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El poder mató las autonómicas


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Borja Terán

Periodista y realizador. Analizo el pasado, presente y futuro de la televisión en lainformacion.com, 'La Mañana de Cope' y falsodirecto.com, entre otros medios. Fui redactor de TP, Supertele y Teleindiscreta. Me forjé como ayudante de realización en RTVE. He sido dircom de 'Seis puntos sobre Emma' y, actualmente, también desarrollo contenidos para cine, tele e internet.


Escrito el 2 de noviembre de 2012 a las 14:46 | Clasificado en Televisión

¿Privatizar? ¿Cerrar? ¿Cuál es la solución al caos de las televisiones autonómicas? Los trabajadores de los entes públicos regionales pagan ahora los platos rotos de aquellos gestores políticos que olvidaron el sentido real de las cadenas de proximidad.

Protagonistas del programa de televisión 'Tómbola'.
Protagonistas del programa de televisión 'Tómbola'.

La primera televisión autonómica en emitir fue la vasca ETB. Era el año 1981. Desde entonces, las comunidades autónomas soñaron con obtener una cadena pública propia. Sólo Navarra, La Rioja, Cantabria y Castilla y León se resistieron.

En estos 31 años, mucho ha cambiado la visión de nuestra clase política sobre las cadenas autonómicas, aquel aparato mediático con el que sacar pecho, se ha transformado en una antipática máquina tragaperras de dinero público. Gran parte de la sociedad y gran parte de sus dirigentes así lo entienden, en un panorama en el que cala hondo la poliédrica crisis.

Sin embargo, ya antes de esta fatídica crisis, nos habíamos olvidado del cometido verdadero de los medios de comunicación públicos de proximidad y, mientras tanto, también se fue obviando el problema de fondo mayoritario de las televisiones autonómicas: la mala gestión de su administradores, los mismos que ahora quieren privatizarlas, y que, en algunos casos, plantaron directivos políticos que desconocían por completo el funcionamiento real de la televisión, probablemente, porque lo que menos les importaba era la televisión.

Así sucedió con Telemadrid, una cadena que desde su nacimiento supo conectar con los madrileños. No era fácil: era la autonómica de una comunidad en la que todo está muy centralizado y los localismos se dispersan fácilmente. Pero la dirección supo acercar la cadena al público local, con espacios como ‘Madrid Directo’, ‘Mi cámara y yo’ o ‘Esta es mi gente’. Y Telemadrid se convirtió en la emisora de los ciudadanos. Estaba en la calle. Los bares siempre tenían sintonizado Telemadrid. Era un canal por y para los madrileños.

Detrás de este proyecto, profesionales como Elena Sánchez o Fernando Jerez, que supieron hacer televisión cercana, interesante y entretenida. Lo lograron aprovechando la riqueza cultural y social de su comunidad. Pero, con la marcha de Alberto Ruiz-Gallardón a la alcaldía y la llegada de Esperanza Aguirre a la comunidad, Telemadrid cambió de rumbo. Comenzó la pérdida fulminante de audiencias.

Nuevos directivos (un ex responsable de prensa de Aguirre al frente), una nueva estrategia que ignoró la esencia de la televisión, contaminaron de propaganda los informativos, modificaron elementos claves de la programación y llenaron de “amigos” determinados espacios. La gente dejó de sentir Telemadrid como suya. Los shares se derrumbaron. La cadena ya no se encendía en los bares como antes. El poder había arrebatado, a los madrileños, su televisión.

El caso de Canal 9

Aunque, el mejor ejemplo de perdida de perspectiva sostenible y de significado de tele pública regional se labró en las entrañas de la Televisión Valenciana. Los gestores de Canal 9 han mostrado, en los últimos 20 años, unos delirios de grandeza sin mesura. Aquí nacieron los programas de crónica rosa más agresivos, como ‘Tómbola’, e incluso, se llegó a instalar una inmensa carpa para realizar grandes formatos de ‘varietés’, como el show ‘Passarel.la’. Ni el Folies Bergere de París. Canal 9 se desvirtuó en un juguete con más empleados que Antena 3, Telecinco, Cuatro y La Sexta juntas. En total, 1800 profesionales de los cuales el 75% serán despedidos.

Hoy por hoy, es asombroso comprobar cómo van desapareciendo las televisiones de cercanía, cuando a la gente lo que más le importa es lo que sucede en su entorno próximo. En su ciudad, en su barrio, en su pueblo… Hasta la autonómica más fuerte, la catalana TV3, se ha visto obligada a reducir canales. Y es que tenía 8 marcas diferentes, más que TVE. Podían haber sobrevivido con estructuras más pequeñas, pero ahora no encuentran camino. ¿La privatización es la solución? Una pregunta con una respuesta complicada, cuando la mayoría de las autonómicas ya han perdido su público fidelizado, sufren baja facturación publicitaria, un millonario endeudamiento y unas plantillas sobredimensionadas.

Los trabajadores pagan ahora los platos rotos de malas gestiones. También la sociedad verá cómo pierde unas cadenas que tenían que haber estado al servicio de la diversidad regional pero, en cambio, al igual que las cajas de ahorros, se obcecaron en delirios de grandeza y ansias de conquistar el mundo vía satélite, dejando atrás su primordial función de resultar próximas.

No obstante, quizá aún estemos a tiempo y ahora sea el momento de recuperar el valor añadido de la cercanía, porque, con la tecnología actual, para esto no hacen falta ni grandes platós ni millonarias inversiones: sólo se necesitan ideas, conocimiento real de los engranajes de la pequeña pantalla y una mínima perspectiva para observar y mostrar la personalidad propia y diferenciadora de la gente que nos rodea en cada región. Ese es el cometido principal de una televisión autonómica, aunque muchos lo hayan olvidado.

Los votantes dicen...
  1. Paco dice:

    Excelente análisis de la cruda realidad, televisiva y social, que nos toca vivir y sufrir. Pero, ¿no existe nadie que pueda poner un poco de coherencia a este caos ?

  2. […] está sobrevalorado. O esa reflexión se puede desprender del ERE masivo que ha puesto en marcha Telemadrid. Todos los medios están analizando los más de 800 despidos que han sufrido los empleados de la […]

  3. […] nefasta gestión de la televisión autonómica valenciana ha sufrido el peor de los desenlaces: el cierre sin paliativos de Canal 9. Y los trabajadores han […]

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