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El corruptor empresarial de LB


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Joaquín Ortega

Periodista. Participé en el arranque de varios medios digitales informativos y estuve en el mundo de la comunicación y la política, pasando por dos ministerios. También colaboro en la revista GQ.


Escrito el 28 de febrero de 2013 a las 10:25 | Clasificado en Economía

Los políticos corruptos son acosados por los medios, pero ¿y los empresarios corruptores?

Rueda de prensa de la dirección de la CEOE.
Rueda de prensa de la dirección de la CEOE.

En esta misma publicación pueden encontrar buenos analistas que saben y escriben sobre la noria mediática y la capacidad o incapacidad de los políticos para desenvolverse en ella. Para saber aprovechar cuando están arriba, y ocultarse cuando están abajo. Para saber esconderse cuando la música no suena, y salir a escena cuando las luces se encienden. Hay toda una profesión sobre este asunto, que descansa en una tradición anglosajona, aún no muy vista en España, de utilizar tácticas y desarrollar estrategias para salir bien en los medios. Aquí, no obstante, el mercado no está tan desarrollado porque, en el fondo, los partidos políticos, los pocos con dinero y capacidad, son los que acaparan esas técnicas y diseñan esas estrategias.

Quizá contraten a algún profesional de forma centralizada y esporádica, pero cuando falta dinero tampoco pasa nada por prescindir de ellos. Además, el sistema de partidos español está bunkerizado en ejecutivas resultantes de cuotas y pactos bajo cuerda y no por primarias o elecciones directas de militantes libres.

Eso hace que un determinado político pueda ser inmune al escándalo ante un desliz mediático si la ejecutiva lo respalda hasta que la tormenta escampe. Esta cultura de la ‘no-democracia-interna’ está tan arraiga en las élites que hasta el ex ministro José María Maravall, ex jefe e íntimo de Alfredo Pérez Rubalcaba, de forma un tanto barroca quizá porque sabía lo que hacía, se atrevió a defenderla aquí hace unos días. Vayan directamente al último párrafo, si quieren.

Responsabilidad ante la cúpula

Esta falta de responsabilidad de los cargos políticos, cuyo interés es mantener la sintonía con la cúpula y no con la ciudadanía, crea un sistema perverso cuyas consecuencias huelga mencionar. Las conocemos todos y son el germen de la desafección actual. De la falta de sintonía entre los que representan y los representados, puestos que los primeros no se sienten en ese papel, pese a que sean empleados de los segundos.

No obstante, los políticos en problemas sí asumen lo que ya es un cambio irreversible en España: cuando salten a la noria por haber metido la pata (o la mano) serán perseguidos por los medios de comunicación, literalmente por la calle si es preciso, para que los ciudadanos vean las caras y oigan las voces de los irresponsables y de los corruptos. Es un avance. Ni las cúpulas ni las jerarquías pueden librarles de eso. Incluso más de un líder político ya ha aprendido que la mejor manera de justificar o de forzar el despido de un compañero es lanzarlo a la arena de los leones acompañado de un suculento escándalo con el que pueda ser pasto del canutazo.

El corrupto y el corruptor

Existe un debate interesante, casi tanto como el de la prelación entre el huevo y la gallina, sobre el corrupto y el corruptor. Sea cual sea la dicotomía de responsabilidad entre uno y otro, muy condicionada al relato específico de cada caso, lo que está claro y es evidente es que ambos elementos son imprescindibles para que haya hecho delictivo.

Pero se da la paradoja de que siendo eso así, desde el punto de vista procesal, ambos elementos son partes de una misma cadena al propiciar la consecución de un delito. De eso no hay ninguna duda. Por tanto, ¿cuál es el motivo de la “impunidad” de la clase empresarial?

Naturalmente sus nombres han trascendido y muchos medios han cumplido diligentemente con su ser periodístico preguntando qué tenían que decir ante, por ejemplo, los indicios de delito en el caso contra José Blanco y el vicepresidente de Azkar, José Antonio Orozco. O el de Luis Bárcenas, cuyas anotaciones apócrifas (sin duda Rajoy no sabe con exactitud qué significa el término) citan a una gama amplia de empresarios de la construcción.

No obstante, una vez hechas las pesquisas, se han aceptado con cierta docilidad los distintos y previsibles desmentidos de los aludidos, aceptándose sin más preocupación esta versión de los hechos como algo menos grave o menos punible. Nadie se ha preocupado por esperarles a las puertas de sus casas o de sus empresas. Ni investigar a sus familias, ni sus viajes, ni nada de nada. Sólo los políticos son carne de hostigamiento. ¿Por qué?

Tres aproximaciones

Una aproximación rápida vendría a concluir que los empresarios no son empleados públicos y que por tanto solo son responsables ante la justicia, y no ante el tribunal de la opinión pública o la injustamente denostada “pena de telediario”. Esta “pena” que seguro tendrá sus fallos y anomalías, es uno de los pocos resortes de la opinión pública para mantener su poder ante una elite dominante que, conforme va adaptándose a la sociedad de la información, va eludiendo su pública responsabilidad. Esta aproximación tiene algunas lagunas: las empresas tienen accionistas y reputación empresarial. Ya no sólo responden a los beneficios. Es más, éstos cada vez están más condicionados a cómo les ve el consumidor, y gastan en eso ingentes cantidades de dinero.

Otra aproximación al asunto es más delicada, y tiene que ver con la capacidad de los grandes empresarios para atenuar las voces críticas a golpe de talonario o con la amenaza de cerrar el grifo. Tanto es así que, después de semanas de caso, este ejercicio de ‘El Diario’ es uno de los pocos, quizá el único, donde alguien se ha preocupado en profundizar y cruzar los datos entre corrupto y corruptor, en el ‘caso Bárcenas’. No obstante, salta la siguiente cuestión: ¿acaso invierten mucho en publicidad estas empresas implicadas como para que las grandes televisiones o periódicos tengan recelos a la hora de enfocar el objetivo sobre ellas? Siendo la respuesta negativa, la teoría conspirativa queda un poco coja.

Una tercera hipótesis, mucho más interesante, tiene que ver con la precariedad laboral de los profesionales que trabajan en los medios. Falta de plantilla, jornadas intensivas, altas exigencias de productividad, hacen que la elaboración de las noticias con más jugo esté muy condicionada al flujo de información de las fuentes que la nutren. Es decir, que todo este escándalo del PP, si no fuera porque está debidamente alimentado por el propio Luis Bárcenas, jamás podría salir por la propia investigación de los profesionales, que destapan un asunto después de hablar con mucha gente, dedicarle tiempo, paciencia y esfuerzo.

Libres de la pena del telediario

En el caso empresarial, y siguiendo esta tesis, el hecho de que nadie de las propias empresas (OHL, SACYR, etc.) esté conspirando contra el “capataz” suministrando información a traición, y que se esté llevando a cabo una defensa cerrada exculpatoria, les estaría librando de esa “pena de telediario”.  Excepciones a parte como la de ‘El Diario’, nadie tendría interés, tiempo, gente y recursos como para hacer algo que por obvio no deja de ser relevante: si damos por hecho que todo lo de Bárcenas es cierto y mortal para el PP, entonces todos esos empresarios deben ser procesados y, en su caso, condenados a penas ejemplares. ¿Acabaría Villar Mir en la cárcel? A día de hoy nadie “visualiza” esta afirmación, y no es porque delitos en los que estaría implicado sean leves.

Sea lo que sea, falta de interés, o chantaje por parte de anunciantes, la cadena de corruptor y corrupto no acabará jamás si sólo hundimos las carreras de los políticos ante la opinión pública, y dejamos inmaculada la de los empresarios, quienes, por cierto, consideran en muchos casos hasta legítimo proceder a estos pagos si eso es bueno para la empresa y la cuenta de resultados. Dentro de  todo este debate sobre el shock generacional entre los que hicieron la transición y se resisten a irse, y la generación de los 70 y 80 que se agolpa en las listas del INEM, en el mundo de la empresa también hay mucho pendiente por evolucionar.

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