Tras el rechazable sabotaje de varios sitios web, y el fracaso de las clásicas negociaciones en las que algunos nacionalistas piden el oro y el moro a cambio de su apoyo, la Ley Sinde ha sido rechazada por el Congreso. No obstante, aún podría seguir el chalaneo y que a su regreso del Senado se termine aprobando a cambio de las exigencias que CiU tenga a bien imponer a cambio de su apoyo.

Pero lo normal sería que la Ley de Economía Sostenible fuera finalmente aprobada sin la mochila, que debería haberse tramitado aparte, de la disposición que permitía cerrar sitios web por vía administrativa. Tras haber fracasado en su principal iniciativa, ¿qué motivos quedan para que González-Sinde permanezca en su cargo?

Publicado por Daniel Rodríguez

Informático y periodista. Subdirector de Libertad Digital, vicepresidente del Instituto Juan de Mariana y editor de Red Liberal y Liberalismo.org.

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