Lo que el dinero no compra

Como sabéis porque nunca lo hemos ocultado, nadie en esta revista cobra (hoy por hoy) un duro por su trabajo. Ni quien hizo la imagen corporativa (Malagón), ni quien rehizo el diseño (This is Visual), ni quien sostiene los mimbres tecnológicos (Bubuku), ni las decenas de personas que escriben voluntariamente. Tampoco, claro está, quien dirige el proyecto, que lejos de cobrar, paga los gastos. Todo esto está hecho por amor al arte.

En estos meses de travesía hemos ganado una mención especial en los Victory Awards, los premios de marketing político más importantes del mundo hispanohablante, y ahora hemos ganado un BOBs como mejor proyecto en español del año. Nos han leído decenas de miles de personas y hemos participado en varios saraos siendo medio colaborador, desde un seminario de la George Washington University sobre la campaña de EEUU en diciembre hasta otro de Política y Redes sobre regeneración democrática en marzo.

Tenemos un montón de proyectos e ideas, algunas de las cuales van muy despacio porque no tenemos fondos para acelerarlas, y otras que esperan guardadas en un cajón esperando a que algún día tengamos algo de capital para ponerlas en marcha. Pero no todo se paga con dinero.

El esfuerzo de esa gente que está detrás de este proyecto, que rara vez fallan a su compromiso de escribir, que aguantan correcciones y ediciones, que dedican horas y sueño a participar en algo a cambio de nada, cuando cada minuto de su talento vale dinero. Nada de eso se puede pagar, no ya en sentido literal, sino retórico de la palabra.

Por eso, y aunque tenemos anuncios de Google que ayudan a pagar los costes de mantenimiento mientras ponemos en marcha nuestro proyecto de marketing, vamos a intentar compensar a los autores de la revista de dos formas.

La primera será que, en adelante y mientras no haya anunciantes que paguen, los minibanners de la columna derecha serán para los proyectos que los autores quieran promocionar. Publicidad gratuita a cambio de su esfuerzo gratuito.

La segunda será que, aquellos que quieran, tendrán un icono de PayPal destacado en su perfil de forma que cualquier lector que lo desee pueda donar dinero directamente a cualquier autor a cambio de su trabajo. Sin intermediarios, ni revista ni su dirección: pago directo del lector al autor.

Es complicado que alguna de estas dos propuestas sirvan para recaudar dinero suficiente para compensar lo incompensable, sí. Pero si te apetece invitar a un café a alguno de los autores, seguro que lo agradecen. Y nosotros también, porque lo merecen.

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