Arrow

El cine español se asfixia


1
Fernando de Luis-Orueta

Periodista, cinéfilo y teatrero. Criado en El País, he sido responsable de Cultura y Televisión de Lainformacion.com y jefe de cierre en varias publicaciones nacionales. Desde 2000 estoy a los mandos de la web de información cinematográfica losExtras.es.


Escrito el 23 de noviembre de 2012 a las 8:59 | Clasificado en Cine

El sistema de ayudas al cine va a cambiar pero no se sabe cómo ni cuándo. El IVA del 21% desangra las salas a la vez que se suprimen los ingresos del canon digital. Al tiempo que ‘Lo imposible’ arrasa, la industria del cine español se ahoga.

Sala de cine vacía (Fuente: Kinépolis)
Sala de cine vacía (Fuente: Kinépolis)

El cine español está paralizado. Los 37 millones de euros que ha recaudado ‘Lo imposible’ dan igual. La realidad es que apenas hay dinero para sacar adelante ningún proyecto. No es sólo que las industrias culturales sufran en primera línea los efectos de la crisis como gastos prescindibles, sino que el cambio de Gobierno ha congelado el sector.

Desde las elecciones generales se viene anunciando la modificación del sistema de ayudas, que un año después sigue sin visos de definición; se promete también la creación de un programa de beneficios fiscales que nunca ha llegado; se ha disparado el IVA de las entradas de cine del 8 al 21%; se ha eliminado bruscamente el canon digital sin que se haya ejecutado la compensación a cargo de los Presupuestos Generales del Estado; y se anuncia a las cadenas de televisión que se va a revisar la obligación de invertir el 5% de sus beneficios en producción cinematográfica. Si cualquier otro sector productivo viviera en tal incertidumbre, el escándalo sería mayúsculo.

Por partes. El principal caballo de batalla de los productores de cine se centra en lo que se anunciaba como la paulatina reducción de la cuantía de las ayudas al cine y su sustitución por un sistema de desgravaciones que convirtiera la producción audiovisual en un sector atractivo a la inversión. Pues bien, no se ha producido ni una cosa ni la otra. Efectivamente, las ayudas se han reducido, pero no paulatinamente. Los presupuestos de 2013 prevén que el Fondo de Protección a la Cinematografía disponga de 39,28 millones de euros. En 2011 fueron casi el doble, 76,78 millones. Es decir, Cultura prevé invertir en toda la industria del cine español casi lo mismo que ha costado rodar ‘Lo imposible’ (30 millones).

Si hay menos dinero que se ruede menos, dirán. El problema es que el grueso de este presupuesto no es para ayudas a la producción (que ya casi desaparecieron el año pasado) sino a la amortización: el productor invierte en una película, la rueda, la estrena y luego recibe una ayuda en función de cómo le haya ido en taquilla. A más recaudación, más ayuda (hasta un máximo preestablecido). Si esta filosofía es o no acertada es una discusión que viene de lejos pero recordemos su fundamento: crear tejido industrial en un sector demasiado disperso.

Por tanto, el Fondo de Protección a la Cinematografía no está invirtiendo en nuevas películas, sino que está pagando deudas a las que ya están estrenadas. El presupuesto de 2013 es para películas estrenadas en 2012 y rodadas, en términos generales, en 2011. Deudas de hace dos años en un entorno financiero donde el crédito está desaparecido. Por otro lado, ¿son suficientes 39 millones para cubrir las deudas? Es improbable: los productores esperaban unos 50.

Año y medio en blanco

Pero esta asfixia es sólo el principio. El nuevo sistema de ayudas sigue sin definirse. Ayer mismo en el Senado, el secretario de Estado de Cultura, José María Lasalle, anunció los rasgos generales del nuevo:

“Una línea de ayudas automáticas en función de unos criterios cuantificables, cuya decisión se tome a priori y en función de unos criterios objetivos”

Tal vaguedad será concretada por una comisión que empieza a trabajar el 5 de diciembre y que dará sus frutos “antes del verano”. Un año y medio después de haber dejado en suspenso práctico el anterior.

Esa modificación tenía que venir de la mano de un sistema de desgravaciones fiscales que también sigue sin concreción. A lo largo de este año se han manejado porcentajes de todos los pelajes y hasta parecía haber un entendimiento entre Cultura y los productores en una desgravación del 40%. Pero el mal entendimiento entre el departamento dirigido por José Ignacio Wert y el de Hacienda sumado a la indefición de la reforma de las ayudas retrasan sine die este asunto.

Que las relaciones entre Cultura y Hacienda son mejorables puede explicar –al menos en parte– la brutal subida del IVA sobre las entradas de cine del 8 al 21% operada hace dos meses. Es difícil aún saber cuáles son las consecuencias reales de este incremento, especialmente porque los resultados están maquillados por los éxitos fenomenales de ‘Lo imposible’ y ‘Tadeo Jones’, o de ‘Amanecer parte’ 2 si ampliamos el foco al cine extranjero. Pero las discretas cifras de títulos como ‘Skyfall’, ‘Argo’, ‘Looper’ o ‘Frankenweenie’ hacen temer lo peor.

Para ir haciendo boca, hace unos días el presidente de la patronal de los productores audiovisuales, Pedro Pérez daba peores noticias en Twitter:

 

Despeño inminente en un sector que, a más a más, está inmerso en un cambio de modelo en el que las salas reducen sus ingresos de forma constante mientras que la distribución digital se percibe por ahora como inviable económicamente.

Superproducciones televisivas

Pero si el panorama está tan complicado, ¿cómo se ha podido rodar una película como ‘Lo imposible’? La razón es simple: las televisiones están obligadas por ley a invertir el 5% de sus beneficios en producir cine. Esa norma, siempre rechazada por las cadenas, ha permitido que se hayan gastado cantidades hasta entonces inusitadas en este país. Si una empresa se ve obligada a gastar 20 millones en producir películas, prefiere gastar 10 millones en una cinta que recaude 8 a meter 2 millones en una que sea un verdadero fracaso. En ambos casos habrá perdido 2 millones, pero en el primero habrá cumplido con la mitad de su obligación legal. Así nacen las superproducciones españolas, muchas de ellas pensadas más para el mercado exterior que para el nacional.

Sin embargo, la incertidumbre se cierne también sobre este fuente de financiación. Esta misma semana la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha anunciado que se va a “revisar” el sistema. “Las contribuciones de las televisiones se van a mantener”, añadía a continuación. Pero el sector ya anda con la mosca detrás de la oreja, y más al recordar que en la campaña electoral Esteban González Pons se comprometió a la eliminación de esta obligación.

Y ya puestos a eliminar: nada más llegar al Gobierno, el PP satisfizo la principal reclamación de las asociaciones de internautas: derogó el canon digital. Posiblemente nunca fue una buena idea cobrar unos céntimos (o unos euros, según el precio total) de cada CD, reproductor, ordenador, MP3… capaz de grabar música. Pero es cierto que la compensación por copia privada es un derecho reconocido por la legislación comunitaria y, sobre todo, una importantísima fuente de ingresos para artistas y creadores.

El canon se eliminaba con carácter inmediato y se reemplazaba por una compensación a cargo de los Presupuestos Generales del Estado que, sin embargo, no se previó. Rascando de aquí y de allá, se ha conseguido reunir 5 millones a repartir entre las ocho entidades de gestión (no sólo audiovisuales, también de música, escénicas, literarias…). Esperaban recibir 115.

Ante la debacle, estas sociedades acaban de emitir un comunicado en el que aseguran que el Gobierno “condona 115 millones de euros anuales a las multinacionales del sector tecnológico”, asegura que los aparatos “no han bajado de precio” y lamenta que “todos los ciudadanos tendrán que pagar la compensación”.

El problema no es sólo el lucro cesante. Es que la parte principal del dinero recaudado por EGEDA (la entidad de los derechos audiovisuales) se reparte entre las empresas de producción. Si esas cantidades se reducen de forma tan drástica (se maneja una caída hasta del 70%) inevitablemente se está destruyendo tejido productivo. Es decir, aún menos actividad y todavía más paro. Y vete tú a reconstruir el edificio cuando amaine el temporal.

Los votantes dicen...
  1. […] Cultura y los principales operadores del sector del cine están enfrascados en buscar una salida a la perentoria situación financiera del audiovisual español, atrapado entre un sistema de ayudas que se da por extinguido y una redefinición del terreno que […]

Comparte tu punto de vista

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>