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¿Dónde está la Copa del Rey?


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José Luis Avilés

Fanático de las ondas, la casualidad quiso que en la web de una radio descubriese la magia de unir letras. En Cadenaser.com dio rienda suelta a sus dos grandes pasiones: deporte y periodismo. Ahora 'pinta' la portada de lainformacion.com.


Escrito el 10 de marzo de 2013 a las 18:00 | Clasificado en Deportes

Como cada mes de marzo, la Copa del Rey vuelve a acaparar la atención. El ‘trofeo del KO’ vuelve cada año con cierta dosis de polémica.

Estadio Santiago Bernabéu de Madrid (Foto: Jesús M. García en Flickr)
Estadio Santiago Bernabéu de Madrid (Foto: Jesús M. García en Flickr)

Durante todo el año, como si de una costumbre se tratase, los aficionados menosprecian el papel que tiene en el fútbol español la Copa del Rey. Que si los grandes clubes deberían participar en la competición desde el inicio de la misma, que si las eliminatorias de dieciseisavos deberían ser a partido único para dar ventaja a los rivales más débiles, que si los grandes estadios no se llenan durante los encuentros de esta competición… Mil y una historias que acaban por apagarse cuando son los grandes clubes los que alcanzan la final.

Pero, ¿qué sucede entonces? Que regresa la cantinela de todos los años. Que si uno de los contendientes prefiere jugar la final en un campo, que si el otro prefiere disputar dicho encuentro en otro. Que si el estadio en que ambos quieren jugar alberga un concierto o que, justo en ese momento, el club al que pertenece había previsto acometer algunas reformas. Lo único cierto en todo este embrollo es que la Federación Española de Fútbol parece recibir con agrado este tipo de trifulcas que devuelven a la palestra a la siempre degradada competición.

Este año, por aquello de no caer en la excepción, la polémica ha regresado. Nada más finalizar la semifinal que enfrentó el pasado 28 de febrero en el estadio Sánchez Pizjuán a Sevilla y Atlético de Madrid comenzó la batalla. El club rojiblanco se medirá a su eterno rival y vecino, el Real Madrid. ¿Pero dónde?

La Federación Española de Fútbol y su intriga

Cuestiones políticas y económicas se entremezclan para alimentar un estado de incertidumbre que parece gustar a la federación. Uno de los motivos que parecen guiar las decisiones es el poder organizar la final en una ciudad neutral en función de los contendientes. Aunque, casos como el ocurrido en 2004, cuando la final entre Real Madrid y Zaragoza se disputó en Barcelona, llevan a pensar que existen motivos ocultos que nadie quiere desvelar.

Pese a lo común que resulta el alegato de postergar la decisión para disponer de una sede equidistante a las ciudades de los equipos, si un consistorio cualquiera ofreciese unas condiciones ventajosas para la celebración del evento, ¿qué sucedería? ¿Diría que no la Federación? Además, no conviene olvidar los beneficios económicos que puede reportar al club propietario del estadio que acoja el encuentro… En definitiva, una serie de motivos a los que, además, se han de sumar los que mantienen los clubes implicados.

Así, lejos de imitar casos como los de Alemania, Inglaterra o Italia, la federación española, amiga de la polémica, prefiere mantener la intriga hasta el final. En el resto de las principales ligas europeas, la competición cuenta con sede y fecha desde comienzos de temporada. Pero también en muchos de esos países los horarios ligueros se hacen oficiales nada más comenzar la competición y no con dos semanas de antelación, como sucede en España.

En Alemania, desde el año 1985, el Estadio Olímpico de Berlín acoge la final de la Copa de Alemania, mientras que en Inglaterra, como manda la tradición, la FA Cup, el torneo de fútbol más antiguo del mundo, se juega en el mítico estadio londinense de Wembley. Los italianos fueron los últimos en sumarse a este sistema, tan sano como lógico, y desde hace seis años celebra la final de la Copa de Italia en el Estadio Olímpico de Roma.

Sí es cierto que España no cuenta con un estadio nacional situado en Madrid, pero también lo es que son muchas las incertidumbres y debates que los futboleros podrían ahorrarse si la federación optase por simplificar todo este proceso e, independientemente de los equipos que alcanzasen la fase final del torneo, fijase el lugar en el que se disputase la final.

¿Por qué no hacer las cosas sencillas?

En esta edición, el Real Madrid no se pronunció públicamente en torno a cuáles eran sus preferencias. Pero el Atlético de Madrid no dudó a la hora de exponer una serie de argumentos, políticamente correctos, por los cuales el partido habría de disputarse en la capital.

¿Qué mejor forma de exhibir las bondades de Madrid como candidata a albergar los Juegos Olímpicos de 2020 que organizando la ‘fiesta del fútbol español? O el centenario de la Federación Madrileña de Fútbol, que tendría la celebración que se merece, pese a que su protagonismo quedaría completamente empañado por la magnitud del evento. Además de mirar por el bolsillo de sus aficionados, que podrían disfrutar del partido sin necesidad de desembolsar una excesiva suma de dinero.

Pero ahí no acaba todo. Porque, aunque Enrique Cerezo no lo hizo público en aquellas apariciones en las que tan solo contemplaba la opción de disputar la final en Madrid, lo cierto es que el club rojiblanco solo interpuso una condición para acceder a disputar el encuentro en el Santiago Bernabéu: que los beneficios de taquilla se repartiesen a partes iguales.

Y es que, aunque el máximo mandatario del club del Manzanares argumentase a la postre la ventaja que supone el mayor número de localidades disponibles del estadio de su eterno rival, la idea que seguro rondaba su mente era tratar de arañar parte de los cerca de 1,5 millones de euros de beneficios que ingresó la institución al organizar la final entre Barcelona y Athletic la pasada campaña.

Las negociaciones llegaron a buen puerto

Pero además, por si todo esto no fuera suficiente, Televisión Española acabó por añadir un aliciente más. La casualidad quiso que la fecha inicialmente impuesta por la Federación Española de Fútbol para la disputa del partido (el sábado 18 de mayo) coincidiese con el festival de Eurovisión, de tal forma que TVE, propietaria de los derechos de ambos eventos, tendría que eliminar uno de los dos actos de su parrilla.

Por suerte, esta última astilla no reavivó el fuego que, si bien en anteriores ediciones alumbró mayores trifulcas, en 2013 se saldó de forma pacífica con el acuerdo entre ambos clubes. Así, finalmente, la final se disputará el viernes 17 de mayo, para así no interferir en los planes de Televisión Española con el festival de la canción de Eurovisión, en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid.

De las dos opciones con que los representantes de ambos clubes se encontraron sobre la mesa, la del estadio madridista acabó por llevarse la palma. Una alternativa que parece contentar a todas las partes implicadas, incluida la federación, que con este acuerdo amistoso evita tener que ‘mojarse’ e imponer el estadio de la final.

Los beneficios se quedarán en la capital, donde los aficionados no podrán disfrutar de una ‘fiesta del fútbol español’, ya que los seguidores no empezarán a copar las calles con sus cánticos hasta haber puesto punto y final a su jornada laboral. El que sin duda sí podrá disfrutar del partido será el monarca, que no habrá de soportar los silbidos que, en ediciones pasadas, le dedicaron las aficiones de Barcelona y Athletic acompañados de proclamas independentistas.

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