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Fabricando a la primera dama


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Marina Falcó

Periodista experta en Marketing y Comunicación de Moda. Tengo dos versiones: en la online soy Community Manager del puerto deportivo Marina de Dénia, y en la unplugged he sido Responsable de Comunicación en compañías de ámbito nacional.


Escrito el 19 de enero de 2013 a las 13:40 | Clasificado en EEUU, Moda

Los abismos fiscales y los techos de deuda siempre se sobrellevan mejor si a tu lado tienes a alguien bello que lo adorne y, si no, pues se hace: para eso existen verdaderos gurús de la imagen en EEUU. Así ha cambiado la ¿guapa? Michelle Obama en la Casa Blanca.

Michelle Obama, junto a su marido
Michelle Obama, junto a su marido

Era necesario abordar el tema: la imagen de la primera dama estadounidense. Ahora que las principales revistas de moda se rifan su imagen para la portada y que se ha convertido en un icono fashion, es inevitable echar la vista atrás y hacer un repaso desde su llegada a la Casa Blanca y, por qué no, de la efectiva campaña de imagen, que la acompañó desde el primer día y que repetía como un mantra “Michelle Obama es guapa y estilosa’.

Todos juntos: ‘Michelle Obama es…’

Si en la prensa nacional es complicado encontrar una imagen de Elvira Fernández, mujer del presidente Mariano Rajoy, no toparse con una de Michelle Obama en cualquier acto institucional es prácticamente imposible.

Teniendo en cuenta que en EE.UU la presencia de la primera dama se utiliza de forma estratégica para levantar índices de popularidad y que aquí, ante una muestra de cariño patria como la de la famosa foto tras la victoria electoral del año pasado probablemente vomitaríamos, no es casualidad que la poderosa maquinaria gubernamental se haya puesto en marcha para grabarnos a fuego que ‘Michelle Obama es guapa y estilosa’.

Suavizar y endulzar

Se ha pasado del atuendo que demuestra una cercanía extrema (demasiado casual) a un ‘look lady’ que intenta recordarnos a otras primeras damas emblemáticas como Jacqueline Kennedy, basado en los vestidos con un largo hasta la rodilla, más bien recatados y de colores vivos.

Por supuesto, recurre a diseñadores estadounidenses como Michael Kors (que se ha mostrado como un apoyo muy activo en la candidatura de Barack Obama), Calvin Klein o Narciso Rodríguez, aunque Michelle también da un guiño a las clases medias que no pueden permitirse gastar más de 6.000 dólares en una chaqueta vistiendo algunas prendas de H&M.

Tampoco escapa al ojo humano el evidente cambio físico que ha experimentado la mujer del hombre más poderoso del mundo. Bastante más delgada, con una figura más definida y más afilada, los estilismos de Michelle Obama se basan en talles altos y faldas de vuelo que disimulan ciertos detalles potenciando la zona alta de su cuerpo.

De clásico a vanguardista

La evolución de colores y formas tiene que ver con la necesidad de llegar al pueblo americano de una forma paulatina sin irrupciones, porque bastante cambio suponía la raza y el origen del nuevo presidente como para mostrar encima a una familia con un estilo estridente. Por eso los primeros ‘outfits’ de la dama consorte estaban más cerca de la imagen conservadora de las consortes republicanas que de una mujer demócrata.

Poco a poco, y con el asentamiento de Michelle en la conciencia popular, sus giros y sus atrevimientos han ido ‘in crescendo’ sin perder su punto de moderación, porque aquí sí que es cuestión de agradar a todos.

Y a vosotros ¿os gusta el estilo de Michelle Obama?

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