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Rubalcaba y sus billetes de 500


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Joaquín Ortega

Periodista. Participé en el arranque de varios medios digitales informativos y estuve en el mundo de la comunicación y la política, pasando por dos ministerios. También colaboro en la revista GQ.


Escrito el 25 de abril de 2013 a las 9:11 | Clasificado en Economía

El líder del PSOE ha propuesto una amnistía fiscal a lo Montoro, pero a través del “blanqueo” de billetes de 500 euros.

Alfredo Pérez Rubalcaba. (PSOE)
Alfredo Pérez Rubalcaba. (PSOE)

Puedo prometer y prometo. La famosa frase de Adolfo Suárez, al parecer sugerida por su jefe de Prensa, Fernando Ónega, es un símbolo de nuestra transición y un identificativo del personaje inconfundible. La primera palabra del casi ya aforismo es clave: puedo. Sin duda, Alfredo Pérez Rubalcaba no reparó mucho en ella cuando formuló la idea de suprimir los billetes de 500 euros como fórmula para aflorar el dinero negro y luchar contra la crisis. Ni el secretario general del PSOE, ni el presidente del Gobierno de España, ni siquiera el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, podrían tomar esa decisión.

Tendría que ser el Consejo Europeo, sin ignorar al Banco Central, el que se pusiera de acuerdo en la medida, algo que no es fácil y que, para cualquier observador de la rutina política de la UE actual, está fuera de cualquier debate serio en Bruselas. Esto lo sabía el líder socialista, por lo que citó específicamente que su idea pasaba por el hecho de que España, es decir, Rajoy, “elevara” esta idea a la Unión. ¿Se imaginan al Presidente popular haciendo semejante cosa, al dictado? ¡Todo es posible!

España acapara los de 500

Aceptemos la posibilidad de que el líder socialista iba en serio con la propuesta y que lejos de su intención estaba el conseguir el titular del día y a otra cosa mariposa. Algo que, de hecho, consiguió. En el acto de presentación de la idea, Rubalcaba dijo que “en la actualidad, en otros países europeos ha surgido el debate sobre la necesidad de suprimir estos billetes como medida de lucha contra el crimen organizado y la evasión de capitales”.  Huelga recordar que nuestro país alberga, según el BCE, un 27% de estos billetes, algo inusual y que sólo apunta a una idea, no precisamente buena.

Siguiendo la hipótesis, una vez anunciado por la Comisión Europea que los billetes de 500 euros van a desaparecer en, pongamos, 4 o 5 meses, por ejemplo, se producirían los siguientes efectos: para la gente cuyo dinero proviene de un origen lícito, podrían ir al Banco y pedir cambiarlo por billetes más pequeños o ingresarlo en su cuenta corriente. Aun así esto creará problemas a muchos ciudadanos que tienen bajo el colchón alguna herencia o pago lícito que no tiene respaldo documental alguno. Habría lío, pero bueno.

Para los que son objetivo de esta idea, como corruptos, narcotraficantes o mafias de blanqueo de dinero, será otro cantar. Entrarán en pánico al ver que cientos de miles, o millones, podrán evaporarse de la noche a la mañana. Evidentemente, no podrán ir con sus fajos en bolsas a ventanilla para cambiarlos por billetes más pequeños, puesto que tendrían que dar explicaciones sobre el origen de semejante tesoro en bolsones cerrados.

Gastarlo comprando activos

La siguiente opción sería invertirlo en otros activos, o gastarlo en coches, casas, terrenos, etc, para lo cual tendrán que atenerse a la norma que impide compras en metálico por encima de 2.500 euros en España. Ante esta limitación, podrían sacarlo fuera, en coche, y hacer esas compras en otro país. En cualquier caso, esta opción, la de gastarlo o invertirlo en bienes, es la menos probable y afecta a cuantías relativamente pequeñas. De esta fiebre consumista se beneficiaría el Estado, que ingresaría vía IVA un dinero no esperado.  Si no podemos cambiarlo en el Banco, ni ingresarlo, ni gastarlo porque es mucho (acuérdense de Monty Brewster), ¿qué acciones alternativas podrán sugerir los asesores fiscales a sus clientes para que esos billetes de 500 no se esfumen en pocos meses?

Es el propio Rubalcaba el que nos da pistas sobre lo que podría ocurrir. Dice el líder del PSOE que “de manera inmediata, la supresión de los billetes de 500 euros obligaría a que quienes en este momento tienen ese dinero oculto a los ojos de Hacienda los sacaran a la luz para canjearlos y, por tanto, a dar explicaciones de su procedencia y, en su caso, a pagar los impuestos por las transacciones no declaradas”. “Planteamos que España eleve a la Unión Europea la propuesta de eliminar los billetes de 500 euros, y que lo recaudado en España por Hacienda al aflorar el dinero oculto se dedique a programas sociales contra la pobreza”.

¿Cómo? ¿Aflorar? Sí, al parecer la medida tiene la alternativa de pagar un dinero por “blanquear” billetes de 500. O lo que es lo mismo, regularizar a cambio de un impuesto o tasa, que aunque no se especifica como tal, se da por descontada. Sí, algo muy parecido a la regularización que el Gobierno Rajoy puso en marcha el año pasado, a cambio del abono de un 10% de la cuantía a regularizar. O sea, una amnistía fiscal de billetes de 500 euros, pero propuesta por el PSOE. Porque, evidentemente, si no se creara un mecanismo legal que permitiera blanquear esos billetes ilícitos, ningún propietario de estos se animaría hacerlo. Es más, sin mecanismo legal para blanquearlos, no habría manera de recaudar ese dinero para “programas sociales contra la pobreza”.

En un argumentario, el PSOE en junio de 2012 se oponía a la Amnistía Fiscal del Gobierno del PP porque permitiría el blanqueo de dinero negro en metálico, incluido procedente de delitos. Puede ser que hayan cambiado de opinión. ¡Todo es posible!

Los votantes dicen...
  1. Deus ex Machina dice:

    No tiene sentido lo que aquí se dice. Primero, porque la medida ni siquiera está planteada en todos sus términos, con lo que lo de la amnistía es una simple suposición. Y segundo, en el artículo se cita al propio Rubalcaba “de manera inmediata, la supresión de los billetes de 500 euros obligaría a que quienes en este momento tienen ese dinero oculto a los ojos de Hacienda los sacaran a la luz para canjearlos y, por tanto, a dar explicaciones de su procedencia y, en su caso, a pagar los impuestos por las transacciones no declaradas”. Creo que queda claro con esas palabras que lo que tributará no será el dinero (con el supuesto tipo reducido de una amnistía como aquí se dice), sino que tributan las transacciones de las que proviene ese dinero, con sus respectivos impuestos. No sacar esa conclusión de esas escuetas declaraciones no es más que hacer elucubraciones

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