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Brindis al sol desde el abismo


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Joaquín Ortega

Periodista. Participé en el arranque de varios medios digitales informativos y estuve en el mundo de la comunicación y la política, pasando por dos ministerios. También colaboro en la revista GQ.


Escrito el 10 de mayo de 2013 a las 8:53 | Clasificado en Economía

Mientras España parece haber tocado suelo, el PP da por superada la crisis financiera y la crisis de deuda pública.

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal. (Partido Popular)
La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal. (Partido Popular)

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, compareció públicamente para relatar lo que había ocurrido minutos antes en el Comité Ejecutivo Nacional de su partido y reveló a la opinión pública que el presidente del Gobierno cree que “España es un país que ha pasado dos crisis especialmente graves, como son las del sector financiero y la de la deuda pública”. “Y se han superado las dos”, dijo sin pestañear.

Parece una obviedad que el sector financiero está en plena restructuración y que está lejos de haber salido de la crisis que provocó el estallido de la burbuja inmobiliaria. Esta evidencia empírica, además, es aceptada indirectamente por los propios líderes del PP cuando repiten cual mantra aquello de que hay que hacer que la financiación llegue a las PYMES. Efectivamente, no hay financiación, ni para PYMES, ni para nadie, porque el sistema financiero aún está tratando de salir de su estado zombie, gracias al rescate proporcionado por Bruselas.

El grifo del BCE

El tipo de interés que están pidiendo para otorgar créditos a empresas o familias es muy alto. Los bancos prefieren el grifo del Banco Central Europeo, al 0,5%, y comprar bonos españoles a 10 años que dan un 4 de interés. Eso les deja un 3,5% de beneficio ante un producto financiero emitido por el Estado español y respaldado por la Unión Europea, es decir, el riesgo es mucho más bajo que prestarle dinero a una PYME de Moratalaz que pretende distribuir lavadoras en plena crisis de consumo.

Hasta que esto no empiece a cambiar, el sector financiero seguirá en crisis, puesto que no se cumple su ser esencial apuntado en primer lugar por la propia la RAE: financiar, aportar dinero a una empresa. Otra obviedad es que España aún sigue inmerso en una crisis de deuda pública. Es cierto que no estamos en aquel momento del verano del año pasado en el que el país, con una prima de riesgo en 600 puntos, estuvo a punto de ser expulsado de los mercados financieros.

El apocalipsis iba a llegar

Este evento, teniendo en cuenta el gran tamaño de la economía española, hubiera tenido un efecto de consecuencias imprevisibles. El paradigma de “too big to fail, to big to bail” (demasiado grande para caer, demasiado grande para ser rescatada) era puesto en cuestión, y parecíamos asistir a una película apocalíptica en la que la Casa Blanca estallaba por los aires de verdad.

Esto ocurría a finales de agosto, y a principios de septiembre las palabras del presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, afirmando que harían todo lo que fuera necesario para salvar la moneda única, fueron el primer salvavidas. El primer episodio del rescate. Un pusilánime Rajoy, al igual que el capitán del Titanic, contemplaba entonces los acontecimientos agarrado al timón y resignado ante la fatalidad de los acontecimientos.

La prima en 30 puntos

Después llegó el rescate financiero con la intervención del sistema bancario español, que completó nuestro salvamento. Cuando Zapatero estaba en la cima de su ciclo político en 2008, la prima de riesgo estaba en 30 puntos. Cuando el fatídico día de mayo de 2010 el presidente socialista comenzó la era de los recortes en España, la prima de riesgo estaba en 160 puntos y bajó a 100 tras anunciar estas medidas. Este parece un escenario óptimo.

En el momento de mayor turbulencia europea, con el rescate a Portugal como momento de histeria total, tras el de Grecia e Irlanda, no sobrepasó los 300 puntos. Cuando Cospedal afirma, el pasado 6 de mayo, que el Presidente Rajoy da por superada la crisis de deuda pública, la prima marcaba 287 puntos. Después del episodio de “la indemnización en diferido con el despido simulado”, la secretaria general del PP adolece de persuasión, y eso explica que nadie le haya dado mucha importancia al brindis al sol de la superación de las dos crisis.

Mientras los expertos y analistas financieros miran los datos madurando la idea de que por fin España ha tocado fondo, el presidente del Gobierno, sin embargo, da el asunto por resuelto. Parece que al síndrome de la Moncloa que presuntamente afecta a todos los presidentes, se le suma el síndrome del brote verde, que convierte a todos en optimistas antropológicos ante las crisis, y eso que Rajoy siempre se jactó, y se gustaba, de lo contrario.

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