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A resintonizar (otra vez)


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Borja Terán

Periodista y realizador. Analizo el pasado, presente y futuro de la televisión en lainformacion.com, 'La Mañana de Cope' y falsodirecto.com, entre otros medios. Fui redactor de TP, Supertele y Teleindiscreta. Me forjé como ayudante de realización en RTVE. He sido dircom de 'Seis puntos sobre Emma' y, actualmente, también desarrollo contenidos para cine, tele e internet.


Escrito el 16 de noviembre de 2012 a las 8:37 | Clasificado en Televisión

Sólo cuatro años después de la implantación de la TDT habrá que adaptar de nuevo las antenas y resintonizar las televisiones. El espectador correrá con los gastos.

Miguel Sebastián, entonces ministro, durante el encendido simbólico de la TDT.
Miguel Sebastián, entonces ministro, durante el encendido simbólico de la TDT.

La Televisión Digital Terrestre (TDT) iba a ser una revolución televisiva equiparable a la del color. Crearía nuevos canales, potenciaría la oferta de contenidos… Y, encima, todo gratis. La única contraindicación era que se debía realizar un cambio masivo de receptores, con el consiguiente desembolso económico por parte del espectador.

Pero el sueño de la TDT se esfumó rápido. Los operadores de nuestro país no tuvieron capacidad para asumir una inversión para impulsar canales con identidad propia y, así, lograr rentabilizar un negocio que precisa de más anunciantes de los que existen.

Pocas cadenas que nacieron con la TDT, sobrevivieron a la TDT. El universo de flamantes canales de ensueño se llenó rápidamente de reposiciones o de programas muy baratos de producir, autofinanciados con llamadas telefónicas. Empezaron a proliferar videntes, concursos dudosos, tómbolas y espacios de telepredicadores.

Mientras, las cadenas tradicionales se fueron consolidando cada vez más hasta rebobinar al panorama catódico de una década atrás, cuando existían exclusivamente tres grupos competitivos. De nuevo, la pugna televisiva se disputa entre tres: TVE, Antena 3 y Telecinco, junto a una pequeña órbita de canales temáticos solventes como Discovery Max, MTV, Disney Channel o Paramount. Estos últimos alquilan sus frecuencias a Veo TV (Unidad Editorial-‘El Mundo’) y NET TV (Vocento), grupos que fracasaron en el intento de tener tele propia.

Pero, ahora, justo cuando ya habíamos conseguido organizar el caos de canales en el mando a distancia, el Ministerio de Industria aprueba una flamante antenización para ceder espacio radioeléctrico a las compañías de telefonía móvil, el denominado “dividendo digital”.

De nuevo, y sólo dos años después del apagón analógico por el exministro Miguel Sebastián, habrá que reajustar, otra vez, las televisiones y adaptar antenas. Lo que supondrá a las comunidades un coste medio de entre 300 y 2000 euros, dependiendo de las características del inmueble. ¿Cómo no se ejecutó todo este proceso de adaptación de antenas a la vez? ¿Descoordinación? ¿Improvisación? ¿Pioneros en la TDT o cobayas en la implantación de la TDT?

Las privadas, en contra

Las televisiones comerciales ya han mostrado su “absoluto rechazo” a esta medida. Los representantes de Mediaset España, Grupo Antena 3, Veo TV y NET TV consideran que se “pone en riesgo la continuidad de la recepción de todos los canales actuales gratuitos y traslada a los ciudadanos el coste de una nueva antenización de sus hogares”.

Además, las principales cadenas concesionarias de licencia recuerdan que el Gobierno ingresó de los operadores de telecomunicaciones más de 1.800 millones de euros por la subasta de las frecuencias asociadas al dividendo, y esta cantidad debe ser “parcialmente destinada a financiar este proceso”, como establece la Ley de Economía Sostenible.

Todo este proceso de reantenización y resintonización deberá ser completado antes de enero de 2014. ¿Cuántos años durará esta nueva inversión para poder seguir viendo la tele? Ya está arrancado la era de la TV Conectada, la verdadera revolución televisiva de los próximos años: programas a la carta, contenidos interactivos, espacios multisoporte… Será la convergencia real entre Internet, televisión, redes sociales y aplicaciones móviles. Y es que el gran fracaso de la TDT es secuela de un planteamiento de negocio televisivo obsoleto: la TDT nunca fue la televisión del futuro, sólo quiso ser la televisión que se imaginaba en el pasado.

Los votantes dicen...
  1. Carlos dice:

    Parece mentira que sea Vd. tan ignorante. El proceso de liberación del dividendo digital sin interrumpir las emisiones de televisión, requiere la resintonización. Es una cuestión técnica. Y corre a cargo de las operadoras de telefonía que acudieron a las subastas del espectro. No corre a cargo de los telespectadores.

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