Times Square, el corazón del letrero luminoso de Nueva York, está cubierto por varios paneles publicitarios que gritan ‘stop’ a la censura de las televisiones tradicionales. Incluso se atreven a dibujar los logotipos de estas cadenas en las barrigas de unos monos de feria. Son la ABC, la CBS y la NBC.

Se trata de una petición para lograr firmas que buscan terminar con una ‘manipulación’ mediática a favor de la administración Obama. Y sus promotores han logrado empapelar el centro más turístico de la Gran Manzana, pretendiendo, así, movilizar a la masa.

Como agradecimiento por haber firmado la petición, se envía una pegatina para el parachoques del coche con el logotipo de “Stop Censoring the News!”. De esta forma, el orgulloso firmante podrá denunciar las tácticas de censura de los medios por las carreteras de EEUU.

Pero esta curiosa petición de rúbricas a través de internet no descubre nada nuevo. Al contrario, se centra en debilitar el idilio de las grandes televisiones con Obama, aunque esta relación de amor va más allá del presidente de turno: es un matrimonio cegado por la fidelidad a la patria. El servicio al Estado aparece por encima de la información en los canales generalistas.

Y es que, sólo basta realizar un zapeo rápido para descubrir cómo las cadenas de Estados Unidos cuentan con una parrilla que tiene un peso informativo mucho mayor que la televisión en España. La programación de las emisoras mayoritarias se construye a través de talk shows, series de primera línea e información, mucha información; desde los programas despertadores hasta ‘Telediarios’ que salpican todas las franjas horarias y suelen estar presentados por periodistas con las arrugas de la credibilidad.

Hay espacios de noticias en la mañana, en la tarde y en la noche. No obstante, si analizamos a fondo la escaleta de las noticias que tratan los tres ‘networks’ predominantes, descubrimos cómo, fuera de las campañas electorales, la política se pasa de puntillas a través del prisma más institucional, mientras que el gran protagonismo recae en las noticias vistas desde el lado más sensacionalista.

Los informativos de las tres poderosas cadenas norteamericanas en abierto se construyen a base del suceso terrorífico (o asombroso) y el huracán meteorológico de turno. El miedo es clave en estos ‘Telediarios’ plagados de historias truculentas: es la actualidad que mueve las audiencias y, quizá, despista de las artimañas del poder político sedando a la masa.

Publicado por Borja Terán

Periodista y realizador. Analizo el pasado, presente y futuro de la televisión en lainformacion.com, 'La Mañana de Cope' y falsodirecto.com, entre otros medios. Fui redactor de TP, Supertele y Teleindiscreta. Me forjé como ayudante de realización en RTVE. He sido dircom de 'Seis puntos sobre Emma' y, actualmente, también desarrollo contenidos para cine, tele e internet.

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