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Presidentes masivos en línea


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Víctor Navarro

Periodista. Trabajo en el diario 20minutos y escribo sobre videojuegos en El Píxel Ilustre y Yorokobu. A veces me dejan escribir cosas en Mondo Píxel.


Escrito el 24 de febrero de 2013 a las 11:09 | Clasificado en Videojuegos

‘Wafku’ es un juego de rol online en el que los jugadores hacen campaña por gobernar a otros jugadores en legislatura de dos semanas. Política pura.

Imagen del juego 'Wakfu'
Imagen del juego 'Wakfu'

Al pensar en juegos con la política como columna vertebral viene a la cabeza inmediatamente el ‘SimCity’ de Maxis y luego van saliendo otros como ‘Civilization’ o ‘Tropico’. Siempre simuladores o juegos de estrategia que le dan al jugador el punto de vista omnisciente y omnipotente de un dios que gobierna a ciudadanos sin cara. Por eso sorprende tanto la vuelta de tuerca que le han dado los franceses de Ankama Games al aplicar las mecánicas políticas al juego masivo online: en ‘Wakfu’ hay jugadores gobernando a jugadores.

Jugué a ‘Wakfu’ por primera vez cuando todavía era una versión de prueba gratuita. Por entonces, solo era un MMORPG (juego de rol multijugador masivo en línea) muy simpático, con personajes estupendos, unos dibujos magníficos, un universo divertido y un sistema de combate táctico por turnos.

El objetivo era el mismo que en otros títulos de este tipo como ‘World of Warcraft': hacer crecer a tu personaje conseguir buenos objetos, hacer misiones y explorar el mundo. Ahora el juego mantiene la parte de los combates roleros con casillas y numeritos, pero ha puesto muchísimo peso en la política y la economía con unos engranajes muy sofisticados. Voy a intentar explicarlos de forma sencilla.

En ‘Wakfu’ cualquier jugador puede ser candidato a Gobernador de una de las cuatro regiones, hacer campaña, formar gobierno y tomar decisiones que afectan al resto de jugadores y que tienen impacto sobre la situación económica y medioambiental de la zona. Casi nada.

Una vez eligen en qué país quieren nacionalizarse, los jugadores deben obtener puntos de ciudadanía cumpliendo las leyes (no todas las leyes sirven para conseguir puntos, pero cualquier norma que incumplas puede hacer que los pierdas), capturando a aquellos que no las cumplan o realizando algunas misiones. Con 100 puntos de ciudadanía se consigue el derecho a voto; con 1000 puntos, el derecho a presentarse a las elecciones. Las votaciones duran dos días y la legislatura, dos semanas.

La campaña se hace dentro del mundo del juego, pero también a través de sus foros internos. Paseando por el hilo de ‘Vida política’ se pueden encontrar discursos de jugadores que piden el voto a sus compañeros de servidor con auténticos programas de gobierno.  Uno de ellos, por ejemplo, habla de cómo va a reparar maquinaria y cómo va a buscar un clima que favorezca a la mayoría de los cultivos. No solo eso, promete mandar al margen de los poderosos gremios (asociaciones de jugadores dentro del juego) y ayudar a los jugadores incluso con sus dudas más simples. Otro, más tierno, dice que no sabe muy bien de qué va la movida, pero que le apetece ser Gobernador y que acepta sugerencias.

En estos mismos foros, algunos usuarios intentan destapar tramas de corrupción en las votaciones. Uno de los jugadores denuncia que uno de los candidatos a la gobernación de su región ha conseguido puntos de ciudadanía de forma ilícita, creando personajes que luego no usa. Otro asegura que es perfectamente posible conseguir 900 puntos de los 1.000 que se necesitan para ser presidenciable  en un solo día siendo un buen ciudadano: plantando árboles.

Imagen de ‘Wafku’

El Gobernador fija unos impuestos y los invierte en modificar el clima (para favorecer el crecimiento de unos cultivos u otros), recuperar especies de fauna en peligro de extinción (los jugadores usan a las criaturas para combatir contra ellas, subir de nivel y obtener determinados tipos de objetos), reparar destrozos, proponer retos para los ciudadanos o hacer la guerra. También fija las leyes que van a marcar el comportamiento de los habitantes de la región, ya que son esas normas las que definen cómo se obtienen los puntos de ciudadanía.

Esto significa que, al contrario que en otros MMORPG, los recursos naturales de ‘Wakfu’ se agotan y la maquinaria se estropea. Por ese motivo la gestión del Gobernador afecta directamente a la riqueza de una región y por tanto determina si a los jugadores les va mejor o peor. Las estadísticas de cada Gobierno se publican en la web.

Cada mandatario escoge un equipo para que le ayude con las tareas: un vicegobernador que tiene, básicamente, las mismas atribuciones que el Gobernador, y un equipo de ministros con poderes en áreas específicas: guerra, seguridad, clima, economía, desafíos y medio ambiente.

Es una idea absolutamente demencial: los usuarios pagan una mensualidad por jugar y su capacidad para mejorar en el juego puede quedar arruinada por las decisiones de otro jugador. También pueden influir directamente en el el comportamiento de otros jugadores. Por ejemplo, las leyes pueden hacer que los ciudadanos de una región sean más o menos hostiles con los extranjeros.

Pero también es brillante la forma en que los servidores de un videojuego se constituyen como pequeñas democracias nada utópicas con capacidad para irse a la mierda en un momento dado si un gobierno no hace una buena gestión o intenta enriquecerse a costa de su cargo.

Las consecuencias de estas mecánicas son curiosas: la comunidad no se comporta como la de otros juegos. Solo hay que darse una vuelta por los foros para ver que la gestión de las regiones de ‘Wakfu’ genera debate entre los usuarios. Los jugadores discuten las decisiones del Gobierno, analizan el origen de los problemas y proponen cambios y leyes que pueden reparar la situación. La cáscara es ficticia, pero el contenido es política pura.

Los votantes dicen...
  1. […] cierto, otros juegos que ya hemos mencionado por aquí como ‘Wakfu’ o ‘Little King’s story‘ tienen una carga mucho más obvia, pero donde menos te lo […]

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