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IU afronta su renovación ante la amenaza de Podemos


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Borja Ventura

Periodista. Escribo en Tiempo, eldiario.es, JotDown y Yorokobu. Enseño Periodismo en la Universidad Carlos III. Fui jefe de coordinación de lainformacion.com y coordinador de Actualidad en 20minutos.es. Ahora trabajo en Terra Noticias.


Escrito el 19 de noviembre de 2014 a las 1:21 | Clasificado en Portada

Cayo Lara anuncia que no será el candidato de IU, lo que despeja el camino a Alberto Garzón en un gesto para intentar evitar el hundimiento ante el auge de Podemos

Alberto Garzón, de IU (Fuente: Wikipedia)
Alberto Garzón, de IU (Fuente: Wikipedia)

En IU creyeron que con la caída del gobierno socialista había terminado su particular travesía por el desierto: condenados a vagar durante toda una legislatura con solo un diputado (el otro era de ICV), la formación recuperaba el pulso ante el derrumbe del PSOE postZapatero y lograba ser determinante en lugares como Andalucía, donde entraba en el Gobierno, o Extremadura, donde decidió permitir al PP gobernar para castigar a los socialistas.

Pero lo que entendieron como una vuelta al sendero de ser la tercera formación del país bien podría ser la repentina mejoría del moribundo antes del estertor: si hay un partido al que le ha comido la tostada la irrupción de Podemos ese es IU. Porque Podemos es todo lo que IU no ha sabido ser: heredero del 15M, en conexión con los jóvenes, percibido como auténtica oposición al bipartidismo, con un mensaje rompedor y, sobre todo, renovado y sin las telarañas que recubren muchos resortes de un partido tan envejecido como los postulados comunistas de muchos de sus líderes.

La izquierda de la izquierda ya no es la del viejo comunismo, sino que tiene un discurso mucho más urbano, intelectual y cercano, que sí han logrado representar el catódico Pablo Iglesias y sus compañeros.

Las señales de alarma eran claras, pero no se percibieron hasta ahora: ni Francisco Frutos, ni Cayo Lara, ni José Luis Centella, ni Gaspar Llamazares. Ninguna de las últimas caras visibles de IU bajaba de los 50 años y, ante un electorado cada vez más envejecido y con una izquierda social en las plazas y calles de la mano de los jóvenes, eso era un riesgo. De hecho, el último gran líder de la formación fue Julio Anguita, una especie de mentor para Iglesias, el político que ahora podría dar al traste con el partido.

La formación tampoco ha sabido progresar: de la ‘pinza’ contra el PSOE en tiempos de Aznar, a la que permite gobernar a Monago en Extremadura. Eso, salpicado con casos de corrupción como el de Moral Santín en Caja Madrid, o con el hecho de que los personajes más carismáticos que han tenido en las últimas décadas se hayan pasado a la crítica interna desde plataformas diversas -Gaspar Llamazares desde Izquierda Abierta o Julio Anguita desde Frente Cívico-, han terminado de llevar a la formación a una situación de riesgo extremo.

E irrumpió Podemos.

Tras las elecciones europeas Cayo Lara cedió el bastón de mando de forma simbólica a Alberto Garzón. El joven diputado andaluz, de 28 años, representa justo lo que Podemos respira y a lo que IU le falta: aire fresco, sin la naftalina del viejo comunismo dogmático y ese regusto de sindicalismo agrario que tan poco conecta con las bases urbanas que son, al final, las que deciden gran parte de los escaños.

Y ahora Cayo Lara anuncia que no será el candidato. Se retira de la primera línea divisando el iceberg en proa para dejar a otro capitán intentar evitar la colisión.

La grandilocuencia del cargo evidencia lo necesitada de renovación que está la formación: Garzón ocupa desde entonces la simbólica Secretaría Ejecutiva de proceso constituyente y convergencia, que los medios tradujeron como una atalaya desde la que buscar posibles alianzas y acuerdos de cara a formar un frente amplio de izquierdas que dé cotas de poder y, a la vez, evite que se ahoguen en el tsunami de Podemos.

Con Alberto Garzón o cualquier otro líder joven emergente en la vanguardia-como la también catódica Tania Sánchez- parece más sencillo que IU pueda aguantar la sangría de votos que supondrá el ascenso de Podemos a un hipotético tripartidismo.

Ahora sólo falta por ver si son capaces de aguantar el chapuzón y, en caso de que la formación de Iglesias acabara muriendo de éxito, recoger las migajas para emerger de nuevo sin la crisálida de los pactos. O eso o diluirse definitivamente entre marcas diversas y críticas internas. Logró reponerse del nacimiento de Equo o de las divisiones en Euskadi o la Comunidad Valenciana. Veremos si logran reponerse tras Podemos

Los votantes dicen...
  1. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: En IU creyeron que con la caída del gobierno socialista había terminado su particular travesía por el desierto: condenados a vagar durante toda una legislatura con solo un diputado (el otro era de ICV), la formación recu…

  2. […] podría pelear por el puesto con Pedro Sánchez, que ya ha anunciado su intención de presentarse. También Izquierda Unida debe elegir nuevo líder tras el paso atrás de Cayo Lara. Alberto Garzón se perfila como […]

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