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El PP también tiene Plan E


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Joaquín Ortega

Periodista. Participé en el arranque de varios medios digitales informativos y estuve en el mundo de la comunicación y la política, pasando por dos ministerios. También colaboro en la revista GQ.


Escrito el 21 de noviembre de 2013 a las 8:06 | Clasificado en Economía

La idea de tener un fondo a disposición de los ayuntamientos para financiar obras, infraestructuras, intervenciones urbanas, etc. no es una idea original de Zapatero.

Cartel del Plan E. (Blog de JuanSegui)
Cartel del Plan E. (Blog de JuanSegui)

Ahora que el resurgimiento del ex Pedro Solbes ha revolucionado el escenario político, las medidas que entonces aprobó el Gobierno Zapatero, de las que el ex ministro reniega, han vuelto a estar bajo el foco de la opinión pública. Medidas como los 400 euros, el cheque-bebé, o el Plan E para los ayuntamientos.

Que Pedro Solbes no sintonizaba con el presidente Zapatero, algo sabido casi desde el principio de su nombramiento, tenía más que ver con una cuestión de carácter. La crisis, elemento coyuntural, no fue el motivo preciso de la salida del ex comisario europeo del Gobierno y su relevo por Elena Salgado, ni en ningún caso fue la causa de la mala relación entre el vicepresidente y el líder del PSOE.

En noviembre del año 2008, el presidente del Gobierno anunciaba una de las medidas más polémicas de su reacción ante la crisis. Inspirada en la filosofía de J.M. Keynes, Zapatero apostó por crear un fondo de 8.000 millones de euros para repartir entre los ayuntamientos de España, con el objetivo de crear empleo (recuperar los que se perdieron por la construcción) financiando obras locales.

El fondo, que acabó llamándose Plan E, fue bienvenido por las autoridades correspondientes, que no diferenciaron el color político del dinero que llegaba si suponía inversión y creación de puestos de trabajo. Ante el rechazo y la desconfianza en su vicepresidente económico, Zapatero encargó al Ministerio de Administraciones Públicas la gestión de este fondo, algo inusual debido a la naturaleza de la iniciativa. La diligente y bien avenida gestión de Salgado con este fondo, como titular de la cartera en cuestión, fue el gran empujón que hizo decidirse a Zapatero por el relevo en el ministerio económico.

Medidas insuficientes

Las críticas al plan, desde la cúpula central del PP, que no desde los ayuntamientos que se acogían al plan, fueron relativamente tímidas, y sólo al final, cuando tanto esa medida como tantas otras se habían revelado insuficientes, se elevó la temperatura de la crítica con respecto al Plan E. En vez de destinarse a la economía competitiva, se había despilfarrado en abrir y cerrar zanjas. Un pan para hoy y mucha hambre para mañana. El Gobierno socialista, por su parte, explicó los brotes verdes de 2010 y los crecimientos de PIB del 2011 en parte, gracias a este y otros planes de estímulo.

La crítica al Plan E, pese a que no fue la única medida, se la ganó sin poco pulso porque cada proyecto financiado suponía la obligación de plantar un cartel gigante en la localización afectada por la financiación. Aunque esta fuera la instalación de una simple fotocopiadora en el centro social del pueblo.

Plagio de Zapatero

El Plan, sin embargo, no es una idea original de Zapatero. Repartir dinero a discreción para que los Ayuntamientos puedan financiar todo tipo de obras, como polideportivos, infraestructuras, actuaciones en casco urbano, jardines, etc. no fue un invento del Gobierno socialista. Y tampoco fue el Gobierno del PSOE el primero que ideó el uso de un plan de estas características como medida de choque para la crisis económica.

En Madrid, y seguramente en otras comunidades autónomas de forma gemela, el antecesor del Plan E se llama Plan PRISMA. Y su creación se remonta a los años 90, aunque su diseño actual parte de modificaciones realizadas en los primeros años de la década 2000. Y, paradojas políticas, el primer gobernante que utilizó este plan de ayuda ayuntamientos como acción pública anticrisis fue Esperanza Aguirre, y lo hizo mucho antes que el propio Zapatero.

Depende del PRISMA

Tal y como reza la propia nota de prensa de junio de 2008, Aguirre proclamaba que el nuevo programa PRISMA “está diseñado con la vista puesta en las consecuencias de la crisis económica que hoy vivimos en España. En concreto, permitirá que los Ayuntamientos cuenten con una ayuda para sanear sus cuentas, que era una importante demanda municipal. Y es que, gracias al nuevo plan, los Ayuntamientos tendrán la posibilidad de destinar a gasto corriente hasta un 25% de la inversión asignada”.

Estos días, el Gobierno de la Comunidad de Madrid recorre la comunidad vendiendo las excelencias del PRISMA 2013, un plan que ya no cuenta con la gloriosa inversión de los años dorados de Esperanza Aguirre, pero que, como señala el portavoz regional, Salvador Victoria, “el próximo año seguiremos dando prioridad a las actuaciones en infraestructuras básicas: alumbrado, pavimentación o asfaltado, saneamientos y, en general, todo aquello referido a servicios básicos y obligatorios municipales”.

Nada de abrir y cerrar zanjas, como en el Plan E de Zapatero. Inversiones competitivas que ayudan al cambio de modelo de la economía española.

 

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