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Moda y derechos


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Marina Falcó

Periodista experta en Marketing y Comunicación de Moda. Tengo dos versiones: en la online soy Community Manager del puerto deportivo Marina de Dénia, y en la unplugged he sido Responsable de Comunicación en compañías de ámbito nacional.


Escrito el 25 de mayo de 2013 a las 9:29 | Clasificado en Moda, Tendencias

Hace apenas unos días nuestras conciencias se vieron sacudidas por un hecho trágico: la muerte de más de 1.000 trabajadores en el derrumbe de una fábrica textil en Bangladesh. Una vez ha ocurrido la desgracia, ¿cómo te sientes calzando unas deportivas ‘Made in Vietnam’?

Bangladesh, el taller textil de occidente. (Flickr: Hesenrre)
Bangladesh, el taller textil de occidente. (Flickr: Hesenrre)

No cabe duda de que el sector ‘fashion’ mueve muchísimo dinero en el mundo. De hecho, Europa es la cuna de la moda más prestigiosa: Francia es la creadora de la ‘Haute Couture’, y una de las grandes fortunas del mundo habla español y se dedica a vestirnos (sí, se trata de Amancio Ortega): la suya es una de las mayores cifras de negocio de los principales grupos de moda. Una vez aclarada la importancia del textil en la economía global cabe preguntarse: ¿qué precio real está pagando el mundo por la ropa que vestimos?

Porque hay que reconocerlo: resulta bastante difícil escapar de las redes de este pseudo-esclavismo textil, puesto que no solo las cadenas de moda ‘low cost’ fabrican en países con pésimas condiciones laborales. Basta con leer la etiqueta de las zapatillas tan hipster que llevas: lo más seguro es que sean de un país que no cuida las garantías sociales. Y si por una casualidad figurara un origen europeo, probablemente lo único que se haya hecho en ese país es coserle la etiqueta o ponerle los remaches.

También es verdad que si esas piezas se produjeran en un país como Inglaterra o Alemania, más de la mitad de la población no podría permitirse comprar una pieza de ropa. Esta situación recuerda a los años 60-70 cuando España era la mano de obra barata de Europa. Ahora, países como Bulgaria o Polonia nos han desbancado: ya no somos rentables, tenemos un salario mínimo que respetar (aunque nos parezca más o menos digno).

La tragedia ocurrida en Bangladesh -por cierto, estado donde hasta China subcontrata la fabricación textil- ha traído consigo reacciones políticas inmediatas. El Parlamento Europeo ha acordado eliminar las ventajas comerciales de este país si se concluye que viola los Derechos Humanos. Parece que el gobierno local ya ha dado un paso promoviendo una reforma de la legislación laboral pese a llevar años haciendo la vista gorda hacia estas prácticas. Por otra parte, sindicatos, ONG y más de 40 multinacionales han firmado un acuerdo sobre Incendios y Seguridad de Edificios, aunque hay algunas compañías del sector que se han negado a suscribirlo. ¿Puede el negocio de la moda pervertir un sistema social?

Por supuesto, nuestra responsabilidad como sociedad es exigir el respeto por los Derechos Humanos y por la dignidad de las personas.¿Resulta fácil nuestro papel? Exigir responsabilidades a empresarios y gobernantes de todos los países involucrados (productores y compradores) es un deber, pero, ¿quién le pide explicaciones a los consumidores? ¿Es lícito exigir la renuncia a la moda ‘low cost’ en época de crisis galopante?

Por cierto, ¿has visto dónde se han ensamblado las piezas de tu iPhone?

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