Canal 9: morir para despertar

La nefasta gestión de la televisión autonómica valenciana ha sufrido el peor de los desenlaces: el cierre sin paliativos de Canal 9. Y los trabajadores han tomado el mando de la programación, un hecho inaudito. De repente, RTVV se ha convertido en un altavoz de las causas ciudadanas que se vieron silenciadas, durante años, en una cadena que se había convertido en un aparato político del gobierno valenciano.

Los presentadores de los informativos que habían sobrevivido al ERE masivo, declarado nulo en el Tribunal Supremo, ahora se han convertido en abanderados de la pluralidad informativa y predican la necesidad de que exista una televisión pública autonómica que refleje la peculiaridad regional. Ahora, no antes. Y, claro, este mensaje del valor de una autonómica como servicio público chirría en el contexto de un canal que había olvidado su función de proximidad.

Desde este miércoles, los trabajadores han reconocido en directo la manipulación a la que han sido sometidos. Lo han hecho en un plató que hace sólo unas semanas estrenó un nuevo decorado con un corte mayor que el del Telediario de TVE, unos 300.ooo euros, y que resume el derroche presupuestario que ha mantenido el canal hasta los últimos días.

Allí, en el Estudio 3, los trabajadores han reconocido, por ejemplo, que no dieron protagonismo al accidente del metro, reconociendo que la cobertura fue “indigna” y silenciada desde “arriba”. Y es que pocas televisiones dejaban en tan clara evidencia su cercanía al partido del Gobierno. Sin embargo, muchos de los redactores que hablan ahora no se habían atrevido a denunciar esta situación antes de ver peligrar su puesto de trabajo por el cierre.

El informativo del miércoles abrió con un titular que parecía imposible en este medio tan marcado ideologicamente: “Fabra no asume responsabilidades”. Por primera vez, los trabajadores tienen el control editorial de la cadena, tras la dimisión de la dirección que ha anunciado que no participará en el cierre.

Los trabajadores y la población valenciana pagan ahora los platos rotos de la  gestión de un medio público que fue un turbio juguete del poder. No obstante, la mayoría de los periodistas de RTVV no se alzaron jamás contra la manipulación informativa antes del ERE y del anuncio del cierre.

A diferencia de los profesionales de Telemadrid que lucharon por mantener la esencia del servicio público de su autonómica cuando vieron los primeros síntomas de contaminación ideológica, Canal 9 fue menos reivindicativa. El cierre ha despertado del letargo a los trabajadores que quedaban. Han hecho sana autocrítica. Aunque quizá ya es demasiado tarde.

Borja Terán

Periodista y realizador. Analizo el pasado, presente y futuro de la televisión en lainformacion.com, 'La Mañana de Cope' y falsodirecto.com, entre otros medios. Fui redactor de TP, Supertele y Teleindiscreta. Me forjé como ayudante de realización en RTVE. He sido dircom de 'Seis puntos sobre Emma' y, actualmente, también desarrollo contenidos para cine, tele e internet.

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