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Tomar la parte por el todo


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Cristina Puebla

Periodista, en la actualidad en la web de elEconomista, antes en la Cadena Ser (Hora 25) y en política en Europa Press


Escrito el 28 de marzo de 2014 a las 8:06 | Clasificado en Madrid

Querer convertir a la totalidad de los manifestantes en partícipes y culpables de estos altercados es un error con peligrosas consecuencias.

Botella propondrá a la Delegación de Gobierno dejar fuera del recorrido de las manifestaciones algunos espacios de Madrid. (madrid.es)
Botella propondrá a la Delegación de Gobierno dejar fuera del recorrido de las manifestaciones algunos espacios de Madrid. (madrid.es)

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, ha manifestado que quiere “ordenar” las manifestaciones en el centro de la capital. Dice que no quiere prohibirlas pero sí hacerlas en el extrarradio, en aquellos lugares donde no molesten, y por consiguiente, donde tengan menos visibilidad, como si de esa manera no se tirara por tierra su sentido último.

No es la primera vez que la alcaldesa plantea algo parecido, ya lo intentó hace un mes cuando habló de declarar la Puerta del Sol ‘punto de interés cultural’, aunque en ese momento tampoco dijo expresamente nada de prohibir, sino que utilizó los términos de “moderar”, “modular” o “esponjar” el número de protestas.

Lo cierto es que Botella lleva tiempo detrás de esa iniciativa, y no sólo ella: el Gobierno central también se muestra poco partidario de las grandes concentraciones. Lo ha dejado patente en varias ocasiones, y lo plasmó en la nueva Ley de Seguridad Ciudadana’, que establecía entre otras cosas, multas de entré 1.001 y 30.000 euros para algunas infracciones como las alteraciones o perturbaciones del orden público, o controles para la detención de personas por faltas penales, algo que, por cierto, el Consejo General del Poder Judicial ha declarado inconstitucional.

En cualquier caso, estas declaraciones desde la alcaldía vienen dos días después de la masiva manifestación que se produjo en Madrid tras la Marcha por la Dignidad. Una marcha que terminó de una manera poco digna para muchas personas. Los fuertes altercados, que propiciaron una batalla campal en el centro de Madrid, se saldaron con más de 100 heridos y con fuertes destrozos en el mobiliario público. A partir de ahí vienen estas propuestas.

Sin embargo, la marcha no empezó con altercados, sino con cientos de personas unidas por un bien común y con muchos sueños y esperanzas. Se unieron y anduvieron muchos kilómetros solos para reivindicar sus derechos. Ese era el sentido de su camino, pero todos no pensaron lo mismo y aprovecharon la multitudinaria manifestación para hacer la guerra por su cuenta.

Esos comportamientos, absolutamente reprochables, pertenecen a una minoría violenta que utiliza la agresión como palabra y que no atiende a razones ni a diálogos. Sin embargo, querer convertir a la totalidad de los manifestantes en partícipes y culpables de estos altercados es un error con peligrosas consecuencias, y muestra una absoluta falta de respeto a sus ciudadanos. El expediente sancionador que la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, ha anunciado que abrirá a los organizadores de las marchas, es un ejemplo claro de tomar la parte por el todo y de querer sofocar las manifestaciones atacando a aquellos que se manifiestan de manera pacífica, alertando de las posibles consecuencias.

La misma falta de respeto que manifiestan cuando les llaman nazis, como hizo el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, o cuando señalan que los que se manifiestan son personas violentas que sólo quieren reventar el sistema, en lugar de cambiarlo.

 

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