Las predicciones políticas se han cumplido. Las reiteradas reivindicaciones del resto de formaciones políticas sobre el comportamiento de la presidenta del Gobierno de Navarra, Yolanda Barcina, han llevado a la coalición EH Bildu (integrada por Aralar) a comunicar esta semana que presentará una moción de censura el 5 de abril. Y deja abierta la participación de PSN, Izquierda Ezkerra y Geroa Bai, cuyos votos son esenciales. Es un paso adelante dado por la formación de la izquierda abertzale para avanzar “en una nueva mayoría lucha social y política”.

El panorama que vive Navarra no es alentador. Sumidos en un descontento generalizado, la situación política no inspira confianza entre la ciudadanía, hecho que no ayuda a mantener la estabilidad parlamentaria.

Por su parte, los socialistas negaron su intervención, que dificulta enormemente la aprobación de la moción de censura, ya que su posición en el Gobierno le hace casi ser indispensable para la aceptación de la misma. La “grave situación social y política”, en palabras de EH Bildu, les lleva a demandar una disolución del Parlamento y convocar elecciones, algo que no comparte el PSN, que desliza una posición prudente con la dimisión de Barcina y da aire fresco a la formación de UPN.

De esta forma, el PSOE se quiere mover en el camino de la ambigüedad. Parece querer ser el partido “central” que capte los votos de frustrados e indecisos, dando a su vez un tono moderado que transmita la percepción al ciudadano de alternativa seria de Gobierno. Además, la percepción del partido a nivel nacional, con una fractura interna y un escaso liderazgo -que haría presagiar una derrota en las elecciones- fuerza a una demanda más cautelosa.

[do action=”ladillo”]Los errores se pagan[/do]

Lo sucedido en Navarra, entre dietas y rupturas de acuerdos de Gobierno, no es solo de un error: en medio de una grave crisis económica los errores se pagan muy caros. Pero España no es un buen ejemplo de compromiso político.

La presunción de inocencia de los políticos alarga siempre su mandato o cualquier cargo público. El apego a la poltrona, sin abandonar el poder, está al orden del día. No hay más que ver las posturas de políticos extranjeros ante situaciones incómodas de la vida pública. Por ejemplo, el caso del ex Ministro de Energía de Reino Unido, Chris Huhne, que dimitió por mentir en una multa de tráfico. Modelos a seguir que, ante errores inapropiados, aceptan su culpabilidad con gestos que les honran.

En ese sentido, un error político supone la pérdida de la credibilidad, con la equivalente pérdida de los votantes. Y sin la confianza no hay compromiso y, en definitiva, votante. Quien no sabe administrar su familia difícilmente logrará la confianza para que gestione el domicilio de los demás.

Esta moción de censura a Yolanda Barcina no es más que una pretendida forma abrupta de acabar con la vida de un político que ya está clínicamente muerto. Canjear un tratamiento eutanásico por un desenchufado por máquinas.

Publicado por Iñigo Gómez Zubeldia

Periodista. Máster de Comunicación Institucional y Política. Aprendiendo en Inforpress. Antes en Torres y Carrera, consultora de comunicación. Ex Radio San Sebastián y Punto Radio Gipuzkoa. Apasionado de la política y todo lo que la rodea.

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