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Contra Israel no se juega


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Álvaro Hernández

Soy diplomado en Turismo, pero siempre he querido ser periodista, y por fin me he puesto manos a la obra con ello. Colaboro de vez en cuando con la Ser de Almería y con el periódico local La voz de Almería.


Escrito el 12 de agosto de 2013 a las 10:03 | Clasificado en Deportes

El deporte no escapa al conflicto árabe-israelí, y muchos deportistas árabes evitan pisar suelo israelí o enfrentarse a rivales procedentes de Israel. Algunos lo consiguen y otros se enfrentan, casi siempre desde la profesionalidad.

Salah es levantado tras rezar en el estadio del Maccabi (Foto. Basilea F.C.)
Salah es levantado tras rezar en el estadio del Maccabi (Foto. Basilea F.C.)

El pasado 30 de julio tenía lugar uno de los encuentros de la tercera ronda de la fase previa de la Champions League. El partido enfrentaba al Basilea suizo y al Maccabi de Tel Aviv, dos clubs cuya rivalidad, en principio, no debería haber ido más allá de los 180 minutos en los que el balón rodaría sobre el césped.

Sin embargo, un jugador del Basilea transformó la eliminatoria en un momento de protesta ante el estado israelí. Su nombre es Mohamed Salah y es egipcio.

Aunque Egipto e Israel firmaran la paz en 1979, la tierra de los faraones ha vivido en primera fila el conflicto entre Palestina e Israel desde sus inicios, siendo una parte implicada en muchas ocasiones.

Evitando el saludo

Salah, según sus convicciones, no puede tener relación con nada que provenga de Israel, ya que ésta sería una forma de reconocer la existencia del estado israelí. En principio, el encuentro de ida no supondría ningún problema para Salah ni para Elneny, el otro jugador egipcio del conjunto suizo, ya que el partido se jugaba en el país helvético.

No obstante, Salah intentó evitar cualquier trato cordial con los jugadores del conjunto israelí. Tanto es así que, a la hora de saludar a los árbitros y al equipo rival, el egipcio se fue a la banda con la excusa de cambiarse las botas. El futbolista evitaba así tener que estrechar la mano de los israelíes. La polémica estaba servida y aún quedaba el partido de vuelta.

Antes del encuentro que tendría lugar el 6 de agosto en Tel Aviv había rumores de todo tipo. Inicialmente, se sospechaba que los jugadores egipcios del Basilea evitarían por todos los medios viajar a Israel. De esta forma, no tendrían que sellar su pasaporte en el aeropuerto Ben Gurion, con el reconocimiento de legitimidad del estado israelí que ello supondría.

Esta opción no era muy disparatada. No sería la primera vez que un deportista elude viajar al estado israelí o incluso enfrentarse a otro deportistas con esa nacionalidad. Fue el caso del futbolista iraní Vahid Hashemian, que se excusó en 2004 de viajar a Tel Aviv cuando militaba en el Bayer Munich, aludiendo una lesión en la espalda.

No es de extrañar que el iraní del Bayer no quisiese viajar a Israel. Más allá de las convicciones del futbolista, los iraníes tienen prohibido por las autoridades de su país viajar a Israel, sea cual sea el motivo del viaje.

Un caso aún más polémico fue el protagonizado por Arash Miresmaeili en los Juegos Olímpicos de Atenas, en 2004. El dos veces campeón del mundo de judo y abanderado de su país, Irán, era el favorito para la medalla de oro. Quiso el azar que Miresmaeli tuviera que enfrentarse en primera ronda a un judoca israelí. El iraní se negaba a luchar contra su rival y, para evitar la sanción que le habría sido impuesta en caso de no combatir contra el israelí, Miresmaeili engordó lo suficiente como para quedar eliminado de la categoría. Su Federación le premió abonándole los 94.000 euros previstos como prima en caso de obtener la medalla de oro.

El partido de vuelta

Pero volvamos al caso de Mohamed Salah. Finalmente, los jugadores egipcios del Basilea viajaron para jugar el encuentro de vuelta. “Mi obligación como profesional es jugar, es mi trabajo. Mi obligación es ayudar al Basilea, queremos jugar la Champions”, declaraba Salah.

El partido de ida había terminado con victoria del conjunto suizo por 1 a 0. Pero, antes del pitido inicial poco importaba cómo iba la eliminatoria. Todas las miradas en el Bloomfield Stadium se dirigían hacia el jugador egipcio del Basilea. ¿Saludaría esta vez a sus contricantes?

Salah lo hizo. Más o menos. Para no estrechar la mano de los jugadores del Maccabi, el egipcio chocó su puño contra las manos de sus rivales. Un saludo atípico, pero que servía para no evitar ese momento y no ser del todo cordial con los israelíes.

Aquí no acabó todo. En el minuto 21 de la primera parte, Mohamed Salah hacía el 0 a 2 para el Basilea, dejando prácticamente sentenciada la eliminatoria. El egipcio, que había sido abucheado e insultado por la hinchada del Maccabi cada vez que tocaba el balón, celebró el gol mirando a la grada y realizando un rezo musulmán sobre el césped del estadio israelí.

Aunque lo de menos sea el resultado, el Maccabi casi remontó la eliminatoria, y el marcador final del partido fue 3-3. El Basilea superó la ronda de la fase previa de la Champions y Salah pisó suelo israelí, y lo hizo para marcar un gol ¿Quién ganó?

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