Micro y macro

Uno de los pocos casos en la historia en los que los eufemismos no han triunfado para complicar un análisis de una realidad concreta está ocurriendo en nuestros días. A pesar incluso de que en ocasiones anteriores parecidas sí se han utilizado los que ahora se podrían manejar.

Ahora se habla de realidad social y de realidad económica, de una mejora económica en los grandes capitales que llegará a la gente antes o después. Esto, antes, se resolvía hablando de macroeconomía y microeconomía y fin del asunto.

Los gobernantes nos dirían que ya han logrado mejorar nuestros indicadores macro y que por lo tanto a nivel micro todo se solucionaría pronto. Pero ya no nos lo dicen, por algún motivo.

Ahora no pueden obviar que la “micro” es muy grande, que es toda una realidad social y que lo “macro” apenas alcanza a quienes precisamente no se esperaba fueran los primeros beneficiarios de las ayudas.

No deja de ser un logro ciudadano haber evitado ese eufemismo, haber podido plantear que lo que se juega es la realidad, y no apartados de teorías económicas en las que nunca parecen entrar ecuaciones del día a día.

Ahora bien, lo micro, la realidad social, el día a día o como prefiramos llamarlo sigue igual de mal a pesar de haber logrado ganar la batalla de la terminología, que no es poco.

Se está mal, las soluciones económicas no parecen estar llegando a quienes más lo necesitan, pero por lo menos hay una constancia de lo que en realidad está en juego. Lo ha tenido que denunciar hasta Cáritas -a pesar del reproche del Gobierno por hacerlo- y no se ha logrado negar la referencia constante a la “realidad social” que ahora todos los políticos deben usar, sin eufemismos.

Porque la realidad social en España cada vez está más cerca de una pobreza generalizada y eso, si se explica como “una derivada de las acciones macro sobre lo micro”, puede provocar la indignación que falta para que una mecha mayor se pueda prender.

Además, la probabilidad de que finalmente se tomen decisiones políticas que beneficien a quienes más lo necesitan aumenta si se nombra directamente aquello que está afectado, especialmente porque al no hacerlo, hay un recuerdo mediático constante de lo que falta por hacer.

Y no, no es lo mismo leer en la prensa “queda pendiente un ajuste de la microeconomía” que “el índice de pobreza infantil sigue creciendo”. La responsabilidad política puede ser la misma, pero los términos aclaran lo necesario.

Es positivo que la ciudadanía esté logrando esta victoria en la definición de los términos de la agenda, porque tiene mucha relevancia a la hora de priorizar estos asuntos frente al resto.

Por eso molestó tanto al gobierno que Cáritas hablase de pobreza, porque pobreza se entiende y se comparte, como se entiende y se comparte bajada de sueldos frente a quienes prefieren decir “subida moderada de los salarios”.

Bueno será que los medios tomen partido también en este sentido, porque serán clave a la hora de marcar una línea política frente a otra.

Alberto Sotillos

Padre. Sociólogo. CEO Social Media en Mr.President Consulting Group. Asesor de Comunicación en Redes Sociales y Estrategia de Presencia en Red para organizaciones, particulares y empresas. Columnista.

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