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Escandalazo en Enagás


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Joaquín Ortega

Periodista. Participé en el arranque de varios medios digitales informativos y estuve en el mundo de la comunicación y la política, pasando por dos ministerios. También colaboro en la revista GQ.


Escrito el 1 de marzo de 2014 a las 9:20 | Clasificado en Economía

El nombramiento del ex secretario general de Industria como consejero de la gasista supera los umbrales de la puerta giratoria.

Junta General de 2013. (Enagás)
Junta General de 2013. (Enagás)

Como hay cierto “curao de espanto” generalizado, el enchufazo de cinco ex altos cargos del PP en Enagás pasó sin pena ni gloria por algunas páginas. Sin embargo, hay un detalle de semejante escándalo que lo sitúa en los límites de la legalidad y que lo eleva a rango de escandalazo. Uno de los afortunados es el hasta hace pocas semanas secretario general de Industria, Luis Valero, cuyo nombramiento al frente de esta responsabilidad ya generó cierto ruido en su día, ya que venía de ser el responsable de ANFAC, la patronal del automóvil. Lobista profesional. Si alguien pensaba que ese sector sería maltratado por el nuevo ministerio y su responsable de industria, iba ciertamente desencaminado. Y el que pensara que las reclamaciones que aquellos que no fueran del sector del automóvil iban a encontrar un oído imparcial en la secretaría general de Industria pecaban de ingenuidad.

Tras dos años, la salida de Valero del ministerio se explicaba pocos días después, tras trascender que se le había encontrado acomodo en la empresa ENAGÁS. Dicha empresa, aunque privatizada, sigue contando con el gobierno, a través de la SEPI, como el supervisor de referencia, pese a que ningún accionista puede sobrepasar el 5%. Y lo es porque es una empresa monopolista. La encargada de transportar gas por España. Nadie más lo hace y nadie más lo puede hacer. Y los ingresos de esta empresa se fundamentan en una cosa. La regulación que determina el Gobierno. ¿A través de quién? Del Ministerio de Industria del que proviene Valero. Por este motivo, el grado de influencia del poder ejecutivo en esta presuntamente empresa privada es decisivo.

Presidente “socialista”

Y no sólo lo ha sido en épocas populares. La llegada del actual presidente, Antonio Llardén, también generó polémica y quejas por parte del PP debido al pasado socialista del todavía primer ejecutivo. Precisamente fue el ministro Arias Cañete el portavoz encargado de trasladar las quejas del PP por el nombramiento. Muchos leen en la entrada de estos cinco consejeros populares, Valero incluido, una especie de pacto de continuidad al que se habría llegado con Llardén, cuya cabeza ve en peligro. Sin embargo, otros aseguran que sólo es la antesala de su caída y relevo. ¿Cuanto gana el presidente de ENAGÁS? En 2013, Llardén cobró 1,67 millones de euros. El Consejo ganó el año pasado un 17% más.

En teoría, existe una ley que prohíbe a un alto cargo (con rango de director general hacia arriba) el entrar en una empresa vinculada al sector durante un plazo de dos años. Esta Ley establece que un alto cargo no puede salir de un determinado ministerio y aterrizar en un sector privado que se ha podido ver afectado por las decisiones que ha tomado. En teoría, existe una Oficina, que depende de administraciones públicas, que estudia los casos de posible incompatibilidad, y remite al afectado un informe sobre si dicha incompatibilidad existe o no.

Informe de compatibilidad

Ese informe, en teoría, es vinculante. En teoría, esta Oficina ha debido de hacer un informe de urgencia tras la salida de Valero y su próxima incorporación al Consejo de ENAGÁS. El problema es que la urgencia no es precisamente una de las virtudes de esta oficina, que suele tardar cierto tiempo en elaborar y remitir sus dictámenes. El informe, como en este país ocurre con estos temas de transparencia, es privado, y sólo puede acceder el propio interesado. Presuntamente, el documento debe de existir, y presuntamente debe establecer que el secretario general de Industria y Pequeña y Mediana empresa no tiene ninguna incompatiblidad en su entrada a una empresa monopolista, cuyos ingresos dependen directamente de la regulación del Ministerio de Industria.

Siendo precisos, los Reales Decretos que elabora el Departamento y que afectan a ENAGÁS emanan de la secretaría de Estado de Energía, y por lo tanto no cuentan en ningún caso con la firma de Luis Valero. Este debe ser el clavo ardiendo al que se han agarrado los afectados para permitir, aceptar y nombrar a este nuevo consejero sin esperar la “cuarentena” debida de los dos años. Narturalmente, la regulación energética tiene una influencia enorme en la industria. Uno de los factores decisivos en los costes industriales es precisamente el coste energético, que en nuestro país es especialmente alto. El propio Luis Valero ha participado incluso en eventos sobre política energética que, en teoría, no debían estar relacionados con su negociado.

Reforma gasista y Castor

¿Y qué gana la empresa acogiendo a Valero en su consejo? Dos temas fundamentales están sobre la mesa: una nueva regulación del sistema gasístico que, según el Ministro Soria, va encaminada a “introducir un auténtico mercado del gas”, frase que ha debido de quebrar los oídos en la empresa monopolista, y según amplía Soria, “evitar que se forme un déficit de tarifa similar al del sector eléctrico”. Un desfase que, al parecer, ya asciende a 350 millones de euros. Otro tema sobre la mesa es el futuro del almacén Castor.

La empresa que mantiene la concesión, propiedad de ACS, esperaba que al proyecto se sumara ENAGÁS, algo que ya estaba preacordado puesto que la infraestructura, un almacén de gas situando en alta mar, una vez terminada, pasaría a formar parte integral de la red de suministro de toda España. Toda la operación iba a llevarse a cabo este año, pero la paralización del proyecto, por culpa de los movimientos sísmicos que movilizaron a la población, está pendiente de unos informes técnicos encargados a expertos, ahora del ámbito internacional. No parece haber mucha prisa, puesto que la apuesta es dejar el asunto dormir en un cajón hasta que la desmemoria de la ciudadanía permita su resurrección. Estos son sólo dos de los temas fundamentales que el Departamento de Industria tiene pendiente de resolver. Asuntos que afectan muy directamente a la cuenta de resultados de ENAGÁS. Para la empresa, el nombramiento de un ex alto cargo del actual Ministerio no es que sea compatible, es que es muy apropiado. Otra cosa es la ley y su cumplimiento.

Los votantes dicen...
  1. […] Por recordar dos ejemplos relativamente cercanos en el tiempo: la ex vicepresidenta del Gobierno, Elena Salgado, al no poder fichar por Endesa en España directamente, ficha por su filial chilena. En el PP, el reciente caso en Enagás ya comentado aquí, permitió la incorporación de cinco políticos populares y un ex alto cargo reciente de Rajoy. […]

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