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Lo cotidiano del conflicto


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Hugo Rodrigo

Periodista, locutor, escritor, guionista y devorador de cómics. Licenciado en Periodismo por la Universidad Miguel Hernández. Director y presentador del programa de radio Rock & Cómics. Ha trabajado en Radio 9, Compromís per Elx, Radio Expres Marca y Radio UMH


Escrito el 17 de junio de 2013 a las 9:14 | Clasificado en Comics

Tras un año viviendo en Jerusalén, Guy Delisle cuenta sus vivencias cotidianas en una ciudad santa marcada por el conflicto palestino-israelí a través del día a día y las conversaciones con ciudadanos de a pie.

Portada de 'Crónicas desde Jerusalén', de Guy Delisle
Portada de 'Crónicas desde Jerusalén', de Guy Delisle

En ‘Crónicas desde JerusalénGuy Delisle narra en primera persona, y por tanto con él como protagonista, su estancia de un año en Jerusalén acompañando a su mujer, coordinadora de Médicos Sin Fronteras. Así, siempre bajo el prisma de la visión del autor, descubriremos el conflicto entre Israel y Palestina a través del día a día habitual en la ciudad santa y sus alrededores. Desde lo más turístico como la tumba de Jesús, hasta lo más cotidiano como ir a comprar a la única tienda abierta en los días festivos.

Con este planteamiento el autor pretende transmitir las costumbres de otra cultura, tan cercana como lejana, que tan extraña puede llegar a resultarnos. A diferencia de sus otras obras de viajes como ‘Shenzhen‘ (2000), ‘Pyongyang‘ (2003) y ‘Crónicas Birmanas‘ (2007), la historia de ‘Crónicas desde Jerusalén’ no se ambienta en una lejana y hermética dictadura asiática, sino que la cercanía y la gran información que tenemos de Israel y Palestina obliga a Delisle a enfocar el cómic desde otra perspectiva.

“Cualquier lector sabe lo que pasa en Jerusalén, por eso busqué los aspectos que no conocemos, pero tampoco quería hacer una tesis demasiado seria sobre la el problema palestino-israelí. Me centré en aspectos más desconocidos para los occidentales”, afirmaba Delisle a Jesús Jiménez en una entrevista para RTVE.

El autor narra las historias que le cuentan otros extranjeros y algunos pocos nativos sobre el lugar, y de esa forma también construye una imagen de Jerusalén y sus alrededores basada en su historia, cultura y vivencias personales más que en un análisis político del conflicto. Es pues no una crónica periodística como podría hacer Joe Sacco, autor de ‘Palestina: en la franja de Gaza‘, y del que Delisle se desvincula rápidamente tal y como afirmaba en una entrevista a El Mundo.

“Yo tengo claro que no hago periodismo, como hace Joe Sacco, que viaja de cara a investigar y preparar libros”. Se trata más bien, como indica el título de la obra, de una crónica de viaje de un turista interesado en la ciudad que visita y en la que vivirá durante un año. “Me gusta contar a través de anécdotas lo que la gente vive allí, a lo que se tienen que enfrentar, a lo político. Esto no se cuenta en los periódicos. Cuando hago este tipo de libros no hay una intención de denunciar”, afirma Delisle en un artículo de Público.

El sesgo de los medios de comunicación

Fragmento de ‘Crónicas desde Jerusalén’, de Guy Delisle

Como indica el propio autor, a diferencia de sus otras obras, el lector tiene una imagen más formada a cerca de Jerusalén y de Israel. El acceso a información sobre estos territorios y su conflicto es mayor que las inaccesibles Corea del Norte o Birmania. Pero el sesgo informativo de los grandes medios de comunicación está polarizado, algo que se acaba trasladando a la sociedad, tal y como afirma Javier Díaz Muriana, periodista y técnico de la Asociación Al-Quds de Solidaridad con los Pueblos del Mundo Árabe: “La realidad no es de buenos ni malos, no es de demócratas contra terroristas, ni de una lucha entre dos bandos iguales, como nos la quieren hacer ver”.

De opinión similar es Samira Shaban Pina de JUNTS – Associació catalana de palestins i jueus junts, que asegura que el conflicto no sólo está polarizado sino que incluso está estigmatizado por los medios de comunicación, así como la política que “nos tratan de presentar una pseudo-realidad la cual tiene dos posturas claras: a favor y en contra. Esta simplificación del conflicto refuerza el lugar de los partidos políticos tradicionales y de los medios”.

Díaz asegura que el uso de la religión sirve para mitificar un conflicto, simplificarlo y dotarlo así de un carácter precivilizado que no tiene, obviando que se trata de un conflicto nacionalista, político y territorial. Esta polarización religiosa reduce a israelíes y palestinos a dos tipos concretos de población que distan de la diversidad real existente. Shaban cree que una división más adecuada en cuanto a visión del conflicto sería “la de israelíes que viven en territorio ocupado y los que viven dentro de los límites del ’67, y la de palestinos que viven en los territorios ocupados y Gaza, y los que viven dentro de Israel”.

Además Shaban destaca que valdría la pena resaltar otros puntos de vista marginados por el ‘mainstream’ público, como los que reclaman un estado binacional democrático, las minorías árabes de beduínos y drusos de Golán, los grupos pacifistas que optan por una revisión de la creación de Israel y la vuelta a la Palestina histórica, los judíos ultraortodoxos, los palestinos de la diáspora o los movimientos feministas que deconstruyen el conflicto.

ONGs para el desarrollo

De los puntos más destacados y sobre los que más incidencia hay en el cómic son las ONGD debido a la cercanía del autor al trabajar su mujer en Médicos Sin Fronteras y ser la razón de su traslado a Jerusalén. Esto le ha permitido acompañar a los trabajadores de la ONGD por distintos escenarios del conflicto y que le expliquen algunas de las situaciones más curiosas que se viven en la ciudad.

Las ONGD han adquirido una importancia y un papel fundamental en Palestina e Israel, así como en sus diferentes países de origen. El dinero que ha llegado a la Palestina ocupada ha acrecentado la ilusión de desarrollo bajo la ocupación israelí, según afirma Díaz, que cree que “el papel de las ONGD, en especial de las organizaciones españolas, ha cambiado en los últimos cinco años, realizando una labor más política, acompañando las demandas de la sociedad civil palestina que exigían más denuncia, más presión y más incidencia en el Norte”.

Esta novela gráfica ayuda a descubrir la Jerusalén vista a través de los ojos de un turista y residente temporal que, a pesar de sus opiniones personales, intentará dar una visión imparcial de sus vivencias y lo que allí descubre.

“Se entiende que tengo una sensibilidad más bien de izquierdas. Cuando se ve a una población colonizada por otra, no va a decir uno que todo está bien, que no hay problema”, afirmaba el canadiense a Público. “Prefiero que se entienda a través de una historia de trescientas páginas en la que uno pasea, y que el lector salga, como yo, con una impresión. No voy a decir que las colonias están mal, tengo derecho a pensarlo, pero no me parece interesante hacerlo evidente en el cómic, no es el efecto que estoy buscando. Lo que quiero es pasear con el lector y enseñarle las cosas que me han parecido interesantes, divertidas, y de las que se puede aprender algo”, sentencia.

Ficha

Título: Crónicas desde Jerusalén

Autor: Guy Delisle

Editorial: Astiberri

Colección: Colección Sillón Orejero

Fecha 1ª edición: Diciembre de 2010

Formato: Libro cartoné, 336 páginas, color

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