Arrow

Suspiros de Obama y Romney


0
José Luis Avilés

Fanático de las ondas, la casualidad quiso que en la web de una radio descubriese la magia de unir letras. En Cadenaser.com dio rienda suelta a sus dos grandes pasiones: deporte y periodismo. Ahora 'pinta' la portada de lainformacion.com.


Escrito el 13 de enero de 2013 a las 11:49 | Clasificado en Deportes

Hay ocasiones en que el deporte, por alguna extraña razón, se torna nexo de unión entre dos facciones políticas condenadas a chocar una y otra vez en mil y un asuntos. Quizá no sucede con demasiada frecuencia, pero hay disciplinas deportivas o incluso deportistas que en ocasiones aportan la cordura que los políticos se les presupone para llegar a coincidir el algún aspecto concreto.

El quarterback de los Washington Redskins, Robert Griffin III, durante un calentamiento previo al partido

La temporada regular de la National Football League de Estados Unidos llega a su fin, pero una de sus estrellas apenas comienza a brillar. El quarterback de los Washington Redskins, Robert Griffin III, que ha comando a los ‘pieles rojas’ de la capital en una de las mejores temporadas de la franquicia,  no solo se ha ganado los corazones de los aficionados del equipo, sino también los de sus líderes políticos.

Robert Griffin III se graduó en Ciencias Políticas con un promedio de 3.67 sobre 4.0 en la Universidad de Baylor. Durante el último año en que podía ser elegido para disputar la competición con el equipo universitario se embarcó en un máster en comunicación. El chico es todo un ‘cerebro’ que, a base de disciplina, ha llegado a, como él mismo dice “hacer cosas que la gente normal no hace”. Por ejemplo, poner de acuerdo a Romney y Obama.

¿Y por qué tanto interés? Por su perfil: hijo de militares, nacido en un país extranjero, negro, brillante en los estudios, deportista de éxito no sólo en el fútbol americano sino también en atletismo y baloncesto y un auténtico trotamuntos: ha vivido al norte, en Tacoma, y al sur, en Nueva Orleans, para pasar a estudiar en Texas y a jugar en Washington.

Con tan solo 22 años en su haber, este chico nacido en la ciudad japonesa de Okinawa, donde sus padres estaban destinados con la armada estadounidense, hizo que ambos candidatos a la presidencia de la Casa Blanca aparecieran en un vídeo del programa Fox NFL Sunday ensalzando sus virtudes cuando apenas habían transcurrido seis semanas del inicio de la temporada.

Por aquel entonces, con la campaña electoral en plena ebullición, el candidato del partido Republicano aseguró que “aunque Robert Griffin III no lleva mucho tiempo en Washington, ya ha provocado una revolución al tocar la fibra sensible de los aficionados al deporte, que une a demócratas y republicanos”. Una hazaña que aprovechó Mitt Romney para afirmar que de todas sus carpetas de cromos “el 47 por ciento de ellas estaban llenas de estampas de Griffin II””.

Su contrincante en la carrera presidencial, y finalmente vencedor de la contienda política, se mostró fan suyo aunque con ciertas reticencias: “Es un gran muchacho y un diablo que me divierte mucho observar. Le deseo toda la suerte del mundo salvo cuando juegue contra los Bears”, bromeó Barack Obama. El ahora presidente de los Estados Unidos incluso invitó a Griffin a su casa. “Robert, eres bienvenido a mi casa para jugar un partido en cualquier momento”, dijo Obama que, con su ironía habitual, le desafió. “Si no estás de acuerdo con mi opinión podemos debatirlo, aunque probablemente vas a ganar ese debate”.

Su periplo en la NFL terminó por esta temporada

No todo han sido éxitos para el jugador, y ese es parte del encanto: pasó de estar casi descartado a ser el segundo en el Draft, y de ahí a ser titular a pesar de su juventud y a ser el novato que más dinero ha ingresado por contratos publicitarios antes incluso de empezar la temporada.

Y también ahí tuvo dificultades que consiguió superar. Antes de que finalizase el partido de ‘ronda de comodines’ (la primera fase de los playoffs de la NFL) el quarterback de los ‘pieles rojas’ se rompió. Su rodilla derecha empezaba a darle problemas que arrastró durante la temporada. Cuando parecía haber mejorado, en un partido trascendental contra los Seattle Seahawks en su campo, el FedExField Stadium, su rodilla volvió a hacer crack y alejó a los de Washington de seguir soñando con estar en la Super Bowl.

Pero tampoco en eso tiró la toalla: a pesar de no poder jugar apenas convenció a su entrenador, Mike Shanahan, y consiguió quedarse sobre el campo, donde jugó pese a no poder siquiera completar ni un solo pase sin sentir fuertes dolores.

El mariscal de los ‘pieles rojas’ de la ciudad del Capitolio trató de echarse a su equipo a las espaldas para llevarle lo más lejos posible, aunque finalmente sus esfuerzos fueron inútiles. Las escenas provocaron el estupor de todos aquellos que, bien en el estadio o bien a través de la televisión, veían el partido. ¿Qué hacía ese chico completamente cojo aún sobre el terreno de juego? ¿En qué estaría pensando su entrenador?

Lo que no hizo finalmente Griffin III fue decantarse por ninguno de los dos candidatos. Ese partido prefirió no jugarlo.

Comparte tu punto de vista

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>