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Call of Duty: Operación Petraeus


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Víctor Navarro

Periodista. Trabajo en el diario 20minutos y escribo sobre videojuegos en El Píxel Ilustre y Yorokobu. A veces me dejan escribir cosas en Mondo Píxel.


Escrito el 18 de noviembre de 2012 a las 10:05 | Clasificado en EEUU, Videojuegos

Su presencia en el videojuego era algo que venía de hace tiempo. Pero -fíjate- lo estrenan justo con su dimisión. Casualidades.

petraeus

El general David Petraeus era el director de la CIA hasta el viernes de la semana pasada. Tiene 60 años y muchas medallas en la solapa. Es un héroe de guerra. El tipo es lo bastante conocido como para que publiquen su biografía. La biografía la escribe Paula Broadwell.

Broadwell tiene una hoja de servicios impecable en la inteligencia antiterrorista y además es periodista. Periodista militar, como en ‘La chaqueta metálica’. Escribía y, bueno, también se acostaba con David Petraeus.

Y resulta que el general Petraeus y su mujer tienen una amiga: Jill Kelley. Kelley organiza eventos para militares en la base de Tampa (Florida). Colgó unas fotos en internet después de que los Petraeus visitaran su casa. Broadwell se puso celosa y le mandó varios correos electrónicos para meter miedo. Jill Kelley se lo contó a un amigo suyo del FBI, Frederick Humphries.

Humphries descubrió la aventura de Petraeus y Broadwell. También le mandó fotos suyas con el torso desnudo a Jill Kelley. Dice que fue una broma. Le apartaron del caso y, tal vez, se le escapó algo del ‘affaire’ delante de algún legislador. El FBI ha seguido tirando del hilo. Lo suficiente para implicar al general John Allen.

Allen es el jefe de la misión de la OTAN en Afganistán. Se ve que, a lo mejor, él también ha enviado algunos correos “inapropiados” a Jill Kelley. Visto lo visto, es muy probable que aquí “inapropiados” signifique “picantes”. Ah, sí, Allen ahora está ocupando el cargo que antes tenía Petraeus.

El mismo general David Petraeus que aparece en el nuevo ‘Call of Duty: Black Ops 2′.

Del culebrón al videojuego

El exdirector de la CIA tiene un papel menor, apenas un cameo. El juego se ambienta en un futuro cercano en el que David Petraeus ha ascendido y se ha colocado como Secretario de Defensa de Estados Unidos, el puesto que ahora ostenta Leon Panetta. Petraeus es el jefe del protagonista.

Parece que ciertos videojuegos bélicos no son capaces de llegar a las tiendas sin algo de polémica. El guión de ‘Black Ops II’ se escribió meses antes de que se destapara el escándalo, pero el juego salió a la venta exactamente el mismo día en que Petraeus abandonó el cargo: el 9 de noviembre. No me miren así, no me levanten la ceja, que yo tampoco veo ninguna conspiración.

‘Call of Duty’ ya había sido polémico en entregas anteriores. En ‘Modern Warfare 2′ (2009) tuvo la culpa una escena en la que el personaje se infiltraba en un grupo terrorista y podía acribillar a civiles para confirmar su lealtad a los criminales.

En la siguiente edición, ‘Black Ops’ (2010), la controversia llegó con una misión en la que asesinaban a (un doble de) Fidel Castro. Además, uno de los modos de juego permitía manejar a Nixon, a Kennedy y a Castro armados hasta los dientes para matar zombis.

El año pasado, con ‘Modern Warfare 3′, las quejas vinieron por la representación de un atentado terrorista en Londres. No es nada que no hayamos visto ya en libros, películas o tebeos, pero ya sabemos que los videojuegos se miran con otros ojos. Se puede contar cualquier historia en un videojuego, eso es cierto, pero a veces esta saga tiene el mismo tacto que un docudrama de Telecinco.

Más o menos el mismo tacto que ha tenido ‘Medal of Honor: Warfighter’ con su reproducción de los atentados del 11M, que sirven como punto de inflexión en la vida de un militar atormentado y le animan a volver a las armas para combatir el mal. No llenó tantos titulares como cabía esperar. Dos años antes, la presión de los medios consiguió que otro ‘Medal of Honor’ retirara a los talibanes como personajes jugables (como lo de ETA en el Counter-Strike, pero con otro final).

A la venta por la controversia

Insertar escenas controvertidas y tocar temas delicados de forma tosca es la receta del éxito de un porcentaje muy alto de los best-sellers. Ahí están ‘El Código Da Vinci’¸ ‘El niño del pijama de rayas’ y ‘Cincuenta sombras de Gray’. El sensacionalismo existe fuera de la prensa, y también vende. Los ‘pegatiros’ son el género de moda y los últimos ‘Call of Duty’ por separado han vendido más de lo que ha recaudó ‘Avatar’, la película más taquillera de la historia. Es uno más de esos productos masivos.

‘Call of Duty: Black Ops 2′ venía sin polémica de fábrica por primera vez en cuatro años, pero le ha salpicado uno de los escándalos más divertidos de la política estadounidense  desde el caso Lewinsky. No me negarán que es una casualidad deliciosa.

Los votantes dicen...
  1. […] los videojuegos “fomentan la violencia”. Hay decenas de ejemplos. Desde las numerosas polémicas de los ‘Call of Duty‘, hasta el caso de ‘The Wheelman‘, juego ambientado en Barcelona y protagonizado […]

  2. […] ya están cavadas en el jardín de la Casa Blanca. Ya hemos hablado aquí de que a estos juegos les chifla la polémica blockbustera y que, si no la llevan de fábrica, se la terminan […]

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