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¿Cómo amañar el fútbol?


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José Luis Avilés

Fanático de las ondas, la casualidad quiso que en la web de una radio descubriese la magia de unir letras. En Cadenaser.com dio rienda suelta a sus dos grandes pasiones: deporte y periodismo. Ahora 'pinta' la portada de lainformacion.com.


Escrito el 9 de febrero de 2013 a las 13:46 | Clasificado en Deportes

La Europol ha destapado una de las redes más importantes de corrupción en el mundo del fútbol. Una lacra contra la que los organismos internacionales llevan mucho tiempo luchando. Pero, ¿cómo se orquesta todo para que se produzca el amaño de un partido?

Joseph Blatter, presidente de la FIFA.
Joseph Blatter, presidente de la FIFA.

La Europol informó el pasado 5 de febrero que sus investigaciones en torno a una red de corrupción internacional en el mundo del fútbol habían llegado a buen puerto. Según las informaciones facilitadas por la policía de la Unión Europea, las operaciones delictivas habrían reportado a sus autores unos beneficios de ocho millones de euros entre los años 2009 y 2011.

“Se han identificado más de 680 encuentros del fútbol profesional en los que ha habido prácticas sospechosas de apuestas ilegales”, aseguró el director de la Europol, Rob Wainwright. Entre los posibles encuentros amañados “se ha probado la práctica de amaños en los resultados en 150 casos, en los que las operaciones fueron dirigidas desde Asia”, añadió uno de los investigadores que ha participado en las pesquisas.

La policía comunitaria destacó además la enorme complejidad a la hora de llevar a cabo este tipo de prácticas, ya que solamente en un caso de soborno podrían estar implicados hasta 50 sospechosos, que operaban desde hasta diez países diferentes.

Nada nuevo…

“Usted está equivocado, pero en caso de que tuviera razón, significa que habré fracasado en mis 30 años de fútbol”, reprendió Joseph Blatter, presidente de la FIFA, cuando Declan Hill comenzó a exponer los resultados de su investigación.

Este periodista canadiense se sumergió en el recóndito mundo de las apuestas clandestinas y plasmó gran parte de su trabajo en el libro ‘Juego sucio. Fútbol y crimen organizado’. En el mismo, este incansable investigador, asegura nada más comenzar que siempre fue su intención presentar los resultados de sus investigaciones a las principales federaciones que orquestan el fútbol mundial.

Y es que, tal y como demuestra en los múltiples ejemplos que nos muestra a lo largo de su libro, son numerosas y sumamente diversas las artimañas de las que se sirven las mafias clandestinas para interferir en el devenir de multitud de ligas de fútbol del mundo, e incluso, como ya expuso Declan Hill a Joseph Blatter, en el Mundial de 2006 de Alemania.

Pero… ¿cómo lo hacen?

Para separar aquellos partidos que sus fuentes señalaban como objeto de amaño de aquellos que podían estar limpios, Declan Hill se rodeó de expertos en estadística para abordar la investigación desde el punto de vista de la ‘economía de la investigación’, que aplica las teorías matemáticas a lo que acontece en el mundo real.

Hill reunió una muestra de más de 130 partidos de fútbol amañados y los comparó con otro grupo de encuentros presuntamente limpios, para determinar aquellas pautas que les permitiesen diferenciarlos. Para ahondar en la cuestión, no solo se quedó en lo que tenía lugar sobre el césped, sino que analizó las entrevistas que durante el post-partido se hicieron a los futbolistas supuestamente corruptos.

La primera conclusión a la que llegó con su experimento fue que para todos estos jugadores su participación en el amaño no constituía un acto ilícito; sí lo era, en cambio, el incumplimiento de su deber sobre el terreno de juego. Como el propio Declan Hill asegura, no se trata de ‘pecados por obra’ sino de ‘pecados por omisión’. Además, este periodista canadiense distinguió tres fases del juego en las que las estadísticas dejaban entrever la presencia o no de una mano corrupta.

  • En los penaltis: la investigación de Hill concluyó que si los jugadores eran quienes estaban comprados, no se cometían más penaltis en los partidos amañados de los que podría haber en los partidos limpios. Es más fácil, asegura, que pase inadvertido un desliz defensivo, un fallo garrafal aderezado con cierto drama teatral, que una falta agresiva que dejase en evidencia que el futbolista fue a la caza del rival.

 Por otra parte, el experimento de este periodista puso de relieve que si era el árbitro quien estaba comprado, el número de penaltis sí que se incrementaba.

  • Goles en propia meta: según afirma Hill en su libro, son muchos los sobornadores que detestan los goles en propia puerta. “No saben lo que hacen… son idiotas. Casi marcan en propia meta, los muy idiotas. Demasiado evidente”, aseguraba el miembro de una banda asiática.

Si en el diez por ciento de los partidos limpios se anotan goles en propia puerta, en los amañados esta cifra se duplica. Un aumento considerable que viene a demostrar que son pocos los jugadores que se decantan por marcar en propia puerta para obtener el resultado que los extorsionadores le indicaron.

De modo que, los goles en propia puerta no son una de las armas más utilizadas por los tramposos, que, como ya hemos mencionado, prefieren apostar por pecar ‘por omisión’, es decir, actuando de la forma menos escandalosa posible.

  • Tarjetas rojas: la investigación puso de relieve que las tarjetas rojas no constituyen un recurso estadísticamente significativo ni entre los jugadores ni entre los árbitros corruptos. Así, los futbolistas que participan en partidos amañados suelen recibir menos tarjetas rojas que aquellos otros que toman partido en enfrentamientos completamente limpios.

A juicio de Declan Hill, la mejor forma de contribuir al amaño de partido es continuar en el terreno de juego, por lo que no se emplean a fondo para evitar las tarjetas.

Otro de los datos más relevantes que se desprende de la investigación realizada por Hill es la cantidad de goles que se marcan en los partidos limpios y amañados. En estos últimos se marcan un 20% más que en aquellos en los que no intervienen las mafias.

Aprovechar las oportunidades

Es por ello, que el autor de ‘Juego Sucio’ aborda la situación desde una segunda teoría, que asegura que “el éxito del amaño depende, al menos en parte, de cómo se desarrollen las cosas en la práctica”. Y es que, de poco importa que los futbolistas hayan aprendido a la perfección la teoría si luego, a lo largo del partido, no aprovechan las oportunidades que les brinda el juego.

A raíz de esta tesitura, Declan Hill analizó en las bases de datos que él había elaborado los momentos en que se anotaban los goles y encontró una diferencia llamativa. En los partidos amañados se suelen marcar los goles al comienzo de los noventa minutos, mientras que en los supuestamente limpios sucede a la inversa. Una prueba que desmiente la teoría generalizada de que los goles llegan en los últimos minutos y corrobora que, cuando el amaño sale bien, la trampa se perpetra lo antes posible y árbitro y jugadores certifican pronto su trato con los mafiosos.

Los votantes dicen...
  1. […] COI no escapa a la corrupción que parece asolar cualquier organismo que se precie. El primer gran caso de corrupción del Comité Olímpico Internacional tuvo lugar en diciembre de […]

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