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Alfredo Gazpio

Consultor de Asuntos Públicos en Llorente & Cuenca, especialista en el ámbito parlamentario. (Muy) ocupado en labores de comunicación, lobby y gestión de la influencia para gobiernos, empresas y otras organizaciones. Nuevo miembro del Comité de Asesores y Consultores de ACOP


Escrito el 24 de abril de 2013 a las 10:39 | Clasificado en Ciudadanía

¿Cómo explicarle a Montesquieu que un grupo de ciudadanos, oportunamente organizados en las redes sociales, pueden alterar la redacción o el espíritu de una ley?

"El Espíritu de las Leyes" de Montesquieu. (Bookbinder's Chronicle)
"El Espíritu de las Leyes" de Montesquieu. (Bookbinder's Chronicle)

Montesquieu tardó 20 años en concebir “El espíritu de las leyes” con el ánimo de poner fin al despotismo y sentar las bases de la democracia moderna. Inspirado en Locke y Hamilton, entre otros ‘lobbistas’ aristotélicos, redactó un tratado político basado en la división de poderes que, todavía hoy, articula el denominado Estado de Derecho. Este mantra legislativo, producto de la Ilustración, fue inicialmente censurado y, sin embargo, constituye el primer ‘white paper’ de la historia comunitaria. Corría el año 1747…

264 años después, el texto ha quedado obsoleto y demanda múltiples enmiendas. El siglo XXI nos brinda una realidad radicalmente distinta a la Francia pre-revolucionaria, con una estructura del poder constituido altamente compleja y potencialmente conflictiva. A los poderes primigenios (ejecutivo, legislativo, judicial… y la prensa), se han incorporado nuevas fuerzas que han sacudido el statu quo y su tradicional sistema de ‘check and balances’.

En este nuevo escenario relacional interactúan gobiernos, mercados y ciudadanos, una ‘troika’ con objetivos habitualmente enfrentados que, en términos de convivencia democrática, representan un equilibrio imperfecto. El uso de un lenguaje sofisticado y confusos tecnicismos genera distorsiones en la comunicación y dificulta el entendimiento de las partes durante el proceso decisorio.

En el conflicto normativo, como en cualquier otro del pasado, resulta imprescindible la figura del negociador: un experto capaz de generar confianza, compartir conocimiento (‘win-win’) y fomentar relaciones amistosas que hagan de la democracia nuestra mejor herramienta para superar los retos y revoluciones que acechan a nuestra civilización.

Esta tarea de mediación la encarnan habitualmente los grupos de interés que, en sus múltiples facetas y expresiones, forman parte de nuestro ecosistema social y, sin duda, contribuyen a mejorar la calidad de nuestras leyes. Según esa “democracia moderna” que perseguía Montesquieu y en contra de lo que piensan algunos, lo lobbies deberían estar reconocidos y regulados. Muchos lo reclaman, algunos lo recomiendan, otros están en ello.

Los votantes dicen...
  1. Eduardo Villanueva Mansilla dice:

    Disculpa que comience por un detalle, pero ¿a qué Hamilton te refieres cuando hablas de las influencias sobre Montesquieu?

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