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España crea la Guerrilla Social


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Alberto Sotillos

Padre. Sociólogo. CEO Social Media en Mr.President Consulting Group. Asesor de Comunicación en Redes Sociales y Estrategia de Presencia en Red para organizaciones, particulares y empresas. Columnista.


Escrito el 29 de julio de 2013 a las 7:31 | Clasificado en Ciudadanía, Economía

El cambio que algunos piden en España es tan profundo que de ocurrir sería una revolución. Para lograrlo, se está adaptando la forma de hacer “guerrilla”

Grabado representación guerrilla. Fuente: Wikipedia
Grabado representación guerrilla. Fuente: Wikipedia

Este país da para tirar la toalla unas dos veces por semana, desesperarse unas tres al día e indignarse como dos veces por hora.

Es capaz de lo mejor -lo hemos visto esta vez sobre unas vías de tren mostrando una solidaridad  digna de enorgullecerse- pero es más bien capaz de lo peor. Incluso con ese mismo caso estamos viendo titulares acusatorios, noticias vilmente interesadas y la duda sobre la influencia que el contrato con Brasil pueda estar teniendo en estas informaciones en vez de anteponer sin vacilación la voluntad de investigar para que no vuelva a ocurrir algo así.

Esperando que esto no empeore y que la corrección institucional a la que estamos asistiendo -representada a la perfección por Feijoó-, sea la norma en un asunto en el que no puede haber espacio para la pelea política, el día a día político si está llevando al desgaste moral a la ciudadanía.

Siguen esas dos españas, y una de ellas está al límite de la desesperación y en el linde del sistema mientras observa a la otra mitad feliz y acomodada en el centro de una estructura social ineficiente y que está mostrando en esta crisis no haber superado “el hacer corrupto” del que se impregnó nuestro país durante el franquismo.

La corrupción general

Ha quedado una inercia desoladora en España que no se ha borrado en estos 40 años de democracia y que algunos no han dejado de señalar. Una inercia de amiguismo, de corrupción en el pequeño detalle y en el grande, de falta de fiscalización, de permisividad social de la misma… Una opacidad y arbitrariedad en la gestión de lo público que es definitorio de una dictadura y por lo tanto un rasgo reconocible de la franquista que no se ha superado del todo en España, y que choca con unas generaciones nuevas asqueadas de haberse topado en demasiadas ocasiones con lo mismo y cuya queja era parte de la materializada en el 15M.

Pero no tiene España ese único problema. Además de la herencia corrupta se ha generado una corrupción nueva, legal y transparente, que viene incluso diseñada por Europa y que se palpa en noticias como la que este fin de semana nos sorprendía con los 26.000 millones de euros del FROB que el Gobierno “da por perdidos”. Son 26.000 millones que se pierden a pesar de que en España saliera la vicepresidenta del Gobierno a decir públicamente hace apenas unos meses que las ayudas a la banca “no costarían ni un euro a los ciudadanos”.

Sorprende que en estos momentos se asuma tal pérdida, especialmente viniendo de quienes no dejaron ni un segundo de su tiempo en la oposición sin mencionar lo mal gestor que era Zapatero, a pesar de obviar ahora que de los préstamos que el expresidente dio a los bancos reportaron al Estado más de 3,000 millones de euros en intereses. Es decir, Zapatero recuperó dinero del prestado, ahora directamente se asume la pérdida de casi 30.000 millones.

Para colmo, esos 26.000 millones se dan por regalados a una banca que a pesar de haberlos recibido no duda en desahuciar a ciudadanos de sus casas por pequeños impagos de sus cuotas hipotecarias ¿No hubiera sido mejor dar esos 26.000 millones a las familias españolas para pagar sus hipotecas? ¿No hubiera eso sido un Fondo de Reestructuración bastante más ordenado que el mal nombrado FROB?

Noticias de este nivel se producen de manera constante en España, llevando cada día al límite de la comprensión a millones de españoles que todavía no han provocado  la “revolución” que muchos ven como inevitable.

La respuesta individual

La pregunta es si resulta posible cambiar estructuralmente este país, si es posible separar al menos el ‘caos’ social propio del carácter latino/mediterráneo de la corrupción generalizada. Cosas simples como no hacer trabajos sin IVA, no contratar en negro, no dar sobresueldos, no alardear por defraudar a Hacienda… todas esas pequeñas corrupciones del día a día que obligan a muchos a no poder ser firmes contra un Gobierno que se apoya en ellas para hacer grandes corrupciones, legales o no.

El cambio es tan profundo que de ocurrir sería una revolución. No se le puede dar otro nombre. Eso significa que muchos miles de ciudadanos son revolucionarios, unos revolucionarios de 2013 sin armas ni violencia. El valor de la lucha silenciosa que crece en España es una forma de revolución tan propia que, de triunfar, pasará a la historia junto a nuestra famosa guerrilla.

No es que se parezca, es que hay muchos elementos en común con la guerrilla tradicional, prácticamente idénticos: asambleas en barrios a nivel local, reuniones escapando de los grandes controles, el uso de Redes Sociales, convocatorias espontáneas, encuentros relámpagoacciones sorpresa, resitencia pasiva, autofinanciación para acciones, bloqueo/colapso de servicios

¿Funcionará la guerrilla social para lograr la revolución que parece necesitar España para ser política, económica y socialmente eficiente? No podía ser otro país el que creara la guerrilla social, queda por ver si tendrá tanta efectividad como la militar.

Los votantes dicen...
  1. […] España inventa la Guerrilla Social […]

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