Las contradicciones del Estado del Bienestar

Según el Centre for Economics and Business Research, «para que el euro siga vivo, son necesarios mayores recortes en los estándares de vida de los que Reino Unido afrontó en la Segunda Guerra Mundial» para los miembros de la UE.

Sin duda ese parece el camino inevitable viendo las medidas de los estados miembros: menos beneficios sociales y más cargas tributarias y legales para el ciudadano.

Un sistema basado en las transferencias de capital obligatorias de un grupo productivo a otro improductivo estaba condenado a la ruina desde su nacimiento. La irresponsabilidad individual, el rentismo estatal y clientelismo político, no han funcionado. Lejos de las promesas de los políticos que nos prometían el paraíso terrenal, nos encontramos con una sociedad cada vez más empobrecida, intelectualmente adormecida y totalmente complaciente con los poderes del statu quo.

Los frutos del socialismo han resultado ser más un engaño sin responsables, pero con víctimas. Nosotros.

El AVE, ¿un éxito de Camps?

Si se hiciera una encuesta en Valencia sobre quién es el principal artífice de que el AVE a Madrid sea una realidad, destacarían los nombres de Camps, Rita Barberá, Zaplana o Aznar, tendría bastantes menciones José Blanco –sólo año y medio de ministro- y casi ninguna Zapatero, presidente bajo el que en sólo seis años se ha construido toda la línea. Así de cruel y veleidosa es la opinión pública. Porque por mucho que diga el PP, Aznar tardó ocho años en licitar el primer tramo y poner una traviesa, ya en precampaña, en una línea que discurría por Albacete.

Un gran trabajo de los estrategas del PP, que han desactivado la gran baza electoral del PSPV-PSOE. ¿Cómo? Primero, acordaron con Blanco un pacto de no agresión, extensible a Aguirre y Gallardón, según el cual la Generalitat aplaude al ministro -sin dejar de vilipendiar a Zapatero y al resto del Ejecutivo-, y el ministro reparte el mérito entre todos. A esto se sumó otra torpeza de Blanco, quien desactivó la campaña que bajo el título ‘Te traemos el AVE‘ había preparado el PSPV-PSOE porque no aparecía él. Una publicidad que iba a competir con la macrocampaña de Camps -755.000 euros-, que bajo el título ‘¡Lo logramos!‘ presenta la nueva línea como «un éxito de los valencianos». Con logotipo de la Generalitat bien grande y sin rastro de Fomento. Un éxito, sin duda, del PP.

Europa también ‘controla’, pero no informa

El equivalente en el Parlamento Europeo a la sesión de control, cita que da nombre a esta página, es el ‘tiempo de preguntas’. Este martes tuvo lugar el último, en el que se habló de Wikileaks y ‘ciberseguridad’. ¿Qué se dijo? Complicado: no hay información sobre lo que se le preguntó a Durao Barroso.

En la página web del Parlamento Europeo está la agenda de lo que se discutía, más concisa en inglés que en español, tan concisa que apenas suma tres líneas, pero ni una sola nota de prensa. Hay también un brevísimo resumen que cuenta que en las filtraciones también hay «documentos sobre los vuelos secretos de la CIA», pero sin especificar qué se debatió ni a qué conclusiones llegaron. Buscar en internet «Debate con Barroso sobre las filtraciones de Wikileaks» tampoco ofrece resultado alguno. ¿Dónde está el debate? No debería ser tan difícil encontrar qué le preguntaron los eurodiputados al presidente de la Comisión Europea. Esperaremos al próximo cable de Wikileaks. Ah, no, que esto es público.

Las pensiones que no se revisan

En pleno debate sobre el recorte de las pensiones, conviene recordar las que disfrutan los diputados y senadores que manejan la tijera, aprobadas sin luz ni taquígrafos por un puñado de ellos un día de verano de 2006, mediante un reglamento publicado en el Boletín Oficial de las Cortes Generales (PDF).

Mientras los españoles deben cotizar 15 años para tener pensión contributiva y 35 para alcanzar el 100% de su pensión, a los legisladores les basta calentar el escaño 7 años para obtener pensión y 11 para alcanzar el 100%. Dos números primos frente a los redondos 15 y 35 años, pero nada es casual: 7 y 11 años son casi dos y tres legislaturas, respectivamente. Otra prerrogativa les libra de pensar en su futuro al alargar el período de cálculo. No tienen que calcular nada porque tienen garantizada la pensión máxima. Y hay más. Por explicarlo con un ejemplo, un diputado que ejerciera 11 años y dejara el escaño a los 55 sin haber cotizado ni un día más tendría derecho a un sueldo del Parlamento hasta su jubilación y, después, a la pensión máxima.

El reglamento justifica la desigualdad en la necesidad de «situar a los parlamentarios españoles en un nivel equiparable a la media de los países de nuestro entorno». ¿No debería ser parte del debate de las pensiones equiparar las de los diputados no al entorno alemán, sino al de los españoles?

Talante por las nubes

Quienes aplaudían la militarización de las torres de control empiezan a comprar poco a poco el discurso de la falta de talante del Gobierno por querer ampliar el estado de alarma más tiempo.

Aseguran que de una circunstancia excepcional no se puede pasar a conventirlo en normalidad, exigiendo así que se resuleva el conflicto a través de la negociación.

Olvidan, claro, que dichas negociaciones son cautivas en cuanto los controladores pueden convocar de inmediato huelgas ocultas en una temporada esencial para el turismo español. Olvidan también las palabras de César Cabo, asegurando que están mejor bajo mando de los militares que de AENA. Exageración o no, ya es un motivo más que suficiente para dudar de sus intenciones.

Y olvidan que durante el estado de alarma se puede negociar. Hay espacio para el talante, para la búsqueda de soluciones al problema. Eso sí, los ciudadanos no tienen la incertidumbre habitual y el Gobierno puede, por fin, estar en la mesa de negociación sin tener las manos atadas.

Otra cosa es considerar que ésta sea una situación idílica. No lo es. Ni se aproxima. Pero el problema está, la negociación existe y las armas de cada uno también. Desgraciadamente para los intereses de los controladores los españoles no hemos podido debatir sobre la privatización de AENA, cautivos por sus acciones, dando espacio primero a la defensa de la militarzación y obligándonos a llevar a un segundo plano el problema de fondo.

Les pierden las formas y el momento. El resultado es conocido y prueba de que existe talante es que el problema no se ha resuelto.

Quien marca el ritmo en el PP

Si a cualquier ciudadano se le pregunta quién es el político más importante del PP, la mayoría responderá Mariano Rajoy. Pero no es el más influyente si tomamos ‘influencia’ en base a la presencia en los canales de comunicación y a la capacidad para explicar la realidad en base sus ideas.

Respecto al primer elemento de ‘influencia’, un miembro del partido aparece cada vez más en los medios: Esteban González Pons, quien sobrepasa su papel formal (de vicesecretario general de comunicación), marcando el tempo y el discurso del PP por encima de la portavoz en el Congreso. Ha llevado toda la carga ofensiva durante la crisis de los controladores, marcando mensajes tomados por los medios como la palabra de la organización.

En la segunda parte de la ‘influencia’, González Pons tiene una de las tareas más importantes de la política: el framing. Conseguir «colocar» en el público una definición de la realidad, poner el marco y dejar el resto fuera. Y lo hace cuando habla de coincidencia temporal sospechosa entre la ‘operación Galgo‘ y la comparecencia de Zapatero en el Congreso sobre el estado de alarma, una tesis que ha corrido como la pólvora entre personas no afines al Gobierno y que, antes de que él la mencionase, prácticamente no existía. Ahora existe, y ha provocando numerosas respuestas. Es la clave del framing: si te responden, has ganado.

Todo esto sólo apunta a una cosa: que González Pons dirá mucho más de lo que su relativamente modesto puesto augura en un 2011-2012 que para el PP va a ser muy interesante. Sinceramente, lleva «Ministro» escrito en la frente.

Teléfono rojo, ¿volamos hacia Teherán?

Las rumores y especulaciones sobre un posible ataque aéreo israelí (o estadounidense) contra el programa nuclear iraní circulaban ya en el año 2003. Desde entonces se han venido repitiendo a veces con carácter de urgencia. Hay que entender que forman parte de la estrategia del «palo y la zanahoria» con el que EE.UU. empuja a Irán a la mesa de negociaciones. En la crisis del Irán nuclear ninguna de las dos partes se puede permitir tensar la situación hasta el final.

Irán sufre un estancamiento económico que afecta principalmente a la juventud por culpa de un aparato productivo estatalizado esclerótico y corrupto. Un embargo económico internacional aplicado por Estado Unidos, la Unión Europea, Rusia y China dañaría severamente al país. Un ataque militar estadounidense contra las instalaciones nucleares dejaría en evidencia la debilidad militar de la fuerza aérea y las defensas aéreas iraníes dotadas de tecnología de los años ’70 y ’80.

Si Israel hubiera recibido, tal como se dice, los permisos de Arabia Saudí para cruzar su espacio aéreo y atacar las instalaciones nucleares iraníes aún tendría que solventar serios problemas de carácter técnico. La distancia está al límite de las capacidades de la fuerza aérea israelí. Estados Unidos no tendría tal problema por contar con sus grupos aeronavales y la base de Diego García, desde la que despegan los bombarderos invisibles al radar B-2.

Pero para ambos países el principal problema es disponer de información fiable sobre la localización y diseño de las instalaciones nucleares. Irán las ha repartido por el país y protegido bajo tierra. Las oleadas de aviones de EEUUe Israel podrían atacar Irán sin problemas. Pero podrían no lograr destruir los blancos o atacar los blancos equivocados. Incluso podrían destruir con precisión los blancos correctos pero sólo lograr retrasar el programa nuclear iraní unos años.

Obamacare viola los derechos del hombre

Un juez federal de Virginia, Henry E. Hudson, ha declarado inconstitucional parte de la reforma sanitaria de Obama. Según la lectura de Hudson, no se puede obligar a una persona a tener un seguro médico.

La asistencia sanitaria estatal es de los mayores ejemplos de una sociedad dirigida por un dictador de la producción. Si un dictador nos dice qué hacer con nuestro dinero bajo la amenaza de la ley, no somos libres. La sanidad no es un derecho, es un servicio como cualquier otro donde hemos de elegir quien nos las ofrece, cómo y a qué precio. Abogar por una sanidad estatal significa legitimar el robo a gran escala (impuestos, déficit y deuda) sin la garantía real de un buen servicio. Convertir a los médicos en funcionarios, no sanará mejor a la gente.

La llamada Obamacare, además, garantiza la unión de gran empresa con Estado, es decir, el Capitalismo de Estado. En España estamos asistiendo al recorte de derechos sociales porque el Gobierno es incapaz de gestionar sus cuentas y con más impuestos. ¿El Gobierno es malo gestionando la economía pero bueno en la medicina?

Porque la sanidad es importante, no ha de caer en manos del Gobierno ni de sus amigas las grandes compañías de seguros.

¿Cambio de estrategia en el Congreso?

Estas dos semanas van a ser claves para el futuro de Cataluña y por extensión del resto del país. En dos días se constituye el nuevo Parlament y en una semana comienza el debate de investidura en el que Artur Mas, podría, por fin, ser nombrado president de la Generalitat. Los primeros guiños para captar los votos, o mejor dicho abstenciones, que necesita ya se pueden ver leyendo algunos titulares de prensa: «CiU y PNV apoyarán prorrogar el estado de alarma si Blanco justifica que la amenaza de caos es real«.

Hasta ahora, PNV y Coalición Canaria eran los únicos apoyos con los que contaba Zapatero en el Parlamento nacional, pero ahora las cosas pueden cambiar. CiU puede pasar de ser uno de los grupos críticos (sobre todo en los últimos meses ante las elecciones catalanas) a ser una de las puertas a las que acuda el Gobierno para intentar convencerle y tratar de ir sacando así sus proyectos y reformas. Ahora habrá que esperar para ver los efectos de estas estrategias en las próximas municipales catalanas en mayo de 2011.

Menos abortos, pero no por la ley

La ministra de Sanidad española dio a conocer, este lunes, el número de abortos de 2009. Ha descendido en relación a 2008. Se tienen datos registrados desde 1999. El año pasado se llevaron a cabo 111.482 abortos y el año anterior, 115.812 (un 3,7% menos). El dato es esperanzador. Entre los motivos de este descenso Pajín ha esgrimido la Ley de Educación Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo. Sin embargo, esto es imposible. La conocida como Ley del aborto no se publicó en el BOE hasta el 3 de marzo de… 2010. Otro argumento utilizado por la ministra es la retirada de la obligación de la receta médica para poder dispensar, en las farmacias, la píldora del día después. Esta decisión se tomó en septiembre de 2009. En este caso sí ha podido influir en el descenso del número de abortos el año pasado.

Violación y feminismo totalitario

La absurda acusación contra Julian Assange ha puesto sobre el tapete el curioso dato de que Suecia duplica a la siguiente nación europea en el número de casos de violación por 100.000 habitantes. Pese a que siempre existen diferencias entre distintos países por todo tipo de razones, parece difícil justificar una distancia tan grande si no se tiene en cuenta que en Suecia se ha terminado considerando «violación» o «agresión sexual» al hecho de que una mujer se arrepienta después de haber tenido relaciones sexuales consentidas, como es el caso de Assange.

Se está llegando al extremo de que algunos académicos suecos estén proponiendo invertir la carga de la prueba y que el presunto violador deba probar que hubo consentimiento. Feministas norteamericanas como Jessica Valenti apoyan semejante dislate. Es decir, que un hombre por el hecho de serlo carezca de presunción de inocencia. Cuando una ideología como el feminismo llega al extremo de proponer que se instaure un régimen tan injusto, ¿no cabe calificarlo como totalitario?

Para que la vida sea vivible

Segismundo cumplía condena por el pecado de haber nacido. Segismundo, ese prototipo del siglo XX, en que millones de hombres han pagado por haber nacido, víctimas de fabulosas ideologías regadas con sangre. A él le faltaba la libertad, necesaria «para que la vida sea vivible», ha dicho Mario Vargas Llosa en el discurso de aceptación del Nobel. Un canto a la libertad ¡tan necesario! Ésta le conquistó a él, que en sus comienzos estaba devorado por la impaciencia de ver cumplida la utopía socialista. Ahora es él quien intenta conquistarla, también para los demás. Eso le lleva a ser crítico con el socialismo y con el nacionalismo, lo que no ha quedado sin respuesta. Vargas Llosa es liberal, y eso viene aparejado con una piedad infinita por Segismundo.