El mercadeo del Congreso

La negociación de la Ley Sinde, que finalmente fue sacada del proyecto de Ley de Economía Sostenible tras su rechazo en el Congreso, ha sido un ejemplo más de cómo nuestros políticos mercadean con las leyes en función de sus intereses. Como el PNV –principal socio del Gobierno junto con Coalición Canaria- se negó a apoyar al PSOE en este punto, los socialistas se dirigieron a CiU para intentar salvar los muebles. Lo intentaron hasta el último minuto, pero no lo consiguieron.

A los nacionalistas catalanes no les importaba la Ley Sinde, sino sus enmiendas a la parte económica de la LES. Pero utilizaron la ley antidescargas para intentar exprimir al máximo al Gobierno y sacarle cuanto más mejor.

Ante el plante de CiU, PNV y Coalición Canaria –que también se negó a apoyar la Ley Sinde- el PSOE utilizó su último cartucho: el PP. ¿PSOE Y PP juntos en la Ley Sinde? Todo vale con tal de no sufrir una derrota.

Como la votación se retrasó varias veces para que los letrados pudieran ordenar el elevado número de enmiendas a la LES, el Grupo Socialista utilizó este tiempo para acercarse al PP y proponerle apoyar sus enmiendas. Los populares se dejaron querer durante unas horas. Pero pusieron como condición que el Gobierno se comprometiera a eliminar el canon digital.

¿Desde cuándo el PP ha sido un arduo defensor de una medida así? La estrategia del PP es buena porque deja en evidencia a lo que puede llegar el PSOE con tal de sacar adelante una ley, a la vez, aparecen como defensores del canon. Pero pocos se lo creen.

Y la Ley Sinde no es el único ejemplo. La reforma electoral también ha unido a PP y PSOE para no cambiar la Ley D’Hont y mantener un sistema de elección que les sigue siendo muy favorable.

Francia y la ONU, enemigos del África soberana

Costa de Marfil se ha enfrentado recientemente a unas elecciones presidenciales que pasarán a la historia de África, sea cual sea el presidente que acabe asumiendo el mando del país. Laurent Gbagbo y Alassane Ouattara fueron los candidatos que se enfrentaron en la segunda vuelta. La Comisión Electoral Independiente marfileña fue incapaz de emitir un resultado, dado el masivo fraude en el norte del país denunciado por los observadores internacionales. En caso de no hacerlo, será el Tribunal Constitucional el competente para emitir un resultado o convocar unas nuevas elecciones.

Así las cosas, el Tribunal Constitucional, ante el vacío generado por la CEI, y con los datos de los que disponía, dio por ganador a Laurent Gbagbo. Y como no es lo que papá Francia y mamá ONU quieren, montan en cólera y llaman a la población a salir a las calles a protestar. Incendian el país y esconden la mano. Tanto es así, que antes de que la CEI se llegara a pronunciar, una agencia de noticias francesa dio la victoria a Ouattara. Esto nunca se produjo y así lo reconoció el presidente de la propia CEI.

Francia no puede perder la plaza de Costa de Marfil. La misión de la ONU en el país ha acompañado desde 2002 en el tránsito a los rebeldes del norte hacia la democracia. A los mismos que Francia apoyó durante el último golpe de Estado. Tanto es así, que los está empujando para ver si los alza a la presidencia junto a Ouattara. ¿Y por qué?¿Por qué en el norte? Quizás haya que preguntar cuánto petróleo queda en las explotaciones de Gabón y Camerún; la respuesta es: poco. Francia debe controlar una zona petrolífera sin explotar y lo está intentando por todos los medios. Luego, como habitualmente hace, será una perfecta subcontrata de Estados Unidos.

África, sin las injerencias de Naciones Unidas y Francia, sería un continente más soberano.

Sociovergència

Artur Mas (CiU) es ya -de facto- el quinto presidente de la Generalitat de Cataluña, desde la restauración democrática de 1978, tras Josep Tarradellas (ERC), Jordi Pujol (CiU), Pasqual Maragall (PSC) y José Montilla (PSC). Este jueves será investido por el Parlamento de Cataluña. PSC y CiU han llegado a un pacto de investidura por escrito, como querían los socialistas, para que, mediante la abstención de los 28 diputados autonómicos del PSC, Mas se convierta en presidente. A cambio, ambas formaciones se comprometen a seguir una hoja de ruta basada en cinco ejes, algunos en no tocar derechos sociales y otros en reivindicaciones nacionalistas.

A partir de ahora habrá que ir despejando una serie de incógnitas. ¿Por qué se abstiene el PSC? Un ex diputado socialista de la Cámara catalana, José Antonio Donarie, ya ha mostrado su desacuerdo. ¿Le ha hecho un favor Montilla -que parece ser el artífice del pacto- a Zapatero, o ha sido Zapatero el que ha obligado al PSC? ¿En qué lugar queda el PP de Cataluña, con 18 escaños y tercera fuerza -tras CiU y PSC-, su mejor resultado, que pondrá encima de la mesa su apuesta a ser la «única» oposición? ¿Qué dice del pacto Mariano Rajoy, que podría necesitar de los nacionalistas en 2012 para acceder a la Moncloa? Una cosa es segura, empieza un periodo -asegurado hasta 2012- de lo que se conoce como ‘sociovergència’.

Ideologías y cajas tontas

Resulta de una simplicidad perversa asimilar a republicanos y demócratas con populares y socialistas patrios. Un reduccionismo tan cómodo como equivocado. Es lo mismo que creer que el movimiento del Tea Party es traspasable a las fangosas arenas del circo político de esta hispania nuestra. Analizar España en clave estadounidense es básicamente un disparate.

Pero a pesar de las diferencias entre los países es verdad que existen terrenos comunes. Hay valores transfronterizos que han permitido el éxito global de la industria del entretenimiento «made in Hollywood», donde los principios subyacentes van más allá de obamas y zapateros. La televisión es un claro ejemplo.

Un reciente estudio reveló que programas susceptibles de gustar a una audiencia joven «socialista» como ‘Modern family’, ‘The Big Bang theory’ o ‘How I met your mother’ triunfan entre el público republicano, mientras que los demócratas son aficionados a ‘realities’ poco progresistas como el de las millonarias hermanas Kardashian, series policiacas como ‘Law & Order: SVU’ o culebrones familiares como ‘Cinco hermanos’. Un baremo que, aunque anecdótico, enfrenta gustos personales con creencias políticas. Alguno se habrá llevado una sorpresa.

Un vicepresidente fuerte

Nos parecemos a Estados Unidos en que comemos hamburguesas o en que vestimos pantalones vaqueros… y desde el pasado mes de octubre, en que nuestro Gobierno cuenta con un vicepresidente con (casi) plenas facultades presidenciales.

Ya habíamos modificado en la práctica nuestra democracia parlamentaria para convertirla en un sistema presidencial, y a ese sistema le faltaba la figura del vicepresidente fuerte (no lo teníamos desde Alfonso Guerra). Este fin de semana, Alfredo Pérez Rubalcaba ha visitado las tropas españolas en Afganistán… como Joe Biden lo hizo con las suyas en 2009. Y se habla de la sucesión, y de que Zapatero está desaparecido.

El presidente del Gobierno nos tiene acostumbrados a no desvelar nunca sus cartas, nunca la prensa ha acertado en los pronósticos de sus cambios de gabinete. ¿Quién se atreve a pronosticar ahora, sin miedo a equivocarse, que en los carteles electorales que el PSOE colgará en 2012… no pondrá ‘José Luis Rodríguez Zapatero’?

Con descargas

Tras el rechazable sabotaje de varios sitios web, y el fracaso de las clásicas negociaciones en las que algunos nacionalistas piden el oro y el moro a cambio de su apoyo, la Ley Sinde ha sido rechazada por el Congreso. No obstante, aún podría seguir el chalaneo y que a su regreso del Senado se termine aprobando a cambio de las exigencias que CiU tenga a bien imponer a cambio de su apoyo.

Pero lo normal sería que la Ley de Economía Sostenible fuera finalmente aprobada sin la mochila, que debería haberse tramitado aparte, de la disposición que permitía cerrar sitios web por vía administrativa. Tras haber fracasado en su principal iniciativa, ¿qué motivos quedan para que González-Sinde permanezca en su cargo?

Sin efecto Rubalcaba

Ni la remodelación de gobierno, ni la crisis de los controladores, ni la omnipresencia de Rubalcaba. No hay efecto balsámico. Según las últimas encuestas publicadas esta semana, el PSOE sigue perdiendo confianza. Y lo que es un problema añadido: la marca Zapatero ya no tira. Solo resta.

Sobre todo por la izquierda. Votantes progresistas, nos dicen las encuestas, desenganchados y descontentos por la pérdida de derechos y coberturas sociales -claves en el relato político y comunicativo de Zapatero- y por el resultado más notorio de sus políticas económicas, el desempleo, principal baza ahora de quienes están cómodamente (muy movilizados y esperando su momento) a la derecha del gobierno.

Después de tanta hipótesis, rumores y sucesiones… ¿había pues efecto Rubalcaba? Más interno que externo, más motivador que movilizador, según se aprecia, lo cierto es que la sobreexposición del vicepresidente plenipotenciario de momento no hace sumar apoyos electorales. Veremos qué dice ETA.

Sea como fuere, cuando casi todo lo que hay que comunicar es negativo, no se trata de un problema de comunicación -como suele achacarse- sino de gestión. Y de no jugar con las expectativas económicas.

Cuestión de políticas, dicen los ciudadanos. No de caras.

De rescate en rescate… hasta la quiebra final

Gerald O’Driscoll se preguntaba recientemente por qué tenemos un Banco Central. Porque lo tienen ellos, diríamos nosotros. O’Driscoll no responde a esa pregunta. Es más una cuestión retórica, que podría formularse ¿cómo hemos llegado a hacer algo tan tonto como crear la FED? Una de las justificaciones para su creación era la de evitar los ciclos. O, al menos, sostener a los bancos en dificultades como prestamista de última instancia. Si un banco adoptaba la filosofía de viva la vida loca y luego se veía presionado por la falta de liquidez, la FED acudiría en su rescate para evitar la quiebra. Si eliminas las consecuencias negativas, los riesgos, de un comportamiento inadecuado, ¿lo estás limitando o favoreciendo? La Gran Depresión es la respuesta a esa pregunta.

Con todo, se ha seguido permitiendo la quiebra de los bancos, que cayeron a modo en aquélla Gran Depresión. Comenzado ya el siglo XXI hemos dado un paso más. Ahora los Estados salen en rescate de las grandes empresas y, especialmente, del sistema financiero. Nada de permitir que quiebren. El agugero se lo han tragado los Estados, que son los que están ahora al borde de la quiebra. Ahora Europa decide crear un fondo de rescate permanente. Oh ¿cómo será la Gran Depresión de los Estados Europeos? Estaré pendiente.

¿Podríamos vivir con un Irán nuclear?

La respuesta de Teherán ante un ataque podría ser amplia: una nueva edicón de la guerra de los petroleros, ataques contra Israel de sus aliados en Líbano y Gaza, aumento de su apoyo a la insurgencia afgana e iraquí…

Las estimaciones apocalípticas sobre un enloquecido Ahmadinejad arrasando Israel olvidan la experiencia de la Guerra Fría e ignoran las aspiraciones iraníes. Los países se dotan de armas nucleares para establecer una disuasión frente a sus enemigos.

El régimen iraní pretende asegurarse que Estados Unidos no intente un ‘cambio de régimen’ a la fuerza como en Irak. Se establecería un nuevo equilibrio del terror atómico en Oriente Medio en el que ninguna de las partes se enfrentaría directamente y lo harían a través de intermediarios. Es lo que hemos vivido en los últimos treinta años: asesinatos de disidentes en Europa, secuestro de occidentales en Líbano, atentados en Argentina, apoyo a grupos como Hizbolá y Hamás. Queda esperara la evolución interna del régimen.

Algo tiene el estado de alarma…

Algo tiene el estado de alarma para que casi la mitad de la opinión pública española esté a favor de su renovación y el principal partido de la oposición, que planteó dudas sobre su constitucionalidad, se haya abstenido en la votación en el Congreso. Y eso a pesar de que se incumplieron las causas para su declaración, según el artículo 4.c que rige su aplicación.

En lo referente a su renovación, la Ley Orgánica es cristalina en su artículo primero: la declaración del estado de alarma procede «cuando circunstancias extraordinarias hiciesen imposible el mantenimiento de la normalidad mediante los poderes ordinarios». Su duración «será en cualquier caso la estrictamente indispensable para asegurar el restablecimiento de la normalidad».

El debate jurídico es un no debate: el jueves la normalidad ya estaba restablecida y renovar el estado de alarma de manera preventiva, aun con amenaza, va en contra de la legislación vigente. ¿Podemos hacer depender el mantenimiento del estado de alarma del final feliz de las negociaciones, y del consiguiente fin de la amenaza?

Es cierto que el estado de alarma ni se nota, ni traspasa a la sociedad, y que incluso en estado de alarma se vive mejor. Pero la falta de respeto a la legislación vigente, aunque sea para alcanzar el bien común, siempre pasa factura.

No es la primera vez que asistimos a un comportamiento así, que va desgastando irremisiblemente a las instituciones: prescindir de informes prescriptivos del Consejo General del Poder Judicial, pasarse al Consejo de Estado por el arco del triunfo, anunciar que se aprobará por medio de leyes lo que ha sido declarado inconstitucional…

No se trata de calcular los daños, ni bromear pensando que mientras el Gobierno duerme tranquilo, resguardado en el artículo 116.5, que impide convocar elecciones, las consecuencias son mucho más graves de lo que pudieran parecer. No hay nada peor para la imagen de España que un Gobierno instalado en el «como sea», que un Estado en el que la seguridad jurídica depende del grado de cabreo de la población.

El otro mapa político español

Este lunes publicamos la primera parte del área documental de la página, en la que ofrecemos algunos datos básicos de los principales partidos políticos españoles, entre los que se recogen cuántos representantes tienen en el Congreso, el Senado, cada una de las Cortes autonómicas y los ayuntamientos de las capitales de provincia.

En base a esos datos, y teniendo en cuenta que el reparto de representantes va en función de su población, se puede realizar un simple ejercicio aritmético para ver cuál es el orden real de los partidos políticos españoles, es decir, cuál es su representatividad real, más allá de las Cámaras nacionales.

El resultado es claro: aun a falta de las elecciones autonómicas y municipales -que previsiblemente pierda el PSOE- el PP, que gobierna en seis autonomías y veinticuatro capitales de provincia, tiene más representantes en primera línea que el PSOE, que gobierna en siete autonomías y otras veinticuatro capitales. Entre ambos suman el 82,09% de los representantes políticos nacionales.

Tras ellos hay nueve partidos con representación más allá de una comunidad autónoma, siendo IU la tercera fuerza a escasa diferencia de la cuarta, CiU, y casi doblando la representatividad del PNV. En orden, BNG, CC, ERC, Nafarroa Bai, ICV y, a muchísima distancia, UPyD, completan la clasificación.

Por último, otras veinticuatro formaciones políticas con algún representante en las plazas antes comentadas completan un panorama político fuertemente polarizado. ¿Cómo cambiará este mapa tras las elecciones de aquí cinco meses?

Cazadores de realidad (parlamentaria)

Luz y taquígrafos: no llegan a la cuarentena pero estos trabajadores del Congreso de los Diputados garantizan la transparencia de todos los debates. El Pleno se puso en pie para homenajear a los redactores, taquígrafos y estenotipistas de la Cámara Baja, ya que este jueves se cumplían dos siglos desde que en las Cortes de Cádiz se comenzó a registrar las intervenciones y decisiones de cada sesión.

Pertrechados con bolis y sus pequeñas máquinas, «el cuerpo más antiguo de todo el Parlamentarismo español» se aposta frente a los escaños: nada puede escapar a su atención.

Dedos rápidos que plasman sobre el papel los silencios, las risas e incluso los insultos; todo eso, los rumores que recorren las bancadas, los gritos cobardes que se amparan en el anonimato, lo que no puede captar una grabadora constituye «la chispa» del Diario de Sesiones. Y es que estas actas constituyen un «periódico vivo» de nuestra democracia, tal y como apunta la jefa de este servicio, María Luisa Dorado.