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Moda política versión francesa


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Marina Falcó

Periodista experta en Marketing y Comunicación de Moda. Tengo dos versiones: en la online soy Community Manager del puerto deportivo Marina de Dénia, y en la unplugged he sido Responsable de Comunicación en compañías de ámbito nacional.


Escrito el 22 de diciembre de 2012 a las 8:43 | Clasificado en Moda

Ahora que hacer un francés no tiene nada que ver con el sexo, sino más bien con la huida fiscal, no hemos podido resistirnos a hacer un repaso por el sex-appeal y el glamour que tanto ha caracterizado a nuestras vecinas galas. Christine Lagarde, Rachida Dati y Carla Bruni han sido las mejores embajadoras de la moda francesa.

Christine Lagarde, presidenta del FMI.
Christine Lagarde, presidenta del FMI.

Hay que ver lo que han dado que hablar últimamente algunas de las mujeres más importantes de la política francesa. Y lo más curioso de todo es que además de su innegable profesionalidad, en todos los casos la sombra de las bajas pasiones han pululado por encima de sus nombres.

Pero más allá de las habladurías y las inquietudes de mesa camilla, es innegable que las galas hacen honor al estereotipo de mujeres con estilo que les ha proporcionado el pertenecer a la patria de la ‘haute couture’. Para cerciorarnos de que la fama es bien merecida, repasamos el look de algunas de las mujeres más poderosas de Francia.

Christine Lagarde, ‘le petite veste noir’

Parece que la reciente exposición fotográfica de Karl Lagerfield que dedica a la pequeña chaqueta negra de Chanel, podría inspirarse claramente en la directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI). Una interesante melena plateada y un traje negro son sin duda las señas de esta parisina que ocupa uno de los puestos más importantes del panorama económico mundial y que tiene un currículum impecable.

Tras la caída de su predecesor, Dominique Strauss-Kahn, por un turbio asunto de presunto acoso sexual, Lagarde se convirtió en la primera mujer en presidir la institución monetaria. Para ejercer sus funciones, la directora del FMI elige siempre un estilo muy sobrio, coherente y definitivamente elegante. Los trajes sastre, que se han convertido en última tendencia para esta temporada otoño/invierno 2012, son los verdaderos protagonistas de su armario. Eso sí, siempre acompañados por detalles brillantes en forma de broches, a los que es adicta, y collares de perlas.

Tal vez no sea casualidad el hecho de que no caiga nunca en ‘outfits’ demasiado coloristas que puedan darle un aspecto frívolo. Quizás el negro sea parte de un uniforme impuesto por la responsabilidad del cargo. Pero eso sí, homogeneidad no significa austeridad: Lagarde es fiel a Chanel y Hermés y por supuesto a la joyas, uno de los pocos complementos que se permite para romper una imagen muy seria.

Rachida Dati, el sexy-chic francés

Ha sido noticia recientemente por la demanda de paternidad que la exministra del Gobierno de Sarkozy le ha pedido al empresario millonario Dominique Desseigne como supuesto padre de su hija.

Esta política gala de origen magrebí se convirtió en ministra de Justicia y en la abanderada del cosmopolitismo que buscaba el anterior Ejecutivo francés para suavizar su tendencia de derechas que levantó suspicacias nada más ser elegido en las urnas.

Pero no sólo Sarkozy ganó en percepción igualitaria, sino que también lo hizo mucha otra gente en imagen y estilo. Dati llegó como un soplo de aire fresco a las líneas sobrias que inundaban al equipo de gobierno, y lo hizo con un ‘etnochic’ que revolucionó el panorama político. Racial y sexy, jugaba con mezclas basadas en prendas ejecutivas con piezas de estilo étnico, pero, eso sí, en colores oscuros.

Un peinado desenfadado que acompaña a las firmas francesas e italianas a las que es adicta le ayudan a no renunciar a su estilo: “La feminidad es inherente al hecho de ser mujer. Es parte de mi identidad preservar mi feminidad”, ha declarado en alguna ocasión. Y precisamente su intento por no perder su esencia femenina le ha valido más de una crítica, lo que choca frontalmente con los intentos del Gobierno de ‘normalizar’ la presencia de mujeres dentro de su estructura. Desgraciadamente éste es un asunto que se repite con demasiada frecuencia en el mundo político: ellos pueden presumir de Rolex, ellas, si lo hacen, son unas frívolas.

 

Carla Bruni, reconvertida en burguesa

“Ahora soy burguesa, me gusta hacer todos los días lo mismo y tener un marido”. Éstas son las palabras que ha llevado de nuevo a la mujer de Nicolas Sarkozy a las páginas de las revistas y a levantar ampollas en las redes sociales.

Pero más allá de la clase social de la exmodelo y cantautora, resulta interesante analizar la evolución de su estilo desde que se convirtió oficialmente en primera dama hasta que abandonó el Palacio del Elíseo con un traje chaqueta y un top que pasarán a la historia, pero por lo desarrapado del momento.

Nos tenía muy acostumbrados a la sofisticación. Tanto que era inevitable que las revistas siempre anduvieran comparándola en cada visita oficial a la primera dama correspondiente, convirtiendo un encuentro cordial en un verdadero duelo de estilo. Para conseguir el primer puesto de consortes con estilazo, Bruni ha optado por los ‘outfits’ monocolor de tendencia ‘lady’ que en más de una ocasión nos ha recordado a Jackie Kennedy.

Espectaculares trajes de cóctel, casi siempre con zapato plano y escasas joyas, han marcado su presencia en los eventos diplomáticos. Un look exquisito al que ha ayudado tanto su pasado como top model como las maisons francesas -Hermés, Chanel y Dior, sobre todo- de las que ha hecho acopio para su fondo de armario.

Y tras este repaso por el estilo de nuestras vecinas, es inevitable preguntarse ¿nuestras políticas están a la altura de la situación en lo que a estilo se refiere?

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