Arrow

El desdoblamiento de Amy


1
Marta Rivera

Escritora y periodista. Colaboradora en radio, prensa y televisión. Finalista del Premio Planeta en 2006 con 'En tiempo de prodigios'. Su último libro es 'La vida después'.


Escrito el 30 de enero de 2013 a las 11:57 | Clasificado en Libros

Si Amy Martin hubiese facturado ochenta euros por sus columnas en la web de Ideas a nadie le hubiese preocupado saber si existía, y si Irene Zoe –esposa, ex esposa o presunta esposa del director de la fundación– se bilocaba o no en una americana sabihonda y polifacética.

Amy Martin es Irene Zoe Alameda.
Amy Martin es Irene Zoe Alameda.

Pocas veces el libro de un autor inédito aterriza con tan buen pie como lo ha hecho ‘El pensionado de Neuwelke’, de José C. Vales. En este texto, que recoge brillantemente el guante de la novela gótica en la mejor tradición del aclamado Wilkie Collins, se trata literariamente una historia real que conmovió a la supersticiosa Europa del XIX: un caso de “doppelgangger”, que tuvo lugar en un elegante pensionado de señoritas situado en la extinta república báltica de Livonia.

El fenómeno del doppelganger, también llamado bilocación, es, literalmente, un desdoblamiento físico: una persona viva puede estar en dos lugares a la vez, y eso es lo que le ocurre a la desdichada protagonista de la novela de José C. Vales. Emilie Sagée, la dulce profesora de francés a la que todas las niñas adoran, huye de un exorcista que la persigue para buscar su desgracia, aunque su único pecado sea ser víctima de un extraño mal que la atormenta y arruina su vida.

Es imposible no pensar en el caso que se cuenta en ‘El pensionado de Neuwelke’ al seguir la sorprendente historia de Amy Martin, una supuesta analista política a la que nadie conocía pero que cobraba cantidades estratosféricas por los textos que publicaba la web de la Fundación Ideas. Alguien descubrió que Amy Martin no existía. Cuando estalló el escándalo y el director de Ideas fue despedido, la autora Irene Zoe Alameda salió a la palestra con un sorprendente comunicado en el que, más indignada que arrepentida, con más arrogancia que propósito de enmienda, reconocía que Amy Martin era ella, como si ese desdoblamiento pudiese explicarlo todo.

Es evidente que no es así. Da igual que Amy Martin sea el heterónimo de Irene Zoe, su doppelganger americano o una pura invención para sortear controles éticos. La cuestión no es si Amy existe, sino por qué alguien le pagaba por sus artículos una cantidad superior a la del golpeadísimo mercado del colaborador periodístico. Ese y no otro es el nudo gordiano de la historia.

Si Amy Martin hubiese facturado ochenta euros por sus columnas en la web de Ideas a nadie le hubiese preocupado saber si existía, y si Irene Zoe –esposa, ex esposa o presunta esposa del director de la fundación– se bilocaba o no en una americana sabihonda y polifacética. Si se hubiesen manejado cifras normales, Amy Martin hubiese sido un juego más o menos original, más o menos gracioso. Pero no hay nada divertido en destinar tres mil euros de un dinero público para pagar una columna en una web, la firme alguien real o un ectoplasma.

Quizá, dentro de mucho tiempo, alguien escriba sobre esta historia una novela de éxito. De momento, el argumento es demasiado sórdido para convertirlo en materia literaria. Así que si les interesan el doppelganger y la buena literatura pueden leer ‘El pensionado de Neuwalke’. Su autor, que sepamos, no tiene ningún doble.

Los votantes dicen...
  1. masclaroagua dice:

    La propia Irene ya dijo en su comunicado que estaba escribiendo una novela precisamente sobre ese mismo asunto…

Comparte tu punto de vista

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>