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‘Los videojuegos son ETA’


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Víctor Navarro

Periodista. Trabajo en el diario 20minutos y escribo sobre videojuegos en El Píxel Ilustre y Yorokobu. A veces me dejan escribir cosas en Mondo Píxel.


Escrito el 23 de octubre de 2012 a las 9:46 | Clasificado en Videojuegos

La clave del éxito de un videojuego como Counter-Strike: Global Offensive es que se trata de una competición. Por un lado un equipo de jugadores disfrazado de terroristas; por el otro uno de policías. Las misiones son genéricas y sencillas: eliminar a todos los rivales. No hay guión, solo acción

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Después de haber cruzado todas las líneas rojas posibles con sus chistes provocadores, la Masa Enfurecida conoce las teclas que hay que pulsar para disparar la ira de algunos sectores de la población (o a la representación tuitera de esos sectores). Por eso, cuando el pasado 13 de agosto apareció en los medios generalistas que en el videojuego Counter-Strike: Global Offensive aparecían etarras, la ‘Masa’ fue un oráculo de lo que vino después. “COUNTER-STRIKE ES ETA POLÍTICO MILITAR”, dijo. O algo parecido a eso.

Las bromas pasadas de rosca de la cuenta de Twitter plasmaron lo que luego apareció en titulares, voces políticas y alguna asociación de consumidores.

En la prensa pudieron leerse frases como “Un videojuego permite a los jugadores ponerse en la piel de un miembro de ETA” (ABC), “Un videojuego permite actuar como un terrorista de ETA” (La Vanguardia) o “Un videojuego permite ‘militar’ en ETA para disparar a la policía” (El Mundo, en su edición impresa; en la web el titular era más comedido). Demasiado jugoso como para dejarlo pasar.

Estos titulares destapan que no se entiende lo que son los videojuegos en general ni lo que es Counter-Strike en concreto.

Global Offensive es la secuela de Counter-Strike, uno de los ‘hits’ de la época dorada de los cibercafés en España. Durante varios años, adolescentes y no-tan-jóvenes le dedicaron muchas horas a este juego de tiros en primera persona en el que se enfrentan policías y terroristas. La clave de su éxito es que se trata de un juego puramente competitivo. Por un lado un equipo de jugadores disfrazado de terroristas; por el otro uno de policías. Las misiones son genéricas y sencillas: eliminar a todos los rivales, desactivar una bomba o liberar a un grupo de rehenes. No hay guión, solo acción.

Los etarras de Counter-Strike son un recurso puramente estético y opcional. Son lo que se conoce como un ‘skin’, una careta, una forma de que los miembros de un mismo equipo se reconozcan entre ellos. Acude a referentes reales igual que el cine, la novela o cualquier medio de expresión, pero con una diferencia: no hay narración. No hay tiros en la nuca, ni bombas-lapa, ni zulos, ni reproducciones de atentados históricos.

Counter-Strike es uno de los ‘hits’ de la época dorada de los cibercafés en España

De hecho, en una partida podría darse una situación como que un SWAT, un agente del FBI y un SEAL intenten liberar a los rehenes secuestrados por un etarra, un pirata somalí y un terrorista balcánico en un pueblo italiano.

Ignorando todo esto, el Gobierno, a través de su delegado en el País Vasco, Carlos Urquijo, exigió que el juego no saliera a la venta porque “humilla a las víctimas” y se quejaba de que el juego se refiere a ETA como ‘separatistas’ y no como ‘terroristas’ (algo que no es cierto).

Al igual que Urquijo, Facua acusó al juego de frivolizar con el terrorismo y fue un paso más allá: dijo a través de Twitter queinvita al jugador a ser de ETA y matar policías franceses”. En un comunicado en el que pedía la retirada de las referencias etarras en el videojuego también sentenciaba: “Éste es un ejemplo más de los no pocos juegos que se encuentran en el mercado, donde se invita al jugador a emular terroristas, nazis o abusadores sexuales”.

Ambas declaraciones dejan ver prejuicios contra el videojuego, un desconocimiento absoluto de cómo funciona y, en consecuencia, el miedo a la interactividad. Esto es comprensible y lícito, hasta cierto punto. Pero expresiones como “invitar a ser de ETA y matar policías” indican que no se sabe distinguir entre realidad y ficción. Y eso sí es peligroso.

Hace casi sesenta años el psiquiatra Fredric Wertham publicaba su ensayo La seducción de los inocentes, en el que demonizaba los tebeos y los señalaba como el origen de la delincuencia juvenil. La sociedad americana se lo tomó tan en serio que en algunos barrios los vecinos se organizaron para recopilar cómics puerta por puerta y quemarlos. Hoy, los tebeos se editan en tapa dura, se llaman novelas gráficas y se regalan por Navidad. Los videojuegos todavía necesitan tiempo para alcanzar ese rango.

  • Más información: Cronología de la polémica en el Rincón de Asadapi: 1 | 2
  • Imágenes: Counter Strike Wikia
Los votantes dicen...
  1. […] consiguió que otro ‘Medal of Honor’ retirara a los talibanes como personajes jugables (como lo de ETA en el Counter-Strike, pero con otro final). A la venta por la […]

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