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El artífice de la recuperación


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Joaquín Ortega

Periodista. Participé en el arranque de varios medios digitales informativos y estuve en el mundo de la comunicación y la política, pasando por dos ministerios. También colaboro en la revista GQ.


Escrito el 24 de octubre de 2013 a las 9:11 | Clasificado en Economía

Saltan las alarmas en Génova y Ferraz: las previsiones de crecimiento del PIB para 2015 o 2016 anticipan que quien Gobierne esa “recuperación” fijará un precedente inapelable

Alfredo Pérez Rubalcaba y Mariano Rajoy en Moncloa (PSOE)
Alfredo Pérez Rubalcaba y Mariano Rajoy en Moncloa (PSOE)

Uno de los instrumentos solventes que existen en España para observar la salud de la economía española es el panel de analistas que elabora la Fundación de Cajas y Ahorros, FUNCAS, también conocido como “el Consenso FUNCAS”. Dicho panel tiene “un órgano de expresión” que facilita su difusión vía web, que es su blog.  En una entrada del 18 de octubre, FUNCAS titulaba “El objetivo de déficit público puede cumplirse” y, antes, el pasado 23 de septiembre titulaba una entrada “Previsiones al alza, pero con cautela”.

En la estela de este cambio de tendencia positiva, el Gobierno español remitió a Bruselas su plan presupuestario para 2014 con una revisión al alza de las previsiones. Este plan presupuestario será analizado por la Comisión Europea, que gracias a una nueva normativa tiene el poder de revisar los presupuestos de los estados para estar seguros de que no incumplen los rigores del déficit excesivo.

Año 2016, ¿PIB del 1,7%?

Las previsiones del Gobierno remitidas a la UE apuntan que el PIB crecerá un 1,2% en 2015 y un 1,7% al año siguiente, en 2016. El Ejecutivo espera que el déficit se vaya reduciendo, hasta el 4,2% del PIB en 2015 y por debajo del 3% (2,8%) en 2016. ¿Todos estos números que indican? Que hay una previsión negro sobre blanco de luz al final del túnel, aunque esto no implique, evidentemente, el alivio ciudadano que supone la creación neta de empleo. No supone que éste baje de los insoportables niveles actuales de forma sensible, que es lo que en realidad importa. Pero para la política, sí importa.

Al margen de la obvia campaña de comunicación del Gobierno y de los medios afines para apuntalar la idea de que gracias a Mariano Rajoy España sale de su agujero, la política, que se mide por la capacidad de manejar los tiempos y calcular pasos, juega en el futuro la definición de su presente. Traza escenarios, los dibuja, y una vez confeccionados, los valora, los rechaza o los acepta. Y si los acepta, trata de que el resto de la ciudadanía también los vea, y, con el tiempo, los acepte e, incluso, los vote en unas urnas.

Un ejemplo de este fenómeno lo encontramos en casi todos los presidentes del Gobierno que ha tenido España… Ni Aznar (un tipo sin carisma ni empatía), ni Zapatero (un joven desconocido, hueco y flojito), fueron considerados por la élite de la opinión pública como posibles presidentes en su momento. Antes el apocalipsis. El caso de nuestro actual jefe del Ejecutivo fue muy parecido; todos los ojos miraban a Rodrigo Rato (este sí) pero el dedo de Aznar señaló a Rajoy.

Cuando Alberto Ruiz-Gallardón situó a Ana Botella de número dos y posible sucesora, la mera posibilidad de que ésta fuera alcaldesa de la capital de España era tildada de disparate en cualquier círculo de discusión política. Lo mismo con Susana Díaz hace un año, cuando la posibilidad de que fuera presidenta del bastión socialista andaluz era un “no lo veo”…

No lo veo, hasta que sí lo veo

La política hace precisamente eso, que las cosas se vean. Al igual que el Gobierno de Rajoy trata de que los españoles vean la recuperación, aunque no la sientan. Las previsiones de FUNCAS, y las corregidas del plan presupuestario, lanzan un reto para los artífices de lo que se denomina “Política con Mayúsculas”. Al igual que el mercado bursátil, que en la mayoría de los casos actúa anticipando lo que ocurrirá semanas o meses después, los actores políticos dibujan su escena y el lugar que ocuparán, y así planifican los pasos a seguir hasta llegar a esa situación en la escena.

En este contexto, si las previsiones económicas para 2015 y 2016 se cumplen, y se confirma que el ciclo español de nuevo hará su tradicional W, aquel partido que gobierne esos años, y sobre todo los que vengan, podrá situarse en la escena, y en la historia, como el artífice de la recuperación española, aunque muchos ciudadanos no lo sientan “de facto”. Aunque los números maticen el mito. El gobierno que sacó a España de la peor crisis de los últimos 40 años, o desde que el mundo es mundo…las exageraciones serán múltiples y diversas. Un premio muy goloso para alguien que se dedique a la política.

En este contexto de anticipación, las elecciones generales de 2015, ya sean adelantadas a primavera para retomar el ciclo tradicional de marzo, o celebradas en noviembre de nuevo, como fue el caso del año 2011, son un objetivo trascendental para el futuro del PP y del PSOE, los dos grandes partidos que han tenido posibilidad de formar Gobierno en España.

Trascendental porque, de mantenerse en el Gobierno, el PP apuntalaría la idea de que son los artífices de la buena gestión de la economía, cliqué inaugurado con Aznar gracias a la burbuja inmobiliaria que, una vez pinchada, despertó del sueño al Gobierno Zapatero y lo convirtió en una pesadilla. Por contraposición, de formar Gobierno el PSOE, conseguiría derrumbar el mito del milagro económico popular por muchos años.

El indicador de las encuestas

Sobre el papel, el diseño de la anticipación se basa en el único indicativo sociológico: las encuestas. Con unos márgenes de error asumibles, el escenario a día de hoy dibuja un parlamento donde el PP, según los últimos sondeos, tanto Metroscopia para el País, como los de La Vanguardia o Antena 3,  ganaría las elecciones. Haciendo un “redondeo” de los datos que dan estas encuestas, el 35% aproximadamente de los votos irían al PP, y el PSOE quedaría detrás con entorno al 25%. Tanto Izquierda Unida como UPyD doblarían el apoyo recibido en 2011, según coinciden, punto arriba punto abajo, todas las encuestas.

Este escenario ha servido a muchos para vaticinar el fin del bipartidismo en España, expresión engañosa porque la presencia de otros partidos en el Congreso de los Diputados es constante desde el inicio de la democracia. Si la expresión trata de decir que es el fin del bipartidismo a la hora de configurar Gobierno,  eso tampoco parece ser cierto, ya que tanto PP como PSOE están llamados a liderar ese hipotético Gobierno de 2015. Y ambos partidos lo saben. Y ahí está el asunto. Entremos en Génova y en Ferraz, y veamos las proyecciones…

Rajoy quiere ser el artífice del Segundo Milagro económico del PP

Con las previsiones económicas de 2015 en la cabeza, en el escenario nos encontramos a un Mariano Rajoy que ve con casi toda seguridad el volver a presentarse a un segundo mandato. Vemos a Rajoy diciendo que, aunque los datos de paro “que dejó Zapatero” siguen siendo insoportables, España ya está creciendo, y creando algo de empleo, y que gracias a sus políticas en 2016 y 2017 aún será todo mucho mejor. Lo han vuelto a hacer, por segunda vez. Son los mejores gestores de la economía. Otro milagro…

En el lado del PSOE, nos encontramos a un Alfredo Pérez Rubalcaba que aún tiene que pasar por unas primarias para ser candidato. Sea quien sea la persona que lidere la candidatura socialista, se encontrará con el respaldo de una ciudadanía frustrada por una mejoría económica que no llega y con un Gobierno cuya credibilidad estará bajo mínimos, al igual que lo está ahora, y no sólo por la crisis, los recortes y promesas incumplidas, sino por el aderezo de la corrupción y el caso Bárcenas.

Ante este escenario, dibujado en trazo muy grueso, el PP ganador, con entorno a 150 diputados, trataría de gobernar consiguiendo el apoyo de los nacionalistas catalanes y vascos, del resto de posibles minoritarios (canarios…) e inevitablemente, con la abstención o el voto a favor de UPyD (que obtendría unos 20 diputados), si la suma de todo eso no ha llegado a 176. Pero… ¿UPyD apoyando al PP? Ante el previsible “no lo veo” como respuesta a esta pregunta, están todos aquellos antecedentes que hicieron, por ejemplo, que Aznar hablara catalán en la intimidad. Estando el juego el gobierno de España, ¿sería Rajoy capaz de ofrecer lo que fuera a UPyD si eso suponía que, pasados unos cuantos años, se sellara definitivamente en la memoria colectiva de España que su partido es el que mejor gestiona la economía? Rajoy diría…. ¿Dónde hay que firmar?

Si se cumplen las encuestas, UPyD será fundamental

En el caso del PSOE, el escenario no es muy diferente. Los socialistas (unos 100 diputados) tendrían que aliarse con Izquierda Unida (que obtendría en torno a 30) y conseguir el apoyo o la abstención de catalanes, vascos y, de nuevo, la clave: UPyD.  Y de nuevo, al igual que en Génova, salta la misma cuestión en Ferraz: ¿qué somos capaces de hacer para evitar que el PP esté al frente del timón en los “años de la recuperación”, es decir 2016, 2017, 2018 y 2019? ¿Qué estamos dispuestos aceptar para evitar que el PP vuelva a erigirse como el artífice de un milagro económico?…  Cualquiera saltaría diciendo: “¡pues lo que sea!”.

Cierto, todo esto es política ficción. Pueden pasar muchas cosas, y sin duda la economía puede empeorar de nuevo. Además, los resultados de las elecciones europeas de mayo de 2014 y, aún más, las municipales y autonómicas del mismo 2015, que podrían hacer coincidir con las generales, serán fundamentales. Pero la política, al igual que el mundo financiero, es anticipación, es prever la escena y preparase bien el papel. Y para que la entrada en el escenario sea convincente, hay que estar preparado con tiempo. Las irrupciones sin preparar son ocurrencias o frikismos, muy castigados por la opinión pública y mediática de este país.

Ante la evolución económica, que disipa el crack español con la estabilización de la prima de riesgo y el equilibrio del sistema financiero, queda el reto fundamental: que el motor productivo del país cumpla las expectativas, y esa euforia marca España impostada por parte de los presidentes de Telefónica y Santander aterrice en la realidad manufacturera de nuestras PYME. Lo probable es que esto sea así, por lo que tanto Rubalcaba en el PSOE, como Rajoy en el PP, ven las próximas elecciones generales un hito clave que puede condicionar por mucho tiempo el futuro de sus partidos en el imaginario colectivo de la posteridad.

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