajarán estos años a favor del sector maderero, el de automoción,  el pesquero, el lácteo, el energético y el minero. También sigue insistiendo en que tendrá cierta capacidad para conseguir una venta de la banca gallega a otra entidad que asegure líneas de crédito en Galicia y para los gallegos. Promete, a su vez, no olvidar a los preferentistas en su camino por recuperar el dinero perdido.

En sus minutos en las ondas también defendió su programa de reformas en el sector público, precisando su interés por mantener una educación y una sanidad pública y de calidad, y recordando que, “cuando empiece a crecer la economía, habrá que acordarse del esfuerzo de los empleados públicos” en esta crisis.

Con todo, parece que este año dos de su segundo periodo de mandato seguirá siendo de tránsito. El camino que empezó hace ya un lustro sigue plagado de baches que precisan con urgencia ser parcheados. Seguir hablando de proyectos, o de fechas venideras, puede acabar por agotar a todos aquellos que tienen que sufrir las inclemencias de vivir al día. Dice el titular de la Xunta que quizá “echa de menos explicarse mejor”, aunque bastaría con que las palabras se convirtieran en realidades plausibles.

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