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UPN en la encrucijada


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Iñigo Gómez Zubeldia

Periodista. Máster de Comunicación Institucional y Política. Aprendiendo en Inforpress. Antes en Torres y Carrera, consultora de comunicación. Ex Radio San Sebastián y Punto Radio Gipuzkoa. Apasionado de la política y todo lo que la rodea.


Escrito el 19 de marzo de 2013 a las 9:11 | Clasificado en Navarra

Yolanda Barcina ha salvado por 76 votos la presidencia de su partido, incluso la de Navarra. Si quiere permanecer en el poder, tendrá que iniciar profundos cambios en su liderazgo.

Alberto Catalán y Yolanda Barcina, unidos en la anterior campaña electoral. (Facebook: UPN).
Alberto Catalán y Yolanda Barcina, unidos en la anterior campaña electoral. (Facebook: UPN).

Que vivimos en un momento de desprestigio de la clase política española nadie lo duda. La lealtad y la honestidad de los políticos están en decadencia debido a las malas gestiones administrativas. La corrupción juega un papel importante con la presumible pérdida de confianza de los ciudadanos españoles hacia la política. No hay más que observar diferentes ejemplos de la mayoría de los partidos políticos involucrados en acciones ilegítimas.

Pero no solo se deben a problemas administrativos. Los gobernantes arriesgan su honradez a cambio de “vender” sus promesas políticas. Dejan de lado el papel encomendado de servir a la ciudadanía para convertirse en delincuentes políticos. En ese sentido, la crisis económica ha acentuado el conflicto entre gobernantes y ciudadanos. Se ha desenmascarado la actividad corruptiva. En el último barómetro del CIS, se revela que la población española considera la corrupción y la situación política como el cuarto y tercer problema, respectivamente.

A pesar de la existencia de diversos casos de corrupción, no hay vistas de solución a corto o medio plazo. Los propios dirigentes no imponen las directrices para desahogar esta situación tan negativa. Se han perdido los valores éticos, morales y de responsabilidad que cualquier político debe reflejar.

El escándalo navarro

En ese sentido, Navarra está viviendo uno de los momentos más delicados en su historia política. La presidenta del Gobierno navarro, Yolanda Barcina y el expresidente, Miguel Sanz, están involucrados en un “escándalo” por la irregularidad en las dietas de la CAN, en el que se constataron duplicidades en las dietas, por las que llegaron a cobrar 3.434 y 5.360 euros respectivamente.

En medio de esta situación tan desfavorable, el domingo se celebró el Congreso de UPN. Se puso sobre la mesa quién sería el líder para los próximos cuatro años. Un triunfo muy ajustado de Barcina, por 76 votos de diferencia y un 51,78% de apoyo, revela una pérdida de confianza. El desgaste social y las continuas reivindicaciones de dimisión exigidas desde el PSN podrían provocar una salida prematura. Pero ella ya ha manifestado que no dimitirá sin conocer la opinión de sus homólogos e invitó a Bildu a consensuar con el resto de partidos políticos una posible moción de censura.

Desde que el vicepresidente del partido, Alberto Catalán, decidiera luchar por hacerse con el liderazgo de UPN –el 6 de febrero–, el equipo de Barcina se movilizó para conseguir el mayor número de votos. Envuelta en una situación comprometida por el escándalo de las dietas, con la desconfianza de la oposición parlamentaria y con su partido enfrentado, una derrota hubiera enterrado su carrera política.  Sin embargo, la madurez política de la presidenta y su liderazgo permitieron lograr más votos que su adversario y compañero de filas.

Aunque era una oportunidad clara de renovar las ambiciones políticas del partido, la unión que mostraron en 2009 se ha perdido. Esta disputa deja unas heridas difíciles de curar y una unidad fragmentada: Barcina va a tener que presidir un partido deteriorado.

¿Estamos ante la decadencia de UPN? Es evidente que se ha producido un desgaste en el partido y se ha cuestionado su honradez y transparencia. Un precedente histórico, que podría abrir una nueva etapa en la política navarra, después de 17 años consecutivos de gobiernos de UPN. Ante este escenario, Barcina tendrá que dejar de ser el problema, si quiere poder empezar a ser parte de la solución. En definitiva, o cambia o corre peligro su permanencia en el Gobierno.

Los votantes dicen...
  1. Frank Belt dice:

    ¿Qué tipo de cambios sugieres?

  2. […] sucedido en Navarra, entre dietas y rupturas de acuerdos de Gobierno, no es solo de un error: en medio de una grave crisis económica los errores se pagan muy caros. […]

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