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La guerra pública del fútbol


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Álvaro Hernández

Soy diplomado en Turismo, pero siempre he querido ser periodista, y por fin me he puesto manos a la obra con ello. Colaboro de vez en cuando con la Ser de Almería y con el periódico local La voz de Almería.


Escrito el 28 de julio de 2013 a las 12:20 | Clasificado en Deportes

La Unión Deportiva Salamanca y el Xerez CD han desaparecido sin que las Administraciones Públicas hayan hecho nada por evitarlo ¿Se acabó el momento de salvar y avalar equipos de fútbol?

Uno de los últimos encuentros jugados por la UD Salamanca, en enero de 2013 (Foto: Flickr de la Cámara de Comercio de Salamanca)
Uno de los últimos encuentros jugados por la UD Salamanca, en enero de 2013 (Foto: Flickr de la Cámara de Comercio de Salamanca)

Mucho se habla en los últimos años de la ‘burbuja del fútbol’. Ya sabéis: una monstruosa deuda con Hacienda, jugadores que cobran millones de euros, futbolistas que, sin embargo, viven ahogados por culpa de un club que no les paga desde hace tiempo y equipos de fútbol que llegan a desaparecer.

En ese último caso, el de los clubes que no han soportado la crisis, la política entra en juego más que en otras ocasiones y lo que para los aficionados es una pérdida pasa a ser un arma arrojadiza en la pelea entre ayuntamientos y oposición.

Adiós, Salamanca

Tal es el caso de la recién desaparecida Unión Deportiva Salamanca. El martes 16 de junio se anunciaba el inicio del proceso de liquidación del club, después de que la junta de acreedores no llegara a un acuerdo sobre cómo mantener con vida al equipo salmantino. Los problemas económicos ponían punto y final a 90 años de historia.

El dolor de los aficionados salmantinos se convirtió pronto en indignación ¿Podría haber hecho algo el Ayuntamiento de Salamanca para salvar a la entidad? El Consistorio aseguró en un comunicado que había hecho todo lo que estaba en sus manos y expresó su “profunda tristeza”, además de compartir “el dolor de trabajadores, abonados y aficionados unionistas por la pérdida de una entidad con 90 años de trayectoria que forma parte de la propia historia de la ciudad”.

En el mismo comunicado, el Gobierno Municipal salmantino recordaba que el alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, había cumplido con los tres compromisos que adquirió con el club: encontrar un patrocinador para la temporada 2012/13, apoyar el fútbol base a través de un convenio firmado con la Fundación de la Unión Deportiva Salamanca, así como pedir a los ciudadanos de Salamanca, en especial a los empresarios, que apoyaran al equipo por medio de la compra de entradas y abonos.

Sin embargo, la oposición no opinaba lo mismo. El secretario general del PSOE de Salamanca, Fernando Pablos, no dudó en culpar al Ayuntamiento de la desaparición del club de fútbol, o al menos de no haber hecho lo necesario para evitarla. Así, Pablos aseguraba que no podía comprender cómo la Unión Deportiva Salamanca fuera hacia su desaparición sin que el alcalde moviese ni un solo dedo por evitarlo. El socialista dejó claro su asombro en una rueda de prensa en la que recordó todo lo que el PSOE había hecho por el deporte salmantino cuando estaba en la alcaldía, así como a través de su cuenta en Twitter. La polémica estaba servida y la desaparición del club fue utilizada como arma política.

¿Qué hacer?

¿Deben las Administraciones Públicas salir al rescate de los clubes deportivos que pasan por una mala situación económica? Parece que la crisis está dando respuesta a esta pregunta, que hasta hace poco tiempo no parecía suponer un problema.

El apoyo de las Administraciones a los equipos de fútbol ha generado situaciones como la vivida en la Comunidad Valenciana, donde la Generalitat ahora es, nada más y nada menos, propietaria del Valencia, del Hércules y del Elche. Corren malos tiempos para avalar deudas de clubes deportivos.

Tanto es así, que lo que antes era habitual –ayudar a los equipos de fútbol con avales o subvenciones- ya no es tendencia entre las Administraciones Públicas de nuestro país. Si la Unión Deportiva Salamanca desaparecía sin recibir ayuda económica alguna por parte del Ayuntamiento, una semana después se hacía pública la desaparición del Xerez CD. Su deuda con Hacienda -1,5 millones de euros- y la imposibilidad de llegar a un acuerdo con la institución pública supusieron la muerte del equipo andaluz.

Nota: El Xerez CD no ha desaparecido. Su salvación llegó, in extremis, al conseguir el dinero necesario para saldar su deuda con Hacienda por medio de unos nuevos propietarios. El club jugará en 2ª B, tras descender de categoría al terminar la temporada 2012/13 como último clasificado de 2ª División. El nuevo presidente, Ricardo García, llegó al cargo con polémica tras afirmar: “Los consejeros del Xerez no somos vándalos, ni gitanos, somos gente de bien”. Gracias a Iván por corregirnos

El presidente del club, Rafael Mateos, intentó que el Ayuntamiento de Jerez ayudara al equipo ante la posible desaparición. A pesar de que el Consistorio debía al club 2 millones de euros, la respuesta fue negativa. “Los problemas de la Sociedad Anónima los tienen que resolver sus gestores. El Ayuntamiento estará siempre con el sentimiento y con los aficionados, pero nunca con los miembros de una Sociedad Anónima”, afirmaba el alcalde, Antonio Saldaña.

Finalmente, la entidad municipal no saldó su deuda con el club alegando que el convenio por el que el Xerez solicitó la subvención de 2 millones de euros también exigía ciertos compromisos por parte del club que no se cumplieron.

Equipos como el Salamanca y el Xerez ya han sido víctimas de la ‘burbuja del fútbol’. ¿Habrán sido las últimas?

Los votantes dicen...
  1. Iván dice:

    El Xerez CD no ha desaparecido. Un empresario lo ha comprado y ha pagado su deuda. Aun así ha descendido de categoría.

  2. Álvaro Hernández dice:

    Iván, muchas gracias por corregir mi error. Me equivoqué respecto a la desaparición del club andaluz. Ya he rectificado. Gracias

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