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Así pasaron mis ahorros de Caixa Carlet a Bankia


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Víctor Rey

Periodista en televisión. Trabajé como redactor de informativos en Canal 9. Antes presenté un magazine en tele 7 Gandia. Redactor para elecciones 2011 en Safor Guia y corresponsal para ValenciaHui.


Escrito el 23 de diciembre de 2012 a las 9:45 | Clasificado en Comunidad Valenciana, Economía

Las cajas de ahorros locales, como Caixa Carlet, tenían en su creación el objetivo de beneficiar a la sociedad de su territorio. Las posteriores fusiones, primero en cajas más grandes y después en bancos, ha manchado la reputación de las entidades en la que depositamos nuestros ahorros.

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De la primera cartilla de ahorros en papel saltamos a las cuentas de la banca online. De las cajas de ahorros locales, como Caixa Carlet, con voluntad de contribuir al beneficio de la gente de su pueblo, hemos pasado a los bancos. Su objetivo es obtener un balance de beneficios positivo al terminar el ejercicio.

Es el caso de Bankia. Caixa Carlet pasó a ser Bancaixa, que después fue Bankia. Las cuentas de los usuarios migraron de una marca a otra. Cambió el nombre, las cuentas se asociaron a otras nuevas, y también los logotipos pasaron a ser diferentes. Pero hay una cosa más importante que también ha cambiado: la opinión que el usuario tiene del banco.

El sindicato agrícola y caja de ahorros y préstamos de Carlet, Caixa Carlet, nació en 1909 y, como otras entidades locales de ahorro, tuvo en su creación una voluntad social.

Carlet es una población valenciana que actualmente tiene unos 15.000 habitantes, en la ribera del río Xúquer, y que ha tenido en la agricultura su gran motor económico. Sin embargo, la agricultura era un sector económico inestable, con años de buena cosecha y otros en los que el campo era castigado por el clima. Por eso, el ahorro ayudaba a capear el temporal en los malos tiempos. Además de servir de “depósito” de dinero, llevó a cabo actividades de tipo social relacionadas con su carácter agrícola: una almazara para aceite, una trilladora comunitaria, el primer pozo de agua para regadío,… La Caixa Carlet estaba detrás incluso de la construcción del colegio Juan Vicente Mora, en honor a su fundador. En este centro, conocido popularmente como el “Parque”, estudió el exministro Bernat Sória, oriundo de esta población.

Parte de los beneficios de estas entidades locales iban destinados a mejorar la vida de sus vecinos: un hogar para los jubilados, un conservatorio de música… Sin embargo, las cajas de ahorro más pequeñas pasaban por una difícil situación, como advirtió el propio Banco de España. En 2001, Bancaixa absorbe Caixa Carlet. Era entonces la caja de ahorros más pequeña de España. Años antes ya se habían fusionado en la gran caja valenciana otras entidades, como las cajas de Alzira, Villarreal, Alberic, Xàtiva o Gandia, en los años ’40, o Segorbe y Catellón a finales de los ’80. Bancaixa llegó a ser el sexto grupo financiero español, aunque seguía siendo una entidad de crédito de carácter benéfico y social. El crecimiento de la entidad fue notable, ligado al boom del ladrillo. Sin embargo, llegó el momento de la reestructuración bancaria, y finalmente sus dirigentes optaron que la mejor compañera de fusión para Bancaixa era Caja Madrid.

Bankia fue el nombre elegido para la nueva entidad, que salió a bolsa en 2010. Por tanto, la cartilla de Caixa Carlet, que había “migrado” a Bancaixa, repitió el cambio unos 9 años después. Han cambiado los colores de la libreta, pero no los de la fachada de la sucursal. El banco se ha ganado una mala reputación, y no es momento de apostar por una mayor visibilidad. Esta misma semana su exdirector, Rodrigo Rato, se sentaba en el banquillo, en la Audiencia Nacional, imputado por presunto delito de estafa. Tras los rescates bancarios, los escándalos de preferentes, las manifestaciones en contra de la gestión bancaria… es el primer exdirector de banco en rendir cuentas ante la Justicia.

La gente ya no se fía de los bancos. La palabra “Bankia” ha sido este año la segunda más buscada en Google en territorio español. No parece que sea por su fiabilidad. En 2010 Rato posaba tocando la campana de su salida a bolsa, mientras levantaba el pulgar hacia arriba. La nueva entidad era todo músculo: en 2011 declaraban unos beneficios de 305 millones de euros. Al poco tiempo se destapó que el agujero era de unos 2.978 millones de euros. Rato dejó la entidad, y esta semana declaró como imputado, el último de los 33 implicados en el proceso.

Cuando uno tenía los ahorros en Caixa Carlet podía ver a pocos metros de su casa las inversiones de la entidad en su pueblo. Ahora las mismas personas miran con recelo su libreta de color marrón, y si dirigen la mirada hacia el televisor podrán ver al que hasta hace poco fuera su máximo dirigente, Rodrigo Rato, saliendo de su declaración ante el juez como imputado.

Bankia se comió a Bancaja, que antes se había comido a Caixa Carlet. Las cajas ayudaban a la gente y dieron beneficio “social” a sus vecinos (que pregunten si no a los músicos, estudiantes o agricultores locales, por poner un ejemplo). En el caso de este banco, que ha propiciado el mayor rescate bancario de la historia de España, los únicos beneficiados parecen haber sido sus exdirigentes. Por eso la cartilla de ahorros que antes fue blanca y después azul, es ahora de color marrón.

 

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