Cada vez es más difícil esconder errores, metidas de pata o salidas de tono por parte de determinados perfiles. No sólo son los usuarios los que están atentos a lo que sucede en las cuentas de Twitter de políticos y personas con una cierta relevancia, sino que además empiezan a surgir servicios que automáticamente captan aquello que se quiere ocultar.

Ante errores en la publicación de contenidos, normalmente porque no lo han pensado dos veces antes de publicar o sencillamente porque alguien comete un error y publica donde no debe, los usuarios son rápidos y las capturas de pantalla empiezan a proliferar por la Red. Desde luego no sirve de mucho borrar un tweet y hacer como si nada hubiera pasado.

Lo adecuado es que si se ha cometido un desliz es dar una explicación adecuada y no tirar del «esta cuenta ha sido hackeada» cuando se dan cuenta que el error empieza a correr como la pólvora por Twitter.

Hay que ser consecuente y si se considera que el tweet no era adecuado, reconocerlo. Si el tweet publicado no era para esa cuenta y alguien se ha equivocado al publicarlo, reconocerlo. Aunque en este último caso la explicación puede complicar aún más la situación. Las malas praxis en la utilización de perfiles fake para desacreditar contrarios las carga el diablo, como diría mi abuelo, y se acaban volviendo contra el que no actúa éticamente.

Pero a la atención de los usuarios y sus capturas de pantalla ahora se empiezan a sumar servicios que republican esos tweets borrados poniendo el dedo en la llaga. El que ha levantado la liebre estos últimos días a raíz de un desafortunado tweet de Pere Navarro ha sido Politwoops, que ya tiene sus réplicas desde Sunlight Foundation, igraphics, o en Digo Diego de Civio Fundación Ciudadana.

La mayoría de tweets que se borran normalmente son por errores de ortografía, aunque algunos son el resultado de un impulso no contenido, y los menos, de equivocaciones garrafales o salidas de tono. Este boom muchos lo consideran como un paso más en transparencia, pero yo diría que es un paso más en la evidencia, ya que los usuarios ya se encargan de sacar a la luz esos errores.

Quizá sean un elemento más para que se lo piensen dos veces más a la hora de publicar cualquier cosa en un sitio como Twitter, pero desde luego no para que sean más transparentes. Si su actitud sigue siendo la misma que los dejen en evidencia porque se les ha escapado el dedo no tendremos políticos más transparentes, sino sencillamente más cautos.

Esperemos que aquellos que que se van sin que los echen y que vuelven sin que los llamen sean conscientes que no será suficiente con borrar su error.

Publicado por Carlos Guadián

Diplomado en gestión y administración pública y licenciado en Ciencias Políticas. Editor desde 2003 de K-Government. Coordino oGov, plataforma dedicada al Open Government. Actualmente parte del equipo de Autoritas Consulting.

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