Madrid, el año en cinco cifras

Hace un puñado de años, los de las grúas, las tuneladoras y la prosperidad, Madrid 2012 era un sueño olímpico. Hoy Madrid 2012 es solo un topónimo y una fecha que en unos días quedará como recuerdo de un año difícil, el que más, desquiciado, abundante en huelgas, menguante en lo económico, sin Esperanza. Cinco números fríos y objetivos nos ayudarán a pintar en cinco brochazos un resumen incompleto y subjetivo de lo que ha dado de sí este 2012, que sigue siendo de sueño olímpico.

[do action=”ladillo”]Uno[/do]

El euro por receta. En ningún sitio como en esta humilde moneda brilla tanto la mala relación entre Moncloa y la Puerta del Sol. Después de que el Gobierno central sacara músculo social con críticas muy duras al euro por receta impuesto por Artur Mas en Cataluña, Madrid calca la medida.

El bochorno puede terminar en el Tribunal Constitucional si no lo remedian negociaciones apresuradas de cambio de año. Con ser mucho, poco comparado con otra de las heridas que deja la eterna riña Moncloa-Sol: la dimisión de Esperanza Aguirre como presidenta de la Comunidad.

[do action=”ladillo”]Cinco[/do]

Las jóvenes muertas en la fiesta de Halloween del Madrid Arena. Una tragedia que saca a la luz la fontanería poco limpia por la que se mueven las relaciones entre Ayuntamiento y empresas privadas, la falta de liderazgo de una alcaldesa que no pasó por las urnas (el viaje a Portugal en medio del drama quizá sea lo de menos, pero también lo menos estético) y la inutilidad de las comisiones de investigación. ¿De qué sirven, si el grupo mayoritario puede vetar algunas de las comparecencias más importantes?

[do action=”ladillo”]Seis[/do]

Los hospitales que la CAM quiere sacar a concurso en 2013 para su gestión sanitaria privada, la puesta en práctica del sueño liberal de Esperanza Aguirre hecho realidad por Ignacio González. La crisis es pura plastilina: lo mismo sirve para lanzar un órdago soberanista en Cataluña que un cambio radical de modelo en la gestión del Estado de bienestar.

[do action=”ladillo”]12,20[/do]

Los euros que cuesta un metrobús, un cartoncillo que no falta en la cartera de cientos de miles de madrileños y que permite viajar diez veces en el transporte público. Nada como la brutal subida del metro y el autobús refleja el encarecimiento de la vida en Madrid y la pérdida de poder adquisitivo de su población. En 2007 el metrobús costaba 6,40 euros; en 2011, 9,30. A partir del 1 de enero la cifra de doce con veinte quedará obsoleta.

[do action=”ladillo”]925[/do]

Los despidos que se van a ejecutar en Telemadrid, casi el 80% de la plantilla. Telemadrid como paradigma del despilfarro del presupuesto autonómico no para dar servicio a los ciudadanos sino al partido que gobierna: manipulación informativa, balneario laboral para amigos y familiares. ¿Es este el ejemplo de que lo público no funciona, o es el ejemplo de que lo público se maltrata y se gestiona mal para luego decir que no funciona?

Israel Cuchillo

Nacido y criado en La Roda (Albacete) para no desmerecer el apellido. Periodista y editor, vivo en Madrid

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