Raras veces el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, concede una entrevista a un medio de comunicación y eso le permite elegir día y hora. Y eligió el día y la hora en el que se hacía público el último dato de paro registrado que, sabía, sería positivo. Como un tahúr con las cartas marcadas, se sentó en la mesa con la comodidad de jugar con ventaja y que nadie pudiera reprochárselo a la cara.

La política es anticipación de acontecimientos, aunque, en este caso, la coincidencia era un tanto descarada. El objetivo del Gobierno en esta campaña es mostrar a sus desanimados votantes que todo lo que ha pasado durante los últimos años está teniendo resultados. Que ya pueden salir de casa y defender todo lo que han hecho. Que a sus familias y amigos les pueden decir que estamos en la buena dirección, pese a lo mal que está todo.

Las elecciones del próximo día 25 son irrelevantes desde el punto de vista institucional en España, y sin embargo, son claves para el futuro panorama político. Si el PP gana, cosa que Rajoy ya ha anticipado y por eso ha decidido sobreexponerse en entrevistas y mítines, supondrá un extraordinario balón de oxígeno para toda la estrategia que durante los últimos meses ha desarrollado el PP tanto desde el punto de vista económico como de regeneración democrática, o de su ausencia.

[do action=”ladillo”]La victoria del Plasma[/do]

Una victoria del PP el 25M validaría la estrategia del Plasma y todo lo que ello implica. Rajoy, consciente de lo que está en juego, ha decidido echar toda la carne en el asador, tratando de hacer creer al país que la tormenta ha pasado. Y eso no está tan claro. Tal y como recuerda el economista, Juan Ignacio Crespo, efectivamente este año está siendo bueno pero ya el que viene y el siguiente no está tan claro. Las nubes negras de los recortes vuelven. El Gobierno español ha puesto negro sobre blanco en el programa de estabilidad que ha remitido a Bruselas que el déficit será este año del 5,5% y del 4,2 el siguiente. Sin embargo, la Comisión Europea no está de acuerdo y asegura que como no se haga nada, se pasará al 6,1 en 2015. Así lo explicó este lunes el vicepresidente de la Comisión Europea, Siim Kallas.

Esto implica que, admitiendo el exceso de optimismo del Ejecutivo ahora en campaña, tras las elecciones la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado para 2015 va a ser calentita. Recuerda Crespo que esos ajusten tendrán que llegar de algún modo ya que para 2016 el déficit debe ser del 2,8%, lo que supone un ajuste de unos 30.000 millones de euros adicionales. En este contexto, paradójicamente, el PP diseña una reforma fiscal para bajar los impuestos.

[do action=”ladillo”]Bajada de impuestos… ¿es posible?[/do]

Al menos se asume que a finales de este año expiraría la subida del IRPF, que tal y como comprometió el ministro Montoro, era algo temporal que acabaría ya este diciembre. Supuestamente, los cambios impositivos que el titular de Hacienda afirmó que se harían público en junio, después de recibir el informe de los expertos, supondrían no subir impuestos. Sin embargo, el hecho de haberse diferido esta reforma tras las elecciones del 25M hace pensar en lo peor. En otro “cambio de opinión forzado por la realidad”.

Suponiendo que el diagnóstico de la Comisión Europea sea correcto, pasar de un déficit en 2015 del 6% a la mitad al año siguiente, un 2,8%, supone volver a sacar la tijera. Estos nuevos recortes romperían la coherencia del discurso triunfalista de Rajoy, que hasta ahora tenía coherencia narrativa: “Hemos tenido que hacer recortes por culpa de la herencia recibida pero ya se han acabado y ahora la recuperación va sobre ruedas“. Y esta contradicción se haría realidad en año de elecciones generales, en pleno 2015, con unas elecciones para final de año que coincidirían en el tiempo con la elaboración de unos Presupuestos Generales del Estado que deberían dejar el déficit en el 2,8%.

[do action=”ladillo”]Seguimos bajo vigilancia[/do]

¿Puede el PP ignorar este compromiso? En circunstancias normales, el incumplimiento de los déficits por parte de los países miembros no salía tener consecuencias en la práctica. Sin embargo, España, en contra de lo que repite el PP, no se salvó del rescate por completo. Tuvo que aceptar un rescate del sistema financiero y la firma de un Memorándum (MoU) que comprometía una serie de medidas. En contra de lo que algunos creen, la Troika no se ha olvidado de nosotros. Los hombres de negro seguirán pasando por España.

Ese MoU tiene un mecanismo de supervisión que dura hasta el año 2025. Entre esas medidas está no sólo la posibilidad de estudiar cómo están nuestros bancos, sino la posibilidad de proponer medidas correctoras en las cuentas públicas del Gobierno. Por tanto, si Rajoy trata de dar largas a la Comisión y decide volverse loco bajando impuestos y aumentando el gasto de cara a las elecciones de noviembre del 2015, Bruselas podría ponerse farruca y montarse el lío padre.

Nunca unas elecciones europeas habían sido tan trascendentales. El primer paso por las urnas de la operación recortes y posterior remontada económica se someterá a juicio ciudadano. Otros factores, como el bipartidismo y su sostenibilidad también están en juego. Y qué decir del futuro del PSOE. Si el PP gana la partida con claridad, podría ser la tumba durante muchos años del partido socialista.  El día después, el 26, va a suponer un antes y un después. El futuro se decide en Europa, nunca mejor dicho.

Publicado por Joaquín Ortega

Periodista. Participé en el arranque de varios medios digitales informativos y estuve en el mundo de la comunicación y la política, pasando por dos ministerios. También colaboro en la revista GQ.

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