Muchos de los países bálticos de la Unión Europa (Dinamarca, Suecia, Finlandia y Estonia) tienen una asentada tradición de fuerzas reservistas que apoyarían a las fuerzas armadas en caso de guerra. En el caso de Estonia su existencia se considera vital dada la exigua base demográfica del país. Bajo el paraguas de la Liga de Defensa se encuadran incluso organizaciones de mujeres, niños y niñas. Recientemente se presentaba en Estonia una nueva organización: La Liga de Defensa Cibernética. La forman 80 expertos civiles voluntarios bajo mando militar.

La preocupación de Estonia por la ciberguerra no es nueva. En mayo de 2007 las páginas web del Gobierno, partidos políticos, bancos y medios de comunicación sufrieron ataques ataques distribuidos masivos de denegación de servicio procedentes de Rusia. Los ataques tuvieron mucho impacto en un país orgulloso de ser pionero en el voto electrónico o el pago de impuestos por internet.

Los hackers rusos se organizaron espontáneamente al caldear los ánimos contra Estonia los medios de comunicación rusos a cuenta de la retirada de una estatua que reflejaba la diferente “memoria histórica” de rusos y estonios. La ciberguerra no se parecerá a nada que hayamos visto.

Publicado por Jesús M. Pérez

Analista de seguridad y defensa especializado en la transformación de los conflictos armados.

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