‘Mickeymousing’ en los spots

El ‘mickeymousing’ ha sido el nombre con el que los gremios de Hollywood bautizaron al tipo de musicalización utilizado en los primeros dibujos animados de Walt Disney en sus ‘sound cartoons’, el cual estimulaba la percepción de la acción en perfecta sincronía con los personajes de la pantalla. Esta herramienta sonora consiste en tener mucha presencia de efectos percusivos, además de los instrumentales, junto con fragmentos de canciones que logran remarcar la acción y dar diferentes tipos de humor y de carácter a la escena.

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En la década de los cincuenta, en los inicios del spot electoral en América, se utilizó el dibujo animado como herramienta para llevar el mensaje político, como en los spots de ‘Ike’ Eisenhower y de Alaid Stevenson. Sin embargo, estos escapaban de contener el estilo sonoro musical ‘mickeymousing’. Es decir, en esos primeros años los spots electorales de dibujos animados iban acompañados con canciones de campañas muy rítmicas, con arreglos vocales bien elaborados en un estilo muy jazzístico.

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A los dibujos animados se le adjudica automáticamente el ‘mickeymousing’ como fondo sonoro, pero no siempre es utilizada en estos formatos, como se observa  en los spots electorales mencionados. Asimismo, el ‘mickeymousing’ puede formar parte de la banda sonora de películas de personajes de carne y hueso, porque su finalidad es mostrar al espectador un elemento que genere simpatía y entretenimiento a través de la sincronización de la música y los efectos de sonidos con la imagen visual de las muecas, los golpes, las gracias, las torpezas y los desafíos a la lógica, duplicando de esta manera su efecto de comicidad en la percepción de la audiencia.

Es por eso que se hace muy difícil utilizar este estilo musical como fondo en los spots electorales, porque su idea de crear comicidad y simpatía podría no dar seriedad al mensaje político de un determinado candidato o partido. Sin embargo, se puede encontrar un ejemplo de su utilización en la campaña presidencial venezolana del candidato Rafael Caldera en 1993, que fue muy efectivo.

Rafael Caldera lideraba el incipiente partido político “Convergencia”, que aglomeraba a muchos otros partidos pequeños y olvidados, quienes eran despectivamente llamados “el chiripero” (pequeñas cucarachas) por los dirigentes electorales de los dos partidos tradicionales de la historia política de Venezuela que se encontraban también en la contienda política.

El equipo de asesores de Caldera tomó ese tono peyorativo y lo potenció de manera muy ingeniosa a su favor, creando una campaña de personajes gráficos y animados presentes en el spot del “chiripero” donde aparecían las pequeñas cucarachas (chiripas) en representación de todos esos partidos minoritarios, mostrando el tarjetón electoral, utilizando, en una realización muy sencilla, música y efectos al estilo ‘mickeymousing’ como fondo.

Esto causó un revuelo nunca antes visto en la aceptación del elector venezolano, enganchando a la audiencia y creando empatía entre los votantes. Debido a la coyuntura política y social que atravesaba el país en ese momento, el público se puso del lado de los minoritarios, “el chiripero”. Ese año Rafael Caldera ganó las elecciones.

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Justo Morao

Máster en Ciencia Política. Docente e Investigador especializado en Publicidad Electoral. Productor audiovisual de spots y música electoral.

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