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Los 29 bancos ‘intocables’


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Escrito el 21 de noviembre de 2013 a las 18:02 | Clasificado en Economía

Dos bancos españoles, Santander y BBVA, figuran en la lista de las entidades cuya quiebra es inasumible para la economía global. El Financial Stability Board ha creado una metodología específica para identificar a estos gigantes financieros.

Oficina del BBVA en Bogotá. (BBVA)
Oficina del BBVA en Bogotá. (BBVA)

Entre los principales argumentos que se usan para defender la economía de mercado frente a otros modelos económicos figura que las iniciativas privadas tienden a ser mejores que las públicas no porque los agentes privados sean de por si más listos y más eficientes que los estatales, sino porque la competencia elimina los proyectos malos y favorece la supervivencia de los buenos. Sin embargo, en este raciocinio surge un problema cuando el mercado, siguiendo su propio funcionamiento, conduce a la eliminación de un proyecto o entidad cuyo tamaño es tan grande que su bancarrota arrastraría con él a toda la economía a su hundimiento.

Este tipo de entidades no es ningún supuesto teórico ni hipótesis, existen realmente y se las conoce como las “too big to rail” (demasiado grandes para caer) o “entidades sistémicas” ya que cuando lo hacen bien se reembolsan los beneficios derivados de su actividad como cualquier otra empresa o agente económico, pero a diferencia del resto de los mortales en caso de que lo hicieran mal no se permitiría su quiebra (al menos de forma simultánea o descontrolada), con el fin de evitar el colapso económico, acudiendo las autoridades a su rescate.

Las 29 ‘intocables’

Hay muchas bancos, cajas de ahorros, aseguradoras o empresas que se les puede incluir en la categoría de las “too big, to fail”, pero incluso dentro de este grupo de privilegiadas existe una élite. Son aquellas que son sistémicas no solo para el país en el que están sino también para el conjunto de la economía mundial, con lo que en caso de encontrarse en apuros es presumible que acudieran en su auxilio hasta los organismos internacionales.

A este tipo ‘intocables’ se las conoce como las G-SIBs (bancos sistémicos de importancia global, por sus siglas en inglés) y según el Financial Stability Board (FSB), el organismo a través del cual se coordinan las principales instituciones monetarias para mantener la estabilidad financiera a nivel global, actualmente hay 29 entidades de este tipo, entre las cuales figuran dos españolas, según el listado que ha actualizado esta semana el FSB.

En concreto, quienes componen esta lista son: HSBC, JP Morgan Chase, Barclays, BNP Paribas, Citigroup, Deutsche Bank, Bank of America, Credit Suisse, Goldman Sachs, Group Crédit Agricole, Mitsubishi UFJ FG, Morgan Stanley, Royal Bank of Scotland, UBS, Bank of China, Bank of New York Mellon, BBVA, Groupe BPCE, Industrial and Commercial Bank of China Limited, ING Bank, Mizuho FG, Nordea, Santander, Société Générale, Standard Chartered, State Street, Sumitomo Mitsui FG, Unicredit Group y Wells Fargo.

¿Cómo se identifican?

El FSB define a una G-SIB como una entidad en la que en caso de estar en problemas económicos importantes o incluso en riesgo de quiebra podría causar un cortocircuito en el sistema financiero global y en la actividad económica debido a su tamaño y a la complejidad de su fuerte interconexión con el resto de agentes financieros. Para identificar a estas entidades este organismo, con la ayuda del Banco de Pagos Internacional (BPI), han desarrollado una metodología.

En primer lugar, estos organismos designan un comité que se encarga de identificar a las 75 entidades financieras más grandes del mundo, en el año en que se actualiza la lista de las G-SIBs. Por lo general, se mantienen las instituciones que figuraban el año anterior, salvo que los supervisores coincidan en que hay una razón de peso para excluirlos y se añaden aquellas empresas financieras que cumplan los criterios marcados.

Los indicadores seleccionados para designar como banco sistémico de alcance global a una entidad son su tamaño, actividad interjurisdicional, su interconexión con otras entidades, la dificultad de que el sistema financiero en el que opera pueda sustituir su actividad en caso de que el banco quiebre y finalmente la complejidad del modelo de negocio que desempeñe (si sólo se dedica al ámbito de la banca comercial o también a la banca de inversión). Cada uno de estos atributos pondera un 20% sobre la puntuación final que recibe esa entidad (cuanto más alta mayor probabilidad de que el banco en cuestión se le considere un G-SIB). Una vez calculada las entidades se ven sometidas a una evaluación cualitativa por un comité de expertos que terminan por dirimir si entran o no este grupo.

Lecciones aprendidas y retos pendientes

La necesidad de tener identificadas a las entidades sistémicas globales y de contar con un medio para detectarlas y calibrar hasta qué punto serían graves las consecuencias de permitir su quiebra, se pusieron de manifiesto, con la quiebra de Lehman Brothers, el hecho que hizo que la crisis financiera internacional diera un salto cualitativo y se convirtiera en la ‘Gran Recesión’. Aunque aún no están totalmente esclarecidas las causas por las que este banco se dejó quebrar mientras otros si fueron salvados, lo que ha quedado claro es que como consecuencia de permitir su bancarrota la crisis se hizo mucho más dura, su resolución más complicada y aún inconclusa.

En septiembre de 2008, el entonces presidente de EE.UU George Bush, con las elecciones a la vuelta de la esquina, no quiso dar la imagen de que rescataba con el dinero de los contribuyentes los excesos de los banqueros de inversión (medidas que además chirriaban especialmente con las convicciones que defienden el partido Republicano y sus votantes). A pesar de que unas horas antes Bank of America había rescatado con aportaciones del erario público a Merry Lynch, otra de las grandes financieras, con Lehman decidieron que era la hora de dar un escarmiento y lanzar el mensaje de que el gobierno no estaba dispuesto a cargar con los desmanes de la banca.

Este banco a priori parecía el chivo expiatorio ideal, al no ser una entidad de gran tamaño, pero el error fatal fue no tener en cuenta o infravalorar sus conexiones con otros bancos y el hecho de que su extensa comercialización de hipotecas basura lo convertían en un gigante. La noticia de su quiebra se filtró la noche del domingo 14 al lunes 15 de septiembre de 2008 y, unas horas después, las Bolsas de todo el planeta se desplomaban; su caída se llevó por delante a la mayor aseguradora del mundo, AIG, y a la principal caja de ahorros de EE.UU, Washington Mutual y que tres días después del cierre de Lehman los principales bancos centrales se unieran en la primera decisión masiva conjunta de la historia para asegurar la liquidez en el sistema y evitar el colapso. Así, con el fin de qué casos similares a los de Lehman Brothers no se vuelvan a dar el FSB y el BPI están desarrollado este mecanismo de detección de entidades sistémicas.

Sin embargo, el salvar entidades “too big, to fail” puede generar incentivos perversos en la economía, ya que éstas pueden tender a asumir mayores riesgos en su negocio con el fin de lograr mayores ingresos, ya que si les sale bien la jugada ellas se llevan los beneficios, pero si sale mal y corren riesgos las autoridades irían en su auxilio y asumirían sus pérdidas con el fin de evitar su caída. En este problema de ‘riesgo moral’, todavía se está estudiando la forma de resolverlo y es uno de los retos para el futuro.

FuenteHay 29 entidades financieras que son ‘intocables’ para el sistema económico mundial

Autor: Eduardo Serna

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