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Unidos por un sueldo justo


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Álvaro Hernández

Soy diplomado en Turismo, pero siempre he querido ser periodista, y por fin me he puesto manos a la obra con ello. Colaboro de vez en cuando con la Ser de Almería y con el periódico local La voz de Almería.


Escrito el 19 de noviembre de 2013 a las 8:58 | Clasificado en Deportes

Si nada lo impide, el próximo 29 de noviembre dará comienzo una jornada de huelga en el fútbol profesional francés. Este paro no es ni el primero del balompié vecino, ni lleva por bandera los derechos de los futbolistas como trabajadores.

Las estrellas del PSG le costarán al jeque unos 20 millones de euros en impuestos (Foto: @cpe | Flickr)
Las estrellas del PSG le costarán al jeque unos 20 millones de euros en impuestos (Foto: @cpe | Flickr)

Cristiano Ronaldo, Messi, Rooney, Agüero, Neymar… Una ojeada a la lista de los 10 futbolistas mejor pagados de este 2013 nos hace olvidar por completo que, aunque con unas características especiales, los futbolistas son unos trabajadores más que, como el resto, temen una pérdida de derechos laborales en la actualidad.

Con sus siete ediciones de ‘Sesiones AFE’, la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) –cuyo objetivo es defender a los futbolistas y reconocer sus derechos como trabajadores- ha dejado claro que no es oro todo lo que reluce en el mundo del fútbol.

A pesar de las dificultades que muchos profesionales del fútbol puedan tener actualmente, el mundo del balompié sigue relacionándose inevitablemente con la constante lluvia de millones que envuelve los fichajes astronómicos de los grandes clubes. Se estima que entre Real Madrid y Barcelona se han desembolsado más de 200 millones de euros en fichajes para esta temporada.

La protesta francesa

Sumando estas cifras a los altos salarios como tónica general en las principales ligas europeas y la crisis económica mundial como escenario, el gobierno francés, presidido por François Hollande, parece estar decidido a hacer pagar a los equipos de su liga unos impuestos que estén a la altura de los elevados salarios de sus jugadores.

El golpe de timón tributario planteado por Hollande, que establece el pago de un impuesto del 75% por parte de aquellas empresas que remuneren con más de un millón de euros a sus empleados, y que ya le costó una fuga de millonarios franceses encabezada por el actor Gerard Depardieu, puede costarle un nuevo dolor de cabeza al gobierno francés dentro de unas semanas.

Los dirigentes del fútbol francés han decidido que la Primera y la Segunda División de la liga harán huelga en la jornada que debería jugarse entre los días 29 de noviembre y 2 de diciembre, en protesta de una medida que costará un total de 44 millones de euros.

El Paris Saint Germain de Ibrahimovic deberá pagar unos 20 millones de euros. Curiosamente, otro de los equipos de la liga francesa con más estrellas, el Mónaco de Falcao y Abidal está exento de pagar este nuevo impuesto, ya que el club cumple con la fiscalidad del Principado y no con la francesa.

Los clubes pretendían negociar con Hollande la posibilidad de aceptar la nueva medida tributaria de cara a los contratos que se realicen a partir de la entrada en vigor del nuevo impuesto y no tener que pagar así de forma retroactiva por los contratos previos. Sin embargo, el ejecutivo francés no ha dado marcha atrás y todo parece señalar que la huelga será una realidad.

La huelga del 72

Esta no es la primera huelga del balompié francés ni, desde luego, la más relacionada con los derechos de los futbolistas como trabajadores.

Es necesario remontarse a noviembre de 1972 –hace 41 años- para encontrar la anterior (y única) huelga del deporte rey en Francia. Aquella liga, ganada por el Olympique de Marsella, pasaría a la Historia del fútbol francés como la liga en la que los jugadores consiguieron, entre otras cosas, recuperar sus derechos como trabajadores.

Tres años antes se había aprobado –de forma provisional- el establecimiento de los “contratos de duración determinada libremente”, por medio de los cuales los jugadores acordaban con los clubes la duración de sus contratos. Una vez acabado ese período de prueba, los dirigentes del fútbol francés se negaban a continuar con ese tipo de contratos. Los futbolistas que jugaran en su liga tendrían que adaptarse a las decisiones unilaterales de sus clubes.

Dada esta situación, la Unión Nacional de Futbolistas Profesionales (UNFP) decidió reunirse en un congreso organizado durante los días 27 y 28 de noviembre. A pesar del boicot planteado por los clubes, que organizaron partidos amistosos para esos días con la intención de impedir a sus jugadores que asistieran al congreso, cada futbolista profesional acudió a la cita, incluido el que años más tarde fuera seleccionador francés, Raymond Domenech. El propio Domenech encabezaría cinco años después el ‘plantón’ de los jugadores del Olympique de Lyon, que se negaban a acudir a Nantes a jugar un partido, ya que querían disfrutar de las vacaciones escolares de sus hijos.

Volviendo a Versalles, la primera decisión allí tomada fue un claro signo de unidad. Si algún futbolista de los más de 300 allí presentes era castigado por su club por haber asistido, el fútbol francés en bloque haría huelga.

Y así fue. Todos los jugadores del Olympique de Lyon fueron suspendidos tras la reunión de Versalles y el 2 de diciembre de 1972 comenzó una huelga que terminaría con un claro vencedor.

Tras la intermediación del Ministro de Deporte, Joseph Comiti, los dueños de los clubes accedieron a elaborar una carta de derechos de los futbolistas, que sería el germen del convenio colectivo aprobado en 1973 y de la recuperación de sus derechos como trabajadores.

El manifiesto de Kopa

Tal y como cuenta el periodista Quique Peinado en su libro ‘Futbolistas de izquierdas’, los jugadores franceses han venido defendiendo sus derechos desde la creación, en 1961, de la UNFP.

Sin lugar a dudas uno de los puntos álgidos de esta lucha llegó de la mano del legendario Kopa. El Balón de oro de 1958 firmó en 1963, tras abandonar el Real Madrid y volver al Stade de Reims que le lanzó al éxito internacional, un artículo que, como afirma Peinado, “dinamitaría para siempre el fútbol francés”.

Bajo el título de “Los futbolistas son esclavos”, Kopa denunciaba a través del semanario France Dimanche la situación de unos trabajadores que, en pleno siglo XX, podían ser vendidos y comprados sin contar con su opinión. Estas palabras le costaron al jugador seis meses de suspensión, no volver a vestir la elástica azul de la selección y las críticas de medios de comunicación y aficionados, que veían ya por entonces a los futbolistas como a unos privilegiados.

Sin embargo, los tiempos de la lucha por los derechos laborales parecen ser ya cosa del pasado. Ahora les toca a los propietarios de los clubs luchar, por medio de la huelga que tendrá lugar dentro de dos fines de semana, no ya por sus derechos, sino por sus bolsillos.

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