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Democratizar la democracia


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Carlos Guadián

Diplomado en gestión y administración pública y licenciado en Ciencias Políticas. Editor desde 2003 de K-Government. Coordino oGov, plataforma dedicada al Open Government. Actualmente parte del equipo de Autoritas Consulting.


Escrito el 12 de junio de 2014 a las 11:11 | Clasificado en Tecnología

La clave es la democracia interna de los partidos. Si estos no son capaces de generar confianza en sus bases, difícilmente lo harán con la ciudadanía.

¿Democracia interna o dedocracia?
¿Democracia interna o dedocracia?

Actualmente los partidos políticos se ven inmersos en procesos de cambio. Algunos creen que con un cambio de liderazgo aderezado de una capa de maquillaje democrático todo quedará arreglado. Otros achacan sus males a problemas de comunicación. Pero, en general, el eslabón que creen roto es el de la cercanía entre los partidos y la ciudadanía.

La situación recuerda a la que vivieron hace algunos años las administraciones públicas cuando acometieron procesos de modernización. El objetivo era salir en la foto. Por lo tanto, inaugurar una nueva web era una meta. Ofrecer nuevos trámites online era lo deseable. Pero en el fondo, muchas de estas administraciones sólo estaban lavándose la cara. Un ciudadano podía iniciar un trámite online, pero en la práctica se seguía el procedimiento igual que siempre. Es decir, imprimiendo el papel que había llegado vía internet para hacerlo pasar de mesa en mesa.

La tecnología puede ayudar en los procesos de cambio. La desintermediación es un hecho en muchas actividades. Y es algo que cada vez reside en los anhelos de muchos respecto de sus propios partidos. El hecho que no sean cuatro elegidos a dedo (dedocracia) los que decidan quién o quiénes son los que van a ir en una lista electoral o los que van a acudir de delegados en un congreso sería un gran avance democrático para gran parte de las bases de cualquier partido político.

Pero la cosa no pasa de ofrecer unas primarias abiertas. El objetivo que promulgan es el de volver a ganar la confianza de la ciudadanía. Y en realidad el quid de la cuestión radica en la confianza que los partidos son capaces de generar entre sus afiliados y simpatizantes. Si los que deberían defender a capa y espada una formación política no lo hacen por falta de confianza, su partido difícilmente podrá transmitir esa confianza a la ciudadanía.

Se piden cambios reales. Tanto desde fuera como desde dentro de los partidos. Pero todo parece indicar que los cambios se orientan a la parte externa, sin querer cambiar la interna. Podemos encontrar aplicaciones que pueden facilitar ese contacto exterior, pero sustituir la disciplina interna y la mal llamada lealtad a la formación por procedimientos que realmente den la voz a la militancia de los partidos no es lo habitual.

La Contitución Española en su artículo 6 indica que los partidos políticos tanto en “su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos”. Y lo son. Es un sistema representativo, pero en la mayoría de los casos es un sistema de mínimos.

Por ejemplo, la integración de voces críticas dentro de las formaciones se realiza mediante la inclusión en los órganos de dirección del sector crítico. Se puede pensar que es una buena medida, pero en realidad lo que se pretende es que las voces críticas al pasar a formar parte de un órgano colegiado y al estar en minoría no puedan manifestar sus discrepancias públicamente sin faltar a la “lealtad” antes citada.

No sería complicado poder ofrecer a la militancia la oportunidad de poder escoger mediante votación a sus representantes dentro de la organización, quitando listas cerradas y avales para poder presentarse. Y no sólo para decidir quién va a dirigir el partido, sino también quiénes van a formar parte de las listas electorales, quiénes van a ser los representantes congresuales o quiénes formarán parte de una ejecutiva desde el primer al último miembro. Con plataformas o aplicaciones desarrolladas a tal efecto, combinadas con procedimientos presenciales no debería de haber ninguna dificultad para lograr los objetivos mencionados.

Roto el coto de poder de las élites que dirigen los partidos políticos y sus redes clientelares seguramente se podrá recuperar la confianza en las bases y en consecuencia la de la ciudadanía.

Los votantes dicen...
  1. pep augue dice:

    tu estas propugnando que ,políticos de “oficio” se suiciden políticamente , esto no lo verán tus ojos en algún partido que yo me se ,en el cual militamos tu y yo

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