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Un balón de oxígeno


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José Luis Avilés

Fanático de las ondas, la casualidad quiso que en la web de una radio descubriese la magia de unir letras. En Cadenaser.com dio rienda suelta a sus dos grandes pasiones: deporte y periodismo. Ahora 'pinta' la portada de lainformacion.com.


Escrito el 4 de febrero de 2014 a las 8:03 | Clasificado en Deportes

Más allá de los polémicos contratos en uno y otro equipo, de las cantidades ingentes que adeudan numerosos clubes a una y otra institución, de los lujos y la burbuja económica generada en torno al fútbol, este deporte acaba por superar lo que sucede en el terreno de juego. Como muchas otras disciplinas, puede convertirse en una escuela de vida. Un ejemplo más lo encontramos en ‘One World Futbol’, el proyecto que, con un balón, cambió la vida de miles de niños.

Son ya muchos los niños que pueden jugar al fútbol con este innovador balón. (One World Futbol)
Son ya muchos los niños que pueden jugar al fútbol con este innovador balón. (One World Futbol)

Todo comenzó en 2006, cuando, fruto de la siempre caprichosa casualidad, Tim Jahnigen se topó de bruces con las imágenes que mostraban cómo los niños refugiados de Darfur jugaban al fútbol con una pelota que ellos mismos habían fabricado; un balón hecho con las bolsas que los pequeños encontraban en la basura y que amarraban con una cuerda, para así tratar de darle forma.

Cuando Jahnigen descubrió aquel documental entendió lo que el fútbol suponía para aquellos niños, inmersos en un conflicto bélico. Así fue como este intrépido emprendedor estadounidense decidió iniciar un camino en cuya meta se encontrase el poder dar a esos pequeños un balón con el que, además de disfrutar de su pasatiempo favorito, pudieran aprender lecciones como el trabajo en equipo, la resolución de conflictos o la tolerancia. En definitiva, desarrollarse como seres humanos para poder superar las traumáticas situaciones que les había tocado vivir.

No obstante, Jahnigen debía superar un importante contratiempo nada más comenzar su andadura. El dinero de su cuenta corriente no le alcanzaba para financiar la investigación. Como letrista y miembro de la industria de la música, este estadounidense había trabajado con Sting, así que no dudó ni un solo instante en llamar al líder de The Police para intentar convencerle de que contribuyese a la iniciativa que quería poner en marcha. El músico británico no se lo pensó y dijo que él sería quien financiaría la investigación. Fue así como nació la fundación ‘One World Futbol’.

 

La fórmula mágica

Al contrario que cualquier marca deportiva, que entre sus productos también incluyese la fabricación de balones, el propósito de Tim Jahnigen no era otro que encontrar la fórmula mágica que le permitiese fabricar un balón indestructible. Las investigaciones dieron sus frutos. La clave la encontraron en el Etilvinilacetato, un compuesto creado a partir de etileno y acetato de vinilo. Un material sumamente resistente capaz de soportar cualquier tipo de agresión.

Para que no hubiese quien pusiera en duda su viabilidad, el balón tuvo que pasar todo tipo de pruebas. Se enfrentó a cuchillos, clavos, alambres de espino, el león Tritón del zoo de Johannesburgo, en Sudáfrica, e incluso a que un camión pasase por encima. Nada pudo con él. Una válvula en su interior permitía una doble circulación del aire, de forma que pudiera tanto salir como entrar, por lo que era imposible que el esférico se desinflase.

Aunque, a priori, nadie había dado con la receta idónea de un material tan sumamente resistente, pese a que había quien sí lo había intentado, había “algo sobre el concepto que motivó que se pusiera en marcha el proceso”, aseguraba Jahnigen en una entrevista . Y, si solo cuentas con el concepto, como bien sabemos, el proceso puede traer consigo un enorme periodo de tiempo y una inversión de algún que otro millón de dólares. Sin embargo, por increíble que parezca, se materializó en menos de un año y el dinero necesario estuvo por debajo de las previsiones iniciales.

Mucho más que un balón

“Mediante el uso, en nuestro caso, del fútbol y el deporte para el impacto social, podemos dar voz y elección a las mujeres jóvenes de la región… Ahora están enseñando a los hombres los diversos derechos de las mujeres en la sociedad” , dijo Nick Gates, fundador de la asociación Non-profit Coaches Across Continents (Entrenadores sin ánimo de lucro alrededor de los continentes), que colabora con ‘One World Futbol’.

Ahora, de acuerdo a las estimaciones que baraja la fundación, 21 millones de niños tienen la oportunidad de jugar con más de 700.000 balones indestructibles en más de 160 países. Tim Jahnigen y Lisa Tarver, cofundadora de ‘One World Futbol’ no solamente han dado con la fórmula mágica para fabricar un material indestructible, sino que han diseñado un modelo que ya están dando sus frutos.

Y es que, cualquiera que quiera hacerse con uno de estos esféricos puede comprarlo por 39 euros, al tiempo que posibilita que, con esa misma cantidad, la fundación envíe otro a cualquier parte del mundo. Pero, en el caso de que los clientes no quieran tener una de estas pelotas, también existe la posibilidad de enviar una a los niños más desfavorecidos por 23 euros. Como demostró Tim Jahnigen, querer es poder.

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