Segismundo cumplía condena por el pecado de haber nacido. Segismundo, ese prototipo del siglo XX, en que millones de hombres han pagado por haber nacido, víctimas de fabulosas ideologías regadas con sangre. A él le faltaba la libertad, necesaria “para que la vida sea vivible”, ha dicho Mario Vargas Llosa en el discurso de aceptación del Nobel. Un canto a la libertad ¡tan necesario! Ésta le conquistó a él, que en sus comienzos estaba devorado por la impaciencia de ver cumplida la utopía socialista. Ahora es él quien intenta conquistarla, también para los demás. Eso le lleva a ser crítico con el socialismo y con el nacionalismo, lo que no ha quedado sin respuesta. Vargas Llosa es liberal, y eso viene aparejado con una piedad infinita por Segismundo.

Publicado por JC Rodríguez

Periodista, trabaja en El Telediario de Intereconomía, aunque su trayectoria anterior ha estado volcada al periodismo escrito.

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