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Tabletas para dictadores


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David G. Ortiz

Periodista 'geek'. Cofundador de HojaDeRouter.com. Escribo sobre tecnología en TecnoXplora (Antena3.com). Antes pasé por lainformacion.com y los micrófonos de la Cadena SER. Firme defensor de que dormir está sobrevalorado.


Escrito el 6 de agosto de 2013 a las 10:14 | Clasificado en Asia, Ocio, Tecnología

¿Tiene usted en sus manos el destino de toda una nación? ¿Por qué permitir que multinacionales estadounidenses corrompan a sus ciudadanos a través de los dispositivos móviles? Lo que usted necesita es fabricar sus propias tabletas, como hace Kim Jong Un en Corea del Norte.

Samjiyon, la 'tablet' norcoreana (Foto: North Korea Tech)
Samjiyon, la 'tablet' norcoreana (Foto: North Korea Tech)

Estimado comandante,

Ya me dirigí a usted en otra ocasión para ofrecerle humildemente mi consejo. Como tal vez recuerde, le hablé de restringir el acceso a los equipos informáticos, de atar en corto a las empresas de telecomunicaciones y de levantar una muralla lo más alta posible entre sus ciudadanos y la Red global. Hoy le escribo por un asunto diferente. Como sigue usted guiando los destinos de su bella y gran nación, entiendo que ha sabido proteger a su pueblo de los innumerables riesgos y amenazas que entrañan las nuevas tecnologías.

No puedo por menos que felicitarle por su excepcional labor en la lucha contra los defensores de la democracia y la libertad de expresión. Su aparato represor se ha convertido en un ejemplo para las dictaduras de medio mundo y no hay agitador que ose perturbar el orden instaurado en sus dominios.

No obstante, en mi modesta opinión, aún queda una rendija por la que que podrían colarse ideologías perversas, contrarias a la doctrina oficial que con tanto mimo ha inculcado usted a sus súbditos. Le hablo, como ya habrá usted supuesto, de los dispositivos móviles inteligentes, esos pequeños artefactos que carga el diablo.

No debe usted consentir que aparatos fabricados en potencias enemigas se comercialicen dentro de sus fronteras y menos aún que los sistemas operativos que permiten su funcionamiento sean desarrollados por multinacionales extranjeras, estrechamente ligadas a gobiernos democráticos. Empresas como las estadounidenses Apple y Google dominan este sector y parecen haber engatusado a millones de personas con sus potentes terminales y un sinfín de versátiles aplicaciones.

No deje que las palabras del difunto Steve Jobs y otros abyectos libertarios corrompan a sus gentes. Mi propuesta es que se convierta en usted en la única voz de la tecnología patria, como ya lo han hecho otros reconocidos mandatarios.

El iPad norcoreano

No sé si estará a usted al corriente de la existencia de Samjiyon, una tableta desarrollada en la Corea del Norte de su estimado amigo Kim Jong Un. No es la primera, ni será la última, aunque he de reconocer que no había llegado a mis oídos hasta hace bien poco, cuando un turista que se hace llamar Michael logró salir del país con una de estas rarezas tecnológicas, burlando las defensas del régimen (un error que debe usted evitar a toda costa).

Lo cierto es que a nivel de ‘hardware’ no tiene mucho que envidiar a la mayoría de los productos occidentales. Pantalla de siete pulgadas con 1.024 x 768 píxeles de resolución, entre 8 y 16 GB de memoria interna en función del modelo, cámara de dos megapíxeles y un procesador de 1.2 Ghz, más rápido que el de un iPad 2 o una Galaxy Tab 2 y no tan lejos de los 1.4 Ghz del último iPad.

El propio turista admite el buen funcionamiento de la tableta. La ejecución de aplicaciones es “fluida”, no se producen “retardos apreciables” y la cámara es “tan rápida como la de las tabletas que lideran el mercado mundial”, afirma. Y eso con un precio, 200 dólares, mucho más asequible para sus ciudadanos que el de los dispositivos extranjeros.

Menú de Samjiyon, la tableta norcoreana (Foto: North Korea Tech)

Menú de Samjiyon, la tableta norcoreana (Foto: North Korea Tech)

¿Y cuál es la ventaja, se estará usted preguntando, de producir uno mismo estos aparatejos? Sin duda, estimado comandante, la posibilidad de controlar su uso y enfocarlo hacia la difusión de las virtudes de su régimen. Kim Jong Un y sus colaboradores han tomado como punto de partida un peligroso sistema operativo libre, Android, que pertenece a Google, pero han efectuado modificaciones suficientes para impedir que influencias externas corrompan la moral de los norcoreanos. Nada de YouTube, GMail ni demás herramientas de subversión. El acceso a internet está completamente restringido y, en su lugar, la tableta ofrece acceso a la intranet nacional, Kwangmyong, de la que ya le hablé en mi anterior misiva.

Además, han incluido de fábrica toda una serie de aplicaciones educativas que, entre otras cosas, inculcarán a los niños norcoreanos los valores de la revolución y las hazañas de Kim Il Sung, padre fundador de la nación asiática. Incluso ha sorprendido a los occidentales la inclusión de una herramienta que normalmente se echa de menos en sus dispositivos: una antena de televisión para sintonizar los dos principales canales de Corea del Norte. Por supuesto, la aplicación que lo hace posible está limitada para evitar la tentación de acceder a las cadenas de los amenazantes vecinos del Sur.

Aplicación educativa de Samjiyon (Foto: North Korea Tech)

Aplicación educativa de Samjiyon (Foto: North Korea Tech)

Espero que mis consejos y la experiencia de los amigos norcoreanos sean de su agrado y contribuyan a hacer del suyo un gobierno interminable y fructífero, al menos para sus allegados. Si desea usted profundizar en la cuestión, puede echar un vistazo a lo que el ya difunto comandante Chávez hizo en Venezuela, también digno de admiración. Sin más dilación, me despido con la certeza de que volveremos a conversar muy pronto, pues la tecnología avanza muy rápido y los amigos de la democracia están siempre al acecho.

Como ya le dije en la última ocasión, tendrá que disculpar que no me presente. Esta conversación podría caer en manos de alguien como usted y prefiero no correr el riesgo.

Un saludo.

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